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El abuelo de Alejandro


Si no fuera porque me lo contó alguien que me merece todo el crédito del mundo, diría que esto que voy a referiros es una trola. Una engañifa propia de alguien que quiere llamar la atención, pero, ya digo, no. Esto pasó tal como sigue:

La madre de Alejandro está viendo la tele sentada en el sofá. Siempre se sienta en el mismo lugar. Son casi las siete de la tarde. Alejandro está jugando con unos monstruos de plástico multicolores de inquietante apariencia. A sus cuatro años recién cumplidos nada le parece extraño. Todo es posible. Vive en un mundo raro y virginal donde todo es nuevo para él. Para él no hay leyes lógicas. Las cosas pasan porque sí. Por eso no se sorprendió en absoluto cuando vio en un rincón del salón a un señor mayor, un anciano de ralo pelo blanco y poblado bigote asimismo blanco, de pie frente a él.
-¿Quién eres? – le preguntó Alejandro con total naturalidad en cuanto le vio.
Su madre levantó la cabeza extrañada:
-¿Qué dices hijo? ¿Con quién estás hablando…?
-Estoy hablando con este señor- dijo Alejandro señalando con su dedito al lugar donde él veía al citado señor.
-¿Qué señor…? – preguntó visiblemente alterada la mamá de Alejandro.
Alejandro parecía no oírle. Estaba absorto mirando hacia la desnuda pared aparentemente escuchando algo.
De pronto el niño perdió la concentración, se relajó y volvió a sus monstruos de plástico.
-Alejandro, ¿se puede saber qué estabas haciendo…?
-Estaba hablando con el abuelo –su abuelo hacía poco más de tres años que se había muerto.
-¡¡Qué…!! – la mamá de Alejandro saltó del sofá y se encaró con su hijo, el cual, con toda la naturalidad del mundo y con suma parsimonia le dijo a su madre:
-Es tu papá… me lo ha dicho él. Es este- señalaba un portarretratos que había en la mesa, junto a otros muchos, donde se podía ver a un señor mayor con la mamá y el papá de Alejandro, y él, recién nacido en los brazos de aquel señor que había visto el niño en el rincón de la habitación.
-…Pero Alejandro hijo mío, qué estás diciendo…¡me das miedo…!
-Todas las tardes viene y se sienta a tu lado. Se sienta en el sofá en este rincón – el niño señalaba una esquina del sofá- . Me ha dicho que le gusta estar a tu lado porque te quiere mucho.





26 comentaris:

MAR ha dit...

Podría ser verdad¡ me encantaría que fuese.
Bss

Lore ha dit...

No es de extrañar,¿verdad Miguel?
los niños tiene una imaginación privilegiada.

Besos Miguel.

Bertha ha dit...

Sea verdad o no: a la madre le tiene que impactar; por la edad que tiene el niño, tiene cuatro y el abuelo hace tres que murió:me parece un poco dificil que se acuerde del abuelo con esta esactitud?.Como dices tú , que la información viene de una persona creible...igual es verdad y si así fuera que maravilla. Sobre todo por el mensaje: que quiere muchísimo a su madre y que le encanta sentarse a su lado.

Un abrazo Miguel.

Miguel ha dit...

Mar: Seguramente sea verdad. Pero tendría que explicarme alguien algunos matices de esta verdad.

Lore: una imaginación y unos poderes mentales, añadiría, extraordinarios.

Bertha: El niño no conoció a su abuelo. Cuando el abuelo murió, él aún no había cumplido el año. Pero luego, al ver la foto, le reconoció. La historia, en el fondo, es una historia de cariño y amor.

TORO SALVAJE ha dit...

Yo soy incrédulo de todo aquello que no experimente en mi propia persona, me refiero en estos temas.
También he de decir que una vez me ocurrió algo que me dejó helado y que envió a hacer gárgaras toda mi incredulidad.

Saludos.

Joselu ha dit...

Es una historia totalmente fantasiosa urdida por el niño. Ya sé que es raro que el niño pueda urdirla teniendo solo un año cuando murió su abuelo, pero tiene sus fotos. Es posible un estado de sugestión. No puedo imaginar que los muertos estén por ahí dando vueltas y apareciéndose a los niños. Si eso fuera cierto se hablaría de ello. A mis hijas no se les han aparecido sus abuelos, y me estremecería de espanto que uno tuviera que llevar después de muerto una existencia de ese tipo apareciéndose o protegiendo a los hijos. Ni mi padre ni mi madre han dado señales de vida, afortunadamente, después de su muerte. Creo que ese niño tiene una gran imaginación, extraña, eso sí, pero es pura imaginación.

Un abrazo.

