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Día gris


Hoy ha amanecido nublado. El cielo está gris. Espeso. Serio. Amenazante. Sin ninguna gracia para el caminante, que lo mira y pasa de largo. El caminante sabe que hoy esas antipáticas nubes le han estropeado la jornada matutina. Por eso mira de soslayo la solitaria playa y va a lo suyo. La playa aparece vacía. Oscura y triste. Las olas, con sus bravas olas espumosas reinan en la mojada arena. Nada que ver con las festivas y luminosas jornadas estivales que alegran al caminante incitándole a dejarse mojar por las tibias aguas y los cálidos rayos del sol. Hoy no irá a la playa. Transitará errabundo y cabizbajo por el paseo marítimo, posiblemente con su mujer y sus hijos, y hablará de cosas intrascendentes mientras mira una y otra vez indistintamente al plomizo cielo y a la desierta playa sin sacar nada en claro.
Pero yo, hoy, estoy alegre. Porque el verano (como la vida) es una estación variopinta. Aunque el calor y el buen tiempo es el hilo que sustenta todo el devenir estival, a veces, creo yo, es bueno salirse un poco de la norma. Y un día así, como el de hoy, en que han bajado un tanto las temperaturas y los paraguas están a mano, da pie al sosiego. Al paréntesis. Siempre es bueno hacer un paréntesis en el curso vital. Y en esta fracción de tiempo, mientras miro la feraz naturaleza, mi corazón se llena de dicha. Y descubro que las nubes son falsas, porque en mi mente no hay nubes, ni olas impetuosas, sino que observo una mente feliz, limpia, dispuesta al sueño. Y entonces me pongo a soñar…

20 comentaris:

Joselu ha dit...

Un día gris quizás sea ocasional en el Mediterráneo, pero yo estoy en el norte, en el Cantábrico, y los días nubosos, con llovizna, ventosos... son muy frecuentes, y desde luego no los veo menos hermosos que los soleados. Incluso, a veces, excesivo sol, no es celebrado. Pero es otra cultura que la Mediterranea. Es un mundo de orballo y grisura que adquiere matices insospechados. Ya lo viste en Irlanda, cuyos cielos grises, aborrascados, ofrecen una amplia gama de tonalidades y sentimientos. Vivan los días grises y lluviosos. Me gustan.

Lourdes ha dit...

Pos a mí me encantan los días grises en verano. Así, cuando bajan las temperaturas en mitad de agosto, y aparece la lluvia o alguna tormenta... Vamos, que sí, que me molan.
Aunque bueno, cuando he empezado a leer el post, me he acordado del capítulo de Verano Azul que empezaba con la canción del Dúo Dinámico "El final del verano", y eso, que tb era un día gris y se veía la playa vacía.


Besos, Miguel.
Y gracias por tus comentarios, eh?
;)

fernando ha dit...

No me gustan los días grises, pero no impiden que yo sea feliz. un abrazo.

Recuerdos perdidos ha dit...

Pues a soñar, que ese gris nos alegra el verano.

Un saludo.

Antonio ha dit...

¿Y qué hay de la delicia de rescatar ese jersey y esos calcetines para poder decir: "parece que ya se acaba el verano..."?

Belén ha dit...

Pues tienes razón, este verano está siendo muy rrao en muchos aspectos, incluso en el tiempo :)

Aquí no está gris,más que nada porque no hay nubes, el cierzo se lo ha llevado todo :)

Besicos

Miguel ha dit...

Joselu: A mi me encantan los días grises y lluviosos, siempre y cuando ya haya tenido mi ración de sol.

Lourdes: No, no, el verano aún no se ha acabado, por estas tierras tenemos verano para rato, casi hasta mediados de octubre, pero ahora está dando un respiro el verano.

Fernando: Yo también soy feliz cuando el tiempo me regal algún día gris.

Recuerdos perdidos: Sí, pero que no dure mucho el gris...

Antonio: Sí, sí, esa sensación siempre me lleva a pensar en aquellos días previos al inicio de un nuevo curso, y eso, me emociona.

Beelén: Pues si teneis cierzo no tendréis mucho calor..., aquí han bajado las temperaturas, pero aún hace un poco de calor.

Luis Antonio ha dit...

Me encantan las nubes blancas que no ocultan del todo el cielo intensamente azul y juegan al escondite con el sol...

Miguel ha dit...

Luís Antonio: Aquí, cuando el cielo está limpio y azul, azul, por muy bonito que sea, es presagio de que las temperaturas bajan (viento del norte), por eso, a mí (que me gusta el calor moderado) también me gustan estas nubes finas que a penas tienen fuerza para tapar el sol, pues son signo de buen tiempo.

