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Acerca de la maldad.


Hitchcok dijo hace tiempo que una película era buena en tanto el personaje malvado, el malo, estaba bien conseguido. Él aseguraba que ponía los cinco sentidos en el tratamiento de este personaje. Porque al fin y a la postre de este siniestro personaje dependía el éxito de la película.
Ejemplos, los hay a miles. Podría empezar por Anthoni Perkins, en “Psicosis”, Boris Karloff en “Frankenstein”,  Robert De Niro en “El cabo del miedo”, Béla Lugosi en “Drácula”, Manuel Morón en “El Bola”… La lista, como decía, es interminable.
Todo guión que no resuelva acertadamente el tema del malo de la película, está condenado al fracaso. Es más, que a nadie se le ocurra escribir un guión (ya sea para película, teatro, televisión) o una novela o cuento, donde no haya un personaje odioso, antagonista y malvado. Si este personaje no existe, la obra carece de interés para el espectador-lector.
La verdad es que eso de introducir el mal funciona. El mal motiva al espectador. El mal vende. Al mal hay que tratarlo bien…
Es más, ya fuera de la ficción, en Historia, cuando cuento algún episodio donde aparece un personaje ruin y perverso, trato de afinar la nota. El éxito está asegurado.
¿Alguien me puede decir por qué los humanos somos así?


17 comentaris:

Yolanda ha dit...

Miguel, es cierto que en cine y literatura el personaje malvado es atrayente y poderoso, sin él no existirían muchas historias y los actores se "matan" por interpretar a un ser perverso y retorcido. Bien interpretados dan miedo de verdad, con esas miradas cargadas de deseos de hacer daño, como Robert Mitchum en "La noche del cazador", por ejemplo. Hay miles de ejemplos. Me gusta la novela negra y disfruto con la captura del malo, pero maldita la gracia que tiene que existan seres así. Tengo ganas de ver "El club", aunque no sé si lo haré porque sus protagonistas han cometido el peor de los delitos, algo que me resulta especialmente repugnante. Recuerdo que en una clase de Religión, allá por mis años en Bachillerato, casi nada, alguien preguntó al cura que impartía la asignatura cómo era posible que Dios permitiera la maldad en el mundo, los desastres, las muertes crueles... Su respuesta fue que lo hacía porque respetaba la libertad del ser humano, y se quedó tan ancho. En teoría puede ser así, cada uno es libre de ser malo o de ser bueno, pero no es tan sencillo. Hay muchas zonas oscuras en la mente humana y no todas son controlables. Supongo que ciertas enfermedades llevan a cometer actos horribles, pero es más abundante el mal gratuito, porque sí, porque hay personas abominables capaces de provocar un daño inmenso sólo por el placer de ver sufrir a otras. No es el demonio, es el hombre sin más. El esclavista que propinaba tremendos latigazos a los negros o dejaba que se mataran entre sí o fueran despedazados por perros era un pedazo cabrón malo de solemnidad, no un enfermo. Hay miles de ejemplos así, por desgracia. Todos conocemos personas malas, en mayor o menor grado. Existen, están entre nosotros, sufrimos sus actos, frecuentemente disfrazados de falsa bondad. No quiero recordar a quienes me han hecho daño insistiendo en que era por mi bien. Sí, colega, el mal está ahí, con muchas caras y muchas voces, lo llevamos en el ADN o donde sea. Basta estar al tanto de las noticias para comprobarlo. ¿O no es malo el que engaña y estafa a inocentes aprovechándose de su confianza y de su buena fe? Y no digo más...
Feliz largo finde, disfrútalo. Un fuerte abrazo.

Bertha ha dit...

Los aspectos filosóficos de la obediencia son de suma importancia.Habría que debatir sobre el concepto del bien y del mal.La bondad y la maldad es alterada constantemente por la cultura y época de las personas que la juzgan un ej. lo tenemos con Roma y la Inquisición.La moral que que nos enseñan en un país, puede ser contraria en otro: en España se condena cualquier actos de asesinato, tanto en personas como animales...

Por el morbo que produce por eso parece que tiene más éxito.-Según los expertos el ser humano es dual :ni malo ni bueno...

-Miguel este largo finde voy a recapacitar;)

Un abrazo.

Bertha ha dit...

... violencia(perdón)

Manuela Fernández ha dit...

Creo que necesitamos al personaje malo para poder identificarnos con el bueno y si se consigue viviremos la película, libro, etc.como algo propio y nos enganchará; en caso contrario nos aburriremos. Es mi humilde opinión.
Un placer estar aquí de nuevo y espero que sea mutuo.
Un saludo.

Joselu ha dit...

