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La firma



Una tarde miraba los libros que tengo guardados en un baúl del trastero. Siempre me ha gustado revolver el pasado, no me conformo con soñarlo, a veces, siento la necesidad de palparlo. Por eso disfruto revisando mis manuscritos y mis libros añejos. Soy feliz oliendo el sabor a tiempos pretéritos… ese olor inconfundible que llevan escrito en sus entrañas las hojas marchitas y macilentas de los vetustos libros que épocas pasadas brillaron rutilantes en un escaparate o en una estantería de mi casa, y hoy duermen sumidos en un casi diría cruel olvido.
Llegó hasta mis manos una libreta de cuando era un adolescente. Era un cuaderno de matemáticas de tercer curso de bachillerato. El polvo cubría sus hojas infundiendo en aquellos pardos papeles una manifiesta gravedad. Como quien desempolva un cofre de un tesoro, limpié las tapas y las hojas de la libreta. Miré la caligrafía vivaracha y atropellada que observaba aquel chaval que fui. Leía con delectación aquel legajo que tenía entre mis manos cuando al pasar una página me encontré con un montón de firmas mías. Y digo mías porque eran casi iguales a mi firma actual. Estudié las firmas y vi que la de hoy es más estilizada, menos barroca. Más simple, no tan farragosa… Pero en el fondo es la misma firma. Solo que el paso implacable del tiempo ha ido afinando la nota hasta convertirla en la firma firme de mis últimos treinta años. Una firma que alcanzó su adultez hace varias décadas y que desde entonces no ha variado ni un ápice. Ni pienso que ya lo haga.
Gracias a aquella libreta acerté a saber en qué momento de mi vida opté por esta rúbrica y aquellas ilegibles palabras que componen mi signatura. Y de eso hace unos cuarenta años.

¿Y vosotros, os acordáis de cuando adquiristeis la firma que tenéis ahora…?

34 comentaris:

Joselu ha dit...

Sí, me pasó algo parecido a ti. Veo mi firma de hace más de treinta años y es idéntica a la actual salvo en un detalle: la rúbrica que la subrayaba, una simple línea que se trenzaba a la firma, desapareció. Un día tome conciencia de que era innecesario ese subrayado que parecía darme consistencia a modo de una sobrerrepresentación. No lo necesitaba. Mi firma es limpia (y muy fácil de imitar, mis hijas lo hacen) pero es diáfana y simple. Fue una elección que tomé, y en ese desechar la rúbrica (por sencilla y elemental que fuera) entendí que había una elección de vida de evitar lo ornamental, lo reiterativo, lo que llevaba a reforzar lo que no tenía sentido porque yo era yo, desnudo y puro hasta las últimas consecuencias.

A veces veo rúbricas muy complicadas que me dan la impresión de que son garabatos que suponen una ocultación. La firma nos revela: nuestro lugar en el mundo, nuestra cultura, nuestra afirmación, nuestras dudas.

Buen y oportuno post.

Juan Navarro ha dit...

Lo recuerdo perfectamente: año 1968, año esencial y trascendental en mi vida, preuniversitario, cuando adopté muchas decisiones que todavía me alcanzan, cuando hice más cosas que nunca he conseguido hacer en un sólo año en mi vida. Hasta entonces había tenido firmas varias y elegí la más sencilla: nombre y apellido con un pequeño subrayado debajo. Un año más tarde quité el subrayado y me quedé con el nombre y apellido tal como lo escribo en cualquier otro sitio, tan claro como se ve en la esquina superior de este comentario. Un día descubres que no eres complicado y que lo que cuentas tampoco ha de ser complicado, sino simple. Haz cuentas de los años en que no he cambiado la firma.

Anna Jorba Ricart ha dit...

Si me acuerdo Miguel, tenia una libreta que buscaré por si la conservo, con las diferentes opciones de mi firma...
al final me quedé con una ilegible que es a la que he sido fiel tambien desde hace 39 años...
Si es que en el fondo todos tenemos algo en común.
Deseo que sigas bien.

Novicia Dalila ha dit...

Mi actual firma, con la que llevo un montón de años no tiene ninguna rúbrica... Es simple y llanamente mi nombre y primer apellido. Ni rayita abajo reafirmándome siquiera... Soy yo, sin más... Fácil de falsificar, desde luego, pero no creo que nadie tenga intención de hacerse pasar por mí.
No recuerdo el momento exacto en que opté por esta simplicidad....