Vane ha dit...

Me ha gustado el texto, el paréntesis siempre es algo bueno!
Besines

Miguel ha dit...

Vane: Sí, de vez en cuando hay que hacer un alto en el camino...

Novicia Dalila ha dit...

Los días grises en verano, bien encajados, dan mucho de sí. Hay que disfrutarlos como lo que son, un giro en la planicie del estío.
Uno, dos días grises te permiten ese recogimiento que a mí al menos, me gusta sentir... Más no. Más días te amuerman, y para eso ya llegará el otoño.

Un beso, Miguel

Miguel ha dit...

Novicia: Pues sí, lo que yo digo, un pequeño paréntesis, que siempre viene bien.

María ha dit...

Jajajaja ¡¡sabéis que os digo queridos JOSELU y MIGUEL, que para vosotros toditos!! jajaja

( es que a Jolselu le tengo aquí a la derecha, luego lo tendré muy bpor encima, cuando te envíe el comentario)

Yo os comprendo, porque todo lo excepcional, sorprende e incluso, sólo por eso, tien encanto. Ahora bien, cuando se convierte en norma la grisura, los nubarrones y la lluvia, abuuuuuuuurre, os lo aseguro. Creo sinceramente que os voy a cambiar una temporadita lo suficientemente grande, para que os lleneis de lluvia y yo de vuestro sol...

Me vais a suplicar de rodillas que os vuelva a cambira y me lo pensaré, muuuuuy seriamente. :-)

Me voy corriendo MIGUEL ( me espera un barco para ir a paseasr por el mar) jajaja ¿te doy envidia, mi querido espadachín?:-)

Hoy, te contaré que por el contrario aquí y la verdad es que así llevamos casi todo el verano en mis Rías Baixas, hace un día precioso y radiante del todo...

De todas formas, lo que más me ha gustado son dos cosas, que te guste la lluvia, como cambio y que a pesar de ella, estés feliz y soñando eso ¡¡me encaaaaanta, así se hace MIGUEL!!


Muuuuchos besos y feliz día lluvioso...

Pra el ¡¡finde que siga la felicidad pero con sooooool!! :)))

cristal ha dit...

Hay también días grises en el verano que nos anticipan los días del otoño que está a la vuelta de la esquina. Son como esos trailers que nos ponen en el cine para anunciarnos las películas que se estrenarán.

Lo importante es ir aceptando las cosas y los días tal como vienen.

Un abrazo, miguel.

Miguel ha dit...

María: Sí, sí, un poco de envidia sí que me das, porque navegar es siempre soñar. Y por lo de cambiar, no cambio nada. Me quedo con el sol.

Cristal: Aquí aún tenemos verano para rato. Pero es bonito de vez en cuando, algún paréntesis.

La Vero ha dit...

A mí me encantan esos días que son tan distinto a los que suelen hacer. Es decir, me gusta una tormenta y dia gris en pleno verano y una día soleado sin nubes en invierno. Veo como a toda la mente de la gente se amontona porque hay algo que ha salido de la norma. Me encanta!!!

Besos y abrazos!!

Yolanda ha dit...

Colega, llevo todo el mes en San Sebastián, sin ordenador, hast que hoy he encontrado un sitio cercano que lo tiene.
Esto ya se acaba, me queda menos de una semana por estas tierras, qué pena... Hoy no hace sol y no he ido a la playa, pero lo he hecho otros días. Es lo normal aquí: unos días playa, otros nublado, otros lluvia... Lo sé y no me importa, al contrario. Estos paisajes son más auténticos con cierto tono de gris, sin frío, templados, tranquilos. Estoy cogiendo fuerzas para el largo invierno castellano a base de paseos, siestas, lectura, buena comida (de eso se encarga mi marido)... Soy afortunada por poder disfrutar de todo esto en estas condiciones. A la vuelta escribiré en el blog.
Disfruta mucho, colega. Un abrazo.

Miguel ha dit...

La Vero: A mí también me encanta de vez en cuando variar. Es bonito el cambio.

Yolanda: ¡Querida maestra feliz! por fin apareces. Seguro que te lo habrás estado pasando de maravilla. Me alegro de que estés otra vez por aquí.

Marinel ha dit...

Este verano ha sido o está siendo un tanto díscolo.
Por un lado días grises y atormentados e incluso (para mí)fríos.
Y tras esa especie de respiro,el fuego abrasador que nos derrite hasta el ánimo haciéndonos desear el otoño ¡ya!
:)
Bonito como siempre,Miguel
Un beso más.

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