Es el juego del contraste, de la dialéctica. Las virtudes del bueno en realidad son aburridas. Nada hay más aburrido que la historia de un personaje bueno y, además, es incierto qué puede lograr con su bondad. Hay un libro de Italo Calvino que se titula El vizconde demediado. En él, el vizconde Medardo de Terralba en una batalla es partido en dos por una bala de cañón. Cada parte vive por su cuenta. Gramo es malo y Buono es bueno. Cada uno actúa puramente encarnando el Mal y el Bien. Sin embargo, las malas acciones de Gramo atraen más a la gente que las buenas acciones de Buono que es visto con desconfianza debido a su altruismo. Es curioso que los habitantes del condado prefieran a Gramo porque saben a qué atenerse, mientras que con Buono nunca saben qué puede pasar. Ambos vizcondes se enamoran de la misma mujer, de Pamela, y, bueno, no te cuento más porque tal vez ya la hayas leído. El caso es que el bien no es especialmente atractivo. En cada uno de nosotros están presentes los dos vizcondes, Gramo y Buono. Y de la mezcla surge la identidad. Nada hay más plano que un personaje puramente bueno. El mal introduce variedad, interés, tensión, contraposición. El bien no resplandecería sin las tinieblas. El cielo es presumiblemente muy aburrido lleno de personajes buenos. El infiermo, presumimos que es un lugar mucho más interesante. ¿No?

Marinel ha dit...

Yo no sabría decir con certeza el porqué nos gusta tanto la maldad, aún sin quererla, es como que se nos empacha de ella en este complicado mundo.
Me gustaría decir que no me gusta con absoluta rotundidad y así lo creo desde el fondo de mi alma, pero quién me dice que tal vez yo también lo haya sido o sea en alguna ocasión?
Lo cierto es que como bien dices, no hay relato, película, cuento o lo que sea, en el que si no hay malos, no atrae de igual manera.
Supongo que será por aquello del yin y el yan...
:)
Besos.

Miguel ha dit...

Yolanda: La teoría del cura es tan simple como equívoca. La libertad ha sido tratada teológicamente hablando para demostrar que la moral divina es perfecta. Que quien hace el mal es porque desoye la palabra de Dios. Su libre albedrío moralmente no es perfecto. Si me apuras, será culpa de la tentación... Bueno, yo ni quito ni pongo en esta materia porque me parece todo l contrario de lo que decía el cura, que es algo más complejo de explicar que lo de las partículas subatómicas esas... Pero, querida Yolanda, estarás conmigo que un antagonista bien recreado y malo a rabiar hace buena la película. Al revés no sucede.

Bertha: Yo creo que el morbo es algo que siempre ha existido. Y nos gusta. ¿Por qué...? Pero nos gusta. Y si un artista sabe encauzar bien el morbo, tiene el éxito asegurado.

Manuela: Estoy contigo. Esta faceta la tengo clara. El espectador-lector quiere sentirse superior a los personajes. Y una manera de conseguirlo es que el autor incluya personajes funestos (y desgraciados). De esta manera nos creemos superiores a ellos.

Joselu: Los guapos necesitan de los feos (solía decir mi padre) porque sin ellos, sin los feos, no se darían cuenta de que son guapos. Yo creo que con el bien y el mal sucede algo parecido. En el fondo todo el mundo quiere ser virtuoso. Hay algo intrínseco en el ser humano que nos impulsa a sentirnos bien con nosotros mismos. Y esto sucede cuando las furias vengativas que decían los antiguos griegos, están tranquilas y no nos molestan, en otras palabras, cuando tenemos la conciencia tranquila. Pero esta conciencia se puede depravar, y la mejor manera de calmarla es viendo o leyendo que hay malos por ahí, mucho más malos que nosotros... A lo mejor esta necesidad del malo malísimo obedece simplemente a un deseo de estar a bien con nuestra conciencia.

Marinel: Lo del Yin y el Yan es una gran verdad. Y como decía antes, una buena manera de excusarnos de nuestros defectos es saber que hay quien es peor que nosotros.

TORO SALVAJE ha dit...

Es fácil Miguel.
Somos malos.
Todos.
En mayor o menor grado todos lo somos.

Lourdes ha dit...

Definitivamente, es que nos va la marcha. Y los malos tienen que ser malísimos de la muerte, porque el morbo que provocan pues nos gusta. Además, que a ratos, hasta los malos de las pelis son más guapos que los buenos (menos los orcos del Señor de los Anillos), y claro, quieras que no, eso les da un puntillo a favor.
:)

Besos, Miguel!!!

Miguel ha dit...

Toro: Pues a lo mejor, va a ser esto que tu dices.

Lou: Tienes razón. Y es lo que yo digo: a los malos se les ha de mimaŕ...

Luis Antonio ha dit...

Hay grados de maldad, pero en general los malos son más divertidos. Hago memoria de los que conozco y me reafirmo en esta idea. La bondad tiene mala prensa...La prueba es que los medios se ocupan, sobre todo, de las malas noticias...

Un abrazo

Miguel ha dit...

Un informativo que solo diera buenas noticias sería un fracaso. Con eso creo que está todo dicho.