Novicia Dalila ha dit...

Mi 33% gallego me dice que "as meigas, haberlas haylas", así que en estos temas ando en un limbo de dudas en el que prefiero no profundizar por si acaso....
De todas formas, me parece que hay algo raro en la historia... Alejandro dice que el abuelo se sienta TODAS las tardes al lado de su hija en el sofá... O sea, que el niño ya lo había visto antes... Y hasta ese día no se le ha ocurrido preguntarle quien es?? Me parece raro que un niño no dispare a la primera....
A no ser que el abuelo, aunque fuera todas las tardes, sólo se hubiera dejado ver ese dia....

Un beso, Miguel

Miguel ha dit...

Toro: Pues ya me contarás qué te pasó...

Joselu: Esto es lo que yo creo. Espero que sea así.

Novi: El niño solo lo vio una vez. Las otras tardes cuando dice que venía, el niño lo veía, solo lo vio esta vez.

Lourdes ha dit...

Pues a mi sobri le pasaba tb, pero cuando tenía dos añillos.
Ella nació después de que muriera su abuelo, pero por lo visto lo veía. Fue a su madre y le señaló una foto que tiene en el salón. -"El lelo"-.
Y su madre le preguntó:-"¿Y qué te ha dicho?"-.
Y la cría, tan normal, saltó:-"Ha dicho 'holaaaa'"-.

Cuando la madre de mi sobri me lo dijo, me contó que al pronto pues claro, ella se acojonó un poco, pero que luego le gustó la idea de que su padre (el abuelo de la niña) hubiera ido a conocer a su nieta. Y además, es como dijo ella:-"Si mi niña no se ha asustado ni nada, con lo cagona que es ella, no debe ser nada malo"-.

Pues eso, que yo tb me creo la historia que tú has escrito.
:)


Besos, Miguel!

María ha dit...

No dudo en absoluto de la veracidad de tu historia mi querido MIGUEL, aunque lo cierto es que teeencanta las historias de espíritus, esa parte misteriosa que nos envuelve creo que es un mundo que te fascina y ¿sabes qué? te comprendo.

A veces me pregunto por qué somos tan categóricos y rotundos negando la existencia de lo que desconocemos...

Creo que hay mil cosas que se nos escapan, hay sensibilidades de todos los calibres y también hay mucha imaginación, en medio de todo eso cabe de todo, hasta que un niño sea capaz de ver a su abuelo muerto...¿qué sabemos nadie?


Un beso muuy grande MIGUEL, disfruta del día con todo tipo de compañías siempre que sean agradables:-)

Miguel ha dit...

Lou: Pues a lo mejor es verdad... Pero yo tengo mis dudas.

María: Gracias por tus palabras María. Me gusta que haya gente que esté en mi onda. Y esta onda no es otra que aquella que capta todo lo que es posible, que niega la imposibilidad lógica. Aquella onda que nos vuelve a la inocencia infantil.

Luis Antonio ha dit...

Lo real y lo imaginario forman parte de nuestra vida. A veces se confunden los límites y eso provoca desasosiego en las mentes racionales. Si todo fuera lógico, el aburrimiento nos inundaría.

La imaginación está para hacer uso de ella. El problema es que se confunda con la realidad. No olvidemos las peripecias de Don Quijote. La grandeza del hidalgo es que supo salir de una vida anodina. Su mundo imaginado lo inmortalizó.

Los niños están más cerca de Don Quijote que los adultos

Un abrazo

Vivian ha dit...

Una bonita historia, ojala y sea así, al menos nos quedará la esperanza de que hay algo más. Dicen que ciertos niños tienen una mirada especial, también los gatos, no sé. Es un tema difícil de comprobar Miguel.
Un beso

Gemma ha dit...

Los niños tienen muchísima imaginación, y eso, es muy bueno siempre y cuando comprendan la realidad y vivan la mayor parte del tiempo en ella.

Un beso.

TORO SALVAJE ha dit...

Es largo de explicar pero lo intentaré resumir.

Estaba trabajando de noches, yo por entonces trabajaba en protección de menores.
La mañana antes de esa noche, soñé con una persona que sólo conocía de vista que había trabajado en otro sitio hacía unos diez años. Con esa persona no tenía ningún tipo de relación pero la veía a menudo porque venía a mi sección a intentar ligarse a mi jefa... bueno, eso no viene al caso, lo importante es que yo ni le saludaba a esa persona, la veía de vez en cuando y poco más.

La mañana antes de esa noche, soñé intensamente con esa persona, incluso me desvelé medio asustado, no recordé que es lo que había soñado pero si que había soñado con esa persona.

