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La pequeña flor


En mayo del año pasado fuimos mi mujer y yo a la feria del libro. Siempre vamos. Con la llegada del mes de mayo se celebra en Castellón este evento, que año tras año tiene lugar en la plaza Santa Clara de nuestra ciudad. Compramos ¡cómo no! algunos libros y al salir del recinto nos obsequiaron con una pequeña maceta que contenía una plantita algo mustia con unas diminutas flores rosas un tanto maltrechas. La cogimos, sin más. No tuvimos suerte porque había otras más esplendorosas y más vivaces. La nuestra, como era de las últimas, parecía haber sido víctima del hacinamiento al que habían sido sometidas las macetas colocadas en un montón tras un pequeño mostrador. Y con esta resignación acogimos a la pequeña maceta.
Pasaron los días y tras los cuidados amorosos que le aplicaba diariamente mi mujer a la plantita, pareció coger fuerzas y acabó por tomar un aspecto limpio y sano. Las flores se tornaron firmes y luminosas, el verde de su delgado tallo se hizo más verde y desapareció del todo el aspecto ajado de un principio para convertirse en una planta viva y casi diría que fuerte. Habíamos logrado salvarla.
Así llegó el verano. Y las florecillas, que con todo su esmero vegetal nos había ofrecido la primorosa plantita, fueron cayendo pétalo a pétalo. Y la plantita se quedó sin flores. Y después vino el declive. Las hojitas verdes que daban luz a la planta empezaron a marchitarse una tras otra. Y la plantita se quedó triste y macilenta.
Estuvimos a punto de tirarla. Pero no la tiramos.
Pasó el otoño y el frío invierno, y la planta se resistía a morir. Como apagados gritos desde la lejanía surgían unas pudorosas hojitas que querían ser verdes y que a duras penas sobresalían del tallo. No estaba muerta, pero parecía agonizante. Casi por desidia la dejamos en el alféizar de la ventana de la cocina. Desde allí nos miraba en silencio cada amanecer mientras desayunábamos. Nosotros no le decíamos nada. Ni la mirábamos a penas.
Pasaron los fríos invernales y llegó la primavera. Y nuestra plantita seguía allí. Raquítica y callada. Pero un día, mientras apurábamos nuestra matinal taza de café con tostadas, mi mujer me hizo notar que entre dos arrugadas hojitas parecía surgir un pequeño bultito. Fueron pasando los días y aquel bultito, arrastrado por un fino pedúnculo que brotó del tallo de la plantita, se fue elevando con candorosa suavidad al tiempo que iba adquiriendo la ovalada apariencia de un sonrosado capullito. Era una flor.
Una sensación de alegría triunfal difícil de explicar nos invadió. Nos quedamos mirando con orgullo la delicada y solitaria florecilla de nuestra plantita y a mí me vino a la mente aquella preciosa canción de Serrat que cantaba a “Aquellas pequeñas cosas” que “…te sonríen tristes y / nos hacen que/ lloremos cuando/ nadie nos ve.”

22 comentaris:

Adrisol ha dit...

es cómo todo!!!!
si le damos amor y atención, puede resurgir aunque parezca muerta..
un abrazo y buen finde

Lauryna ha dit...

Muchas veces nos llenan tanto los pequeños detalles... Siempre me ha parecido asombroso como una planta realiza tantos cambios en un año.
Seguir cuidandola, con todo el amor que ambos teneis :)

Un besito

Marta ha dit...

Hoy estaba todavía más grande!! Yo empiezo a creer que a las plantas es bueno hablarles. Antes pensaba que era una tontería y además que nunca se me daría bien cuidarlas. Pero desde que me fui de casa empecé a tener plantitas en mi piso, compré de nuevas y otras me las dio primero mi abuela y luego amig@s. Les suelo susurrar lo bonitas que están, las riego, les quito las hojitas malas e incluso las acaricio. Las miro todos los días y observo con detenimiento cada plantita. Tengo enorme ilusión cuando les sale una hoja nueva. Quizás sea una locura pero me hacen compañía.

Un besito papi.