Un beso, Miguel

Miguel ha dit...

Joselu: Gracias por tu comentario. Veo que el paso de tiempo tiende a simplificar (o a depurar) las firmas. A quedarse con lo esencial, tal vez.

Juan Navarro: Tu firma nació en un momento histórico. Eso quiere decir que puede que revele en un estudio grafológico inquietudes juveniles...

Anna: Me alegro de que también, como yo, te encontraras con tu pasado de esa forma tan casual.

Novi: Dicen los grafólogos que eso es propio de personas abiertas y sin secretos. Personas que no tratan de ocultar nada, que son tal cual.

Lore ha dit...

Pues mi rúbrica la he estado mirando por contártelo, pero sigue siendo la de siempre, cambié algo que me sabía siempre mal, las dos iniciales de mis dos nombre, si porque tengo dos nombres jajaja, y un día de esos, decidí poner una sola inicial,y por cierto el apellido bastante dificil e inteligible, es e asi el mío.

Un besote Miguel

Lourdes ha dit...

Pues yo tb recuerdo cuando empecé a pensar en que había que aprender a firmar. Pero claro, estaba en el cole, hará 25 años.
Mi nombre y mi primer apellido, con un garabato en la letra final para terminar subranyándolo todo.
Así lo hice la primera vez, y así se ha quedado ya pa' siempre. :)

Besos, Miguel!!

TORO SALVAJE ha dit...

No tengo ni idea.
Mi firma de niño era muy infantil (lógico por otra parte) y la de ahora es un garabato que no recuerdo como nació.

Saludos.

Yolanda ha dit...

Miguel, no he podido consultar mis antiguas firmas, pero sí recuerdo que firmaba con mi nombre completo con una rúbrica muy ascendente. La que tengo ahora está muy simplificada y la adopté hace algunos años, cuando me dio un yuyu bastante fuerte y, de repente, no me salía mi firma anterior. Tuve algún problema con ello, pues en el DNI constaba otra firma y no valía la nueva. Fíjate hasta dónde llega el poder de la mente... Cuando estuve en Inglaterra caí en la tentación de dejar que una máquina analizara mi firma por una módica cantidad. Poco científico, me temo, pero curioso. Creo que todavía tengo por ahí la cartulina. Ponía algo así como "decidida, voluntariosa", pero me llamó la atención sobre todo que tenía "tendencia a la procrastinación" (creo que se dice así), y es cierto, conmigo no funciona lo de no dejar para mañana lo que puedas hacer hoy, más bien al contrario, intento retrasar cuanto puedo las tareas ingratas o buscar excusas para directamente no hacerlas. Eso sí, cuando me pongo, me pongo de verdad, como una bala. ¿Dirá todo eso de mí mi firma? Quién sabe...
¿Sigues disfrutando de esta prórroga del verano en la playa? Quién pudiera... Un abrazo, colega.

Miguel ha dit...

Lore: Me ha picado la curiosidad: ¿Cuál es tu otro nombre?

Lourdes: Se ve que eres persona de ideas firmes e inqubrantables. No eres cambiante, sino segura.

Toro: Pero veo que te acuerdas de tu firma infantil...

Yolanda: Aunque parezca mentira la firma es un reflejo de nuestro yo más profundo, por lo que lo de tu cambio de firma, no te quepa la menor duda, se debió a algún cambio en tu interior.
Lo del veranillo, querida colega, sigue. Yo voy vestido como en pleno verano. La única diferencia es que ahora voy a clase...

EL RACONET DE MANOLO ha dit...

Pues yo sólo recuerdo que mi firma intentaba ser una copia de la que hacía mi padre y quizá por su pérdida cuando era muy jovencito hoy en día la sigo haciendo así. Eso sí, más larga o más corta, siempre hacia arriba, con optimismo. :-D

V ha dit...

Yo no recuerdo el año ni cosa parecida, sí recuerdo por qué inventé la mía. Cuando me hice el primer DNI. Debió ser la primera vez que salí de España para un intercambio en 3º de la ESO, pero no sabría decirte exacto.