Bien, por la noche entro a trabajar y a las dos horas nos avisan de que un menor se ha intentado suicidar, fuimos rápido a su casa, encontramos al menor encerrado en el baño, tuvimos que derribar la puerta, también estaba la hermana... muy asustada, abrimos las ventanas pues todo el piso olía a gas y al rato llegó la madre que trabajaba en un bingo.

Hablando con ella me fijo en unas fotos que hay en la pared.... y si, era la persona con la que había soñado y con la que no tenía relación alguna, le pregunto a la madre de qué lo conoce, y resulta que era el marido, que se había suicidado hace unos cinco años y a raíz de eso el hijo tenía problemas emocionales graves... como comprenderás se me heló la sangre...

Aún ahora que te lo estoy contando me afecta, yo con aquella persona no había soñado jamás, no tenía ninguna relación personal, ni había hablado jamás con él, y diez años después sueño intensamente con él y por la noche salvo a su hijo de un intento de suicidio...

Miguel ha dit...

Luís Antonio: Tal vez en esta cercanía infantil a Don Quijote es donde haya que buscar las respuestas.

Vivian: Sí, doy fe. Algunos niños miran de una forma un tanto especial y no qué es lo que ven.

Gemma: Sí, pero a veces se mezcla tan bien mezclado que confunden la realidad con la imaginación o lo no real.

Toro: Cuando alguien que me merece todo el crédito del mundo (tal como digo al comienzo del post) me cuenta lago, yo lo creo. Y ese es tu caso. Xavi, convendrás conmigo que no se trata de imaginación simple; se trata de algo más. Y ese algo más es lo que nos inquieta, más que nada porque lo desconocemos.
Me ha impresionado tu historia, Toro.

Yolanda ha dit...

Las historias de apariciones fantasmales son de por sí increíbles, colega. Enseguida pensamos en sugestión, alucinaciones, fraudes. Yo no creo en ninguna comunicación con el más allá. Si recordamos a los fallecidos es cosa nuestra, pero son eso, recuerdos, nada más, en forma de sueños o conscientemente. A veces el recuerdo es tan fuerte que nos parece sentir a alguien al lado, quizá es el deseo de que sigan con nosotros lo que nos hace creer ver esas apariciones. Hay personas que nunca deberían irse, o no tan pronto, al menos. Ese niño puede estar influido por el ambiente familiar, es la explicación más plausible.
Buen fin de semana. Aquí va a hacer un frío considerable, según dicen, así que haré acopio de mantas y leña para la chimenea, por si acaso. Un fuerte abrazo.

Miguel ha dit...

Yoloanda: Tal vez sea eso, pero a mí no deja de parecerme algo muy inquietante.
Aquí en Castellón no hace mucho frío, la verdad. Pero se agradece una mantita o algo de calefacción.

Diego Cobo ha dit...

A veces, cuando en vida las personas se empeñan en cosas como el dinero o el trabajo, pienso lo que has escrito. Cuando te vas de este mundo, ¿qué huella has dejado? Creo que el amor es el rastro que con mayor intensidad queda en la vida de los demás.
Un abrazo

Miguel ha dit...

Diego: El amor tiene poder más allá de la muerte...

Clara ha dit...

Aisss..., tengo los pelos como escarpias Miguel.
Que bonita historia y que sorprendente a la vez.
Besitos

Miguel ha dit...

Clara: Esas cosas pasan, Clara. Lo que pasa es que siempre le pasan a otros.

Marinel ha dit...

Verás Miguel, estuve leyendo esta entrada hace días y se me erizó la piel por completo...
Mi nena, cuando tenía tres añitos, comenzó a hablar con alguien a solas o eso pensaba yo.
Al principio pensé en las tan traídas amigas imaginarias, pero un día, estando yo en la cocina, a escuché decir abuela...
Me describió a mi madre cuando le pregunté y ella no llegó a conocerla, ya que había muerto muchos años antes...
Luego pasó y jamás ha vuelto a comentar nada, pero yo lloré a mares de la impresión. Por supuesto, no delante de la niña.
En fin...siento mucho respeto por estas cosas tan, tan...no sé cómo llamarlas, la verdad.
Besos.

Miguel ha dit...

Marinel: Si es que no le damos importancia, lo cogemos a chunga, pero estas cosas pasan. Ya ves.

Myriam ha dit...

Impresionante la historia tuya, pero aún más la de TORO SALVAJE. También sé de otros casos, no veo porque solo puede existir lo que tocamos, vemos oimos y olemos. hay tanto que desconocemos, mejor es tener la mente abierta.

Un abrazo

Miguel ha dit...

Myriam: Estoy de acuerdo contigo. Yo no cierro nunca ninguna puerta...

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