P.D: cuando he llegado a casa he plantado una nueva plantita, pues tenía una maceta vacía, algo de tierra de sobra y una planta demasiado larga....

Clares ha dit...

No sólo es bueno hablarles, también crecen mejor si se les pone música, pero tiene que ser la adecuada, porque es una cuestión de vibraciones, como dice el título de este blog. Lo importante para las begonias, que es esta planta tan fina, es que no les den corrientes de aire y estén como arropadas, que encuentren su sitio y no pasarse en el riego. Un poquito, muy poco, de abono en primavera y mucho cariño.

Perséfone ha dit...

Esta no deja de ser otra historia de esas historias superación.

Más de una deberíamos tener ese empeño por salir adelantes aún cuando todo el mundo nos da por muertos.

¡Si es que de todo se puede aprender!

Un abrazo.

Miguel ha dit...

Adrisol: Resurgió, sí, estaba apagada, casi muerta y la primavera le dio vida.

Lauryna: Hay todo un mundo en cada plantita. La seguiremos cuidando.

Marta: La foto del post es de hace unos días, y ahora la flor está más grande. Yo ahora le sonrío cada vez que me siento a desayunar.

Clares: Gracias por los consejos, los seguiré al dedillo.

Perséfone: Efectivamente, en el fondo esto es una historia de superación. De esperanza, de no cejar en nuestro empeño por mal que se nos pongan las cosas. Siempre hay un camino para la esperanza.

Angelosa ha dit...

Esa plantita me recuerda a mi rosalillo, que por más que la cuide se murio, daba unas rositas preciosas, lo intente pero no pude. Me encanta las plantas, yo les hablo tambien y es increible como renacen, sigue mimandola, veras que bella se pone y te acompañara en todos tus desayunos.

Un beso

* HADA ISOL ha dit...

Miguel disfruté cada palabra de este post,es tierno,espranzador,y sencillo,las pequeñas cosas están allí siempre,solo hay que saber mirar,simepre nos concentramos en lo grande de nuestras vidas,y no está mal,pero apreciar lo pequeño es llenarse de mimos,de sonrisas de emociones que hacen bien y al final del día si las sumas nos hacen más felices las cosas pequeñas y cotidianas y lo que es mejor nos alegran la vida sin que debamos desgastarnos y sufrir para alcanzarla,hoy entre mis pequeñas cosas sumo el grato momento que compartí con ustedes,un abrazo Miguel y gracias!

Arwen ha dit...

Me encanta como escribes Miguel...describes las cosas con una ternura excepcional...y claro la plantita con tanto amor y ternura salio adelante...besitos tiernos y que pases una Pascua muy linda.

Miguel ha dit...

Angelosa: Cada vez que me siento a desayunar me pongo frente a la begonia (ahora sé que es una begonia, porque me lo dijo Clares) y veo que día a día va renaciendo, y me lleno de satisfacción.

Hada Isol: Qué bonito comentario... es verdad, si sumamos todos los pequeños momentos que nos ofrecen estas pequeñas cosas, estamos sumando felicidad.

Arwen: Con comentarios como el tuyo, uno se siente hasta importante... la verdad es que me conmovió la fragilidad de la vida de esta plantita y su capacidad de regeneración, y la comparé con los humanos, y pensé que a veces la vida es más fácil de vivir de lo que nos planteamos.

Lujo ha dit...

Hola Miguel,
Me ha encantado tu relato con la plantita. Yo espero con emoción el 23 de abril y Sant Jordi. Aissss,¡¡qué ganas tengo!!.

Hay un truco para las plantas que me contó mi tía Isa, y que llevo un par de años llevándolo a cabo. Te cuento:
El brick o botella de leche vacía,¡¡¡¡no lo tires!!. Una vez consumido su interior rellénalo de agua y déjalo reposar mínimo 24h. (Muchas veces han pasado 4 ó 5 días cuando me acuerdo ;P ). Después utiliza ese agua para regar las macetas......Te aseguro que es "mano de santo", ¡¡funciona!!. Con el tiempo la planta coge más vigor.