Mi firma es la inicial de mi primer nombre y mi primer apellido al completo. No es grande, porque mi apellido es corto, cuatro letras. Escribo esto mismo subrayado y con un garabato sobre. No es muy complicado, pero una vez leí que tal cual lo hago, indica que te proteges de algo, o que algo escondes. Ya veo pues, que no todos lo hacemos. No sé, tampoco le presté mucha atención nunca. De hecho para analizarla un poco más detenidamente ahora mismo, la he dibujado sobre un papel para verla exacto. Poco me fijaré cuando he tenido que hacer esto mismo.

También tiene una marca, pero esa la copié de la de mi padre. No sé, la copié y la dejé. Nunca supe por qué el la hacía, y ahora ya no está para poder preguntarle. Tendré que quedarme con la duda. Pero bueno, en el caso me es suficiente con saber que la hago porque él la hacía. Sin más. Y fíjate, su firma era bien difícil de copiar, no así la de mi madre, que solamente tiene una linea debajo. V. Salinas y una linea. Así de sencilla. Sin embargo no conoceré a una persona más llana y más sencilla que mi padre. Y le conocía muy bien, todo lo bien que se puede conocer a una persona que no eres tú mismo. A veces no hacía falta ni que hablásemos, era suficiente con mirarnos para saber lo que el otro estaba pensando. Mi madre siempre dice que pocas hijas tendrán con sus padres la afinidad y la complicidad que yo tenía con el mío. Ni con ella la tengo. Ni con ella ni con nadie más. Pero su firma era muy difícil de imitar. Muchísimo.

Besos, Miguel.

Miguel ha dit...

Manolo: Conociéndote no me extraña lo de que tu firma acaba hacia arriba y rebose optimismo...

V: Gracias por ese comentario tan emotivo. Veo que hay más de una persona que imita la firma del padre.

María ha dit...

Uy pues ni idea, pero casi te diría desde siempre y es que yo sólo firmo con mi nombre, María, nada más, para horror de mi padre jajaja jamás puse los apellidos.

Es muy sencilla, pero a la mayoría de la gente les llama la atención, me han llegado a decir que tengo firma de fotógrafo, lo cual no sé qué quiere decir exactamente. Lo único que le ha ido ocurriendo a mi firma en el tiempo, es que se ha ido estirando... Ahora mismo, sólo ves una M enorme y un -aría casi ilegible porque es como una linea con con un punto y sí, yo la remato con un trazo rápido debajo... pero sólo eso, María.


Precioso el polvoriento comienzo de tu escrito...yo también conservo muchos cuadernillos del pasado, demasiados y además desparramados por todas partes, mi madre se lo ha pasado pipa leyendo mi época de diarios, menos mal que nunca tuve grandes secretos :-)



Un beso muuy grande MIGUEL

La chica de los sueños de cristal ha dit...

¡Sí! Tengo la misma casi desde que tengo d.n.i. No me gusta mucho, pero me he familiarizado con ella y en el fondo, me da pena cambiarla.
Un beso

Miguel ha dit...

María: Pues, sin verla, me gusta tu firma tal como la describes. Eres una persona sencilla, sin alardes superfluos, y directa y sincera. Y una cosa, te gusta tu nombre. Mi hija firma, por lo que dices parecido a ti. Pero el nombre tiene todas las letras bien marcadas. Yo, en cambio pongo una rimbombante y gigante M de donde se supone (pues es ilegible) que sale mi primer apellido, que no0 termino de escribir. No sé eso qué signifa. Algún día de eso iré a un grafólogo a ver qué me dice.

La Chica de los sueños: Es que una vez has adquirido tu firma, es muy difícil cambiarla. le coges cariño y todo...

Angie ha dit...

Pues yo no recuerdo hacer muchas florituras con la firma. Creo que cuando me hice el carnet no tenía claro que esa fuera mi firma definitiva, no me gustaba demasiado. Pero ahí se quedo. Con el paso del tiempo me he identificado mucho con ella y definitivamene me terminó de gustar cuando alguien me dijo que parecía que decía "abrazos".

Besos.

LOLI ha dit...

Menos mal q no soy la unica que no se acuerda...Eso sí,estoy siendo testigo de como mi mediano está buscando la suya, voy a guardar sus ensayos para cuando sea mayor le guste y lo viva como tu,como un tesoro.

MAS BESOS ;)

Miguel ha dit...

Angie: ¡Qué bonito! una firma que dice "abrazos"... Yo tampoco la cambiaría.

Loli: Es que es entrañable ver (o recordar) el momento en que nace nuestra firma que nos acompañará por el resto de nuestros días...