Soledad Ramos ha dit...

La complexitat i varietat del caràcter dels humans està ahí. Allò que està prohibit, amagat o mal vist ens atrau com a les mosques la mel. És eixe punt de morbo, eixa necessitat d'adrenalina que a tots (a uns més que altres) ens porta a apropar-nos a la maldat. Però jo diferenciaria les males accions, els mals moments que tots tenim i tant foten els altres, de la maldat que de manera constant i gratuïta practiquen alguns. Aquesta últims es queden tan tranquils; la resta patim de mala conciència i això fa mal. Aleshores davant d'un malvat de ficció, un puntet d'enveja fa que ens resulte tant atractiu. Però aquesta gent, quan més lluny millor, no?

Miguel ha dit...

Jo crec que la ficció poc té a veure amb la realitat. Un malvat de pel.lícula no té res a veure amb un malvat de la realitat. El de ficció pot aplegar a ser virtuós, artístic. Un malvat de la realitat es roí i res més.

María ha dit...

Creo que los malos malísimos resultan a veces tan aburridos como los buenos papanatas que ya ves tú qué tendrá que ver… no hacer daño, con ser aburrido;) No creo que los malos tengan éxito objetivamente hablando pero nada más reconfortante que visualizar personajes al lado de los cuales todos parecemos angelitos. Mirar desde la superioridad morar hace crecer a los enanos ;)

En una película como en la vida, la vileza, la maldad en estado puro nos produce tanta repulsa como morbosidad malsana … fíjate lo que sucede ante un asesinato horripilante, todo el mundo pegado como moscas observado al detalle a ese ser que se nos antoja un monstruo pero del que no queremos perdernos el más mínimo detalle ¿ alguien quiere a un tipo así a su lado? Nadie, pero en vida planas siempre atare lo peligroso porque ese exotismo supone un aliciente que hace interesante un día de otra forma anodino. .. En la vida normal no creo que nos atraiga en absoluto la maldad, lo que nos atare es lo canallesco con encanto que es muy diferente … un malo malísimo tiene como fin generar dolor, hacer daño, una canalla encantador es un sinverguencilla que no quiere hacer daño solo conseguir lo que le interesa, pillo y astuto ( esto es lo que los hace divertidos ;) pero su fin no es el mal, es conseguir su objetivo .. vamos, su pecado es el egoísmo no la maldad en sí misma. El malo perverso sin mundo interior, ni algo salvable en una peli resulta tan tedioso y aburrido como divertido e interesante un bueno con vidilla y guerra interior… eso es lo que hace a los personajes atractivos, su complejidad.. da igual si son malos o buenos.. creo yo, vamos!;)

Muuchos besos MIGUEL y muy feliz finde.. ( tb para SOLE que la veo arriba ;) a ti no hace falta decirte que seas bueno porque lo eres jaja y además divertido¿por qué crees que reivindico a los buenos aquí? ojalá a todos los malos malísimos los recluyeran en una pantalla de cine ;)

Miguel ha dit...

Maria: Gracias por tus palabras, siempre tan fresquitas y alegres. Y llenas de buenas vibraciones.
Pues sí, la gente quiere marcha. La gente quiere que sus neuronas se dilaten, se estrujen y derramen litros y litros de adrenalina. Y esto lo produce la maldad. Otro tema es para qué narices el ser humano necesita estos estímulos. Eso lo dejo para los psiquiatras. Pero el hecho es eso, y si un cineasta, un novelista, consigue un personaje malo de maravilla, el éxito lo tiene asegurado.

Toni Trilles ha dit...

La culpa de que haya maldad en el mundo es porque hay bondad, en realidad no existe nada malo ni bueno solo son conceptos propios de la mente humana que no van a ningún lado; en la naturaleza y en el universo en general no existe tal cosa como la maldad, Dios no es ni bueno ni malo solo Es. Dicho esto y ya respondiendo a tu pregunta de porqué atrae tanto la "maldad" y en concreto el personaje "malo" creo que se basa en una idea de desobediencia en general hacia una autoridad establecida; el chico malo, el bandido, el bandolero siempre ha gozado de una aureola de heroísmo, el Zorro, Robin Hood, 007, en el cine han cautivado a todos los públicos por el hecho de actuar fuera de la ley. La moral cristiana con la figura del diablo,Satanás, el ángel malo, ha tratado a toda costa de desprestigiar al personaje "malvado" porque precisamente desobedeció y eso no lo puede permitir una institución tan férreamente paternalista y autoritaria, tampoco papá Estado puede permitir la desobediencia y para eso están las cárceles. Cualquier sistema que sojuzgue al individuo es propicio pues a producir la aparición de Robin Hoods de todo tipo mas o menos "malvados" que se convierten en la admiración de todos precisamente por su valentía y arrojo frente a ese poder tan aplastantemente superior que impone la norma a seguir. Todos queremos ser "malos" y desobedecer pero no nos atrevemos.

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