Buff...¡menudos rollos suelto!!...
Un abrazote muyyyy grande para ti y toda la family.
Pd: Besotes para Marta

Juancar ha dit...

Con paciencia y sobre ytdodo mucho cariño todo da sus frutos.

Por cierto Miguel, la canción de Serrat preciosa.

Un abrazo.

PD. Ah! A ver si os espabilais que se os esta escapando el ascenso desde que se fue Abel.

Ramón de Mielina ha dit...

siempre mato todas las plantas... mi sueño es tener un pequeño huerto con tomates, cebollas, pepinos, alubias verdes...

Joselu ha dit...

Un hermoso símbolo, que nos lleva a no sentir como inevitable la derrota o la decadencia. Somos, quizás, como esa plantita, que tras los rigores del invierno, vuelve a florecer. Un pequeño pensamiento que lleva aneja una profunda reflexión sobre la vida y las cosas. Saludos desde Galicia.

Miguel ha dit...

Lujo: Muchas gracias por tus "rollos", no había oído nunca eso del brik, tomo nota. Yo también espero el 23 de abril.

Juancar: Es verdad que la paciencia siempre da sus frutos. Lo de Abel ha sido una mala pasada. El año que viene, subiremos.

Ramón de Mielina: Yo también soy un desastre para las plantas. Y la verdad es que me pasa como a ti, que me encantaría tener un huerto con muchas plantas.

Joselu: A mí, desde luego, sí que me ha movido a reflexión el renacer de esta plantita que creía vencida y casi muerta. Por cierto, Feliz viaje.

VERÓNICA MARSÁ ha dit...

Tienes razón... algunas veces he tirado a la basura por aburrimiento alguna planta que no se animaba ni bailándole el Bimbó¡¡¡ Sin embargo, muchas otras veces, he olvidado alguna maceta en una esquina, resistiéndome a tirarla, y he seguido regándola sin mirarla siquiera o mirándola de reojo, la pobre... y ¡sorpresa! al cabo de los meses se asomaba totalmente viva, verde y con más ganas que nunca¡¡

Marinel ha dit...

Valiente la flor,luchadora empedernida,de extrema fidelidad a esa tierra que la acoge...y a sus dueños...
Me encanta pensar en esas cosas sencillas,de apariencia débil o sin importancia,que nos pueden provocar sensaciones mil...
Y tú, lo has descrito a la perfección.
Preciosa y delicada flor.Pero sólo en apariencia...
Besos.

Lujo ha dit...

Re Hola Miguel,
Sólo me pasaba para darte las GRACIAS. En fin, ¡¡me emocionas!! :)
Pero¡¡qué guapísimo eres!!...Olé.
Espero que estos días de vacaciones los disfrutes y recargues montones de energías.
Cuidate muuuuuuucho.
Abrazotes enormes, de corazón. (para toda la family)
Pd: Besotes para la preciosa Marta.

fernando ha dit...

las flores son como los amigos hay que regarlos, cuidarlos, mimarlos y al final crecen. Un abrazo.

Miguel ha dit...

Verònica: Las plantas nos están pidiendo a gritos que no las abandonemos. Sólo quieren que les demos cariño y las cuidemos y las mimemos, pero las personas somos así, y a veces, nos falta paciencia.

Marinel: Qué tiernas palabras... es verdad que a veces, la debilidad no es tal. La apariencia de las cosas nos turba. Y no alcanzamos a ver más allá.

Lujo: Eres un sol.

Fernando: Efectivamente, acertada comparación, hay que cuidar a las plantas como debemos cuidar a los amigos. Si no... se pierden.

Fernando Manero ha dit...

El mundo y nuestras vidas están hechos de experiencias agradables como la que señalas. Alegran la vida, nos complace recordarlas, nos comunican con los demás y nos aportan sensaciones gratificantes que nos ayudan a sobrellevar momentos diferentes. Espléndida historia, llena de matices que invitan a compartirla.

Miguel ha dit...

Fernando Manero: Tienes razón, nuestra vida está llena de sensaciones agradables, sólo hay que saberlas distinguir y disfrutarlas.

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