Cris ha dit...

Es que creo que mi firma todavía no es la definitiva... quizás me falten otros 30 años...

Besos!

Belén ha dit...

Yo creo que no recuerdo cuándo decidí mi rúbrica... eso si, siempre la cambio...

Besicos

Raúl ha dit...

Me has hecho recordar cuándo cambié de firma y adopté la actual. Fue en 2º de BUP.

Miguel ha dit...

Cris: A lo mejor... quién sabe.

Belén: La mayoría de la gente llega un momento en que no suele cambiar la firma, tal vez es que no hayas encontrado aún el modelo ideal.

Raúl: Me alegro de que la lectrura del post te haya hecho rememmorar aquellos timepos.

Luis Antonio ha dit...

Yo también dediqué tiempo e hice distintas probaturas hasta conseguir la firma que me viene acompañando desde el principio de la adolescencia. Primero escribo las iniciales de un trazo complejo y luego añado el resto...

Me has hecho recordar algo que estaba sumido en el más completo de los olvidos.

Un abrazo

Marinel ha dit...

Claro que sí...fue cuando tuve que hacerme el primer carné a los catorce,¡algo tan serio!
Y firmé y firmé una y mil veces antes de hacer el papeleo, para saber de memoria los trazos.
También como a ti,se me fue estilizando con el tiempo,haciéndose,dentro de su igualdad,con ciertos matices distintos.
Sin embargo es la misma, a pesar de que tengo otra que he utiliado siempre cuando trabajaba y tenía mucho que firmar.
Un garabato rápido tan solo, pero la de verdad sigue pegadita a mí.
Es bonito eso de revolver en el pasado,¿verdad?
Besos,Miguel.

Miguel ha dit...
L'autor ha eliminat aquest comentari.
Miguel ha dit...

Luís Antonio: Se ve que para ti lo importante, lo esencial es el nombre, y luego van los apellidos. Me alegro de que rememoraras tiempos pasados.

Marinel: Es curioso cómo a través de los años la firma tiende a estilizarse y simplificarse...

Gemma ha dit...

Hola Miguel,

A mí también me gusta mucho volver al pasado a través de los libros, libros de mis padres o de mis abuelos, también los míos de cuando era estudiante pero estos los tengo bastante presentes todavía, me gusta más abrir los de mis familiares y encontrarme sus notas, alguna foto o alguna flor seca entre sus hojas...

Mi letra no ha variado mucho, pero en mi firma observo algo con el transcurso del tiempo y es que cada vez es más corta :D

Un beso Miguel, bonito post como viene siendo habitual cada vez que te visito, me sueles traer recuerdos entrañables. Gracias.

VANESSA ha dit...

Pues yo también debo tener por ahí un cuaderno lleno de firmas porque también me decidí por mi firma actual cuando estaba estudiando y ensayé en uno de mis cuadernos hasta q por fin me decidí. Algo ha cambiado desde entonces, aunque no mucho, pero la de ahora también es más estilizada, en aquella época era la letra más "redondita".
De eso hace ya unos 17 años.
Besoss!

Miguel ha dit...

Gemma: Es verdad, tendemos a hacer la firma cada vez más corta. Y esto se demuestra cuando echamos la vista atrás.

Vanessa: Es bonito ver aquellos años cómo firmaba uno. Cómo ha cambiado la personalidad. Siempre se estiliza la firma. Esto denota que vamos centrando nuestra personalidad.

VivianS ha dit...

Hola Miguel.
Realmente no sé el origen de la firma que tengo ahora, pero sí recuerdo los innumerables garabatos que la precedieron, siempre estaba inventando firmas (la mayoría cursi) Es lindo encontrar esos cuadernos viejos, mover la cabeza y decir “Ay Dios, y esto qué era”.
Un abrazo.

Miguel ha dit...

Vivians: Tienes razón, la firma, poco a poco se va estilizando y adquiriendo personalidad. Hasta que ya se fija para siempre.

Antonio ha dit...

Yo mantuve al principio la inicial del nombre y los dos apellidos, pensando que mi señora madre merecía un lugar en mi huella escrita. Con el tiempo, cayó el segundo apellido y luego, el primero se convirtió en garabato de sí mismo.

Miguel ha dit...

Antonio: Es significativo que la firma siempre tiende a pulirse y a hacerse más sencilla.

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