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Recuerdos

Quiero empezar este post citando a Jorge Manrique en sus "Coplas a la muerte de su padre": "cómo a nuestro parescer,/ cualquiera tiempo pasado/ fue mejor..." podría seguir con Paul McCartney en su genial "Yesterday" : "yo creo en el ayer", y acabar con una canción popularísima de Karina, "El baúl de los recuerdos", donde nos asegura que "buscando en el baúl de los recueros/cualquier tiempo pasado nos parece mejor". Tan dispares en estilo y en categoría líricas las tres citas, y tan iguales en su fondo. Con esto pretendo afirmar que el pasado, los recuerdos, abarcan un ámbito universal. No importa la condición social y cultural de la persona porque todas, todas, sienten por el pasado un apego más que anecdótico. Es nuestro pasado. Nuestra vida, que ya pasó, pero sigue siendo nuestra. Aun después de muerta. Por eso los recuerdos, que están ahí, en nuestro corazón, -algunos (los científicos) dicen que en nuestra mente-, pero yo sigo pensando que están en nuestro corazón, merecen un tratamiento especial.
Podría pasarme horas y horas hojeando las páginas de mi corazón soñando mis vivencias, y cada día notaría que los recuerdos están más vivos. Poque los recuerdos no mueren. Viven. Según los recordamos su pasado se vuelve más presente. Y están ahí. Y existen. Y casi diría que rozan el presente. Pero si hay una cosa que nos hace inmunes al pasado es la magia del recuerdo. Este hechizo consiste en un filtro que Dios sabe quien lo aplicó al ser humano, que permite diseccionar las vivencias desterrando todo lo que de malo y execrable había en ellas, y mostrarnos sólo la paz y la felicidad de aquel momento pasado. Quizá la muerte sea eso. Pero qué muerte más feliz. Y por qué no pensar que el fin, nuestro fin, sea reencontrarnos con estos recuerdos.
Si cada vez que echamos la vista atrás no hallamos más que logros y plácemes, porque la cruda realidad, ya lo hemos dicho, ha sido eliminada por otra edulcurada y tal vez idílica, y por ello nos sentimos poderosos y victoriosos, yo quiero recordar, pasar las páginas de mis vivencias una a una, mirarlas, recrearme en su sustancia, sin rencores, porque el rencor no cabe, pues ha sido eliminado, sin tristeza, porque la tristeza no pertenence al recuerdo sino al presente, y con alegría, porque mis recuerdos desbordan alegría. Por eso quiero terminar el post recordando otra vez al ex beatle y decir que yo, como él, también creo en el ayer.

2 comentaris:

Antonio ha dit...

Estamos hechos de memoria. Del pasado quedan restos en formas diversas (monumentos, libros, fotos, vídeos...) que cualquier cataclismo puede borrar. Lo único que quedaría entonces serían nuestros recuerdos. Hay que mimarlos, pues, dormir abrazados a ellos para que no se asusten y huyan, y recitarlos en silencio una y otra vez para que no se pierdan en la oscuridad de la noche y el tiempo.
Un saludo, Miguel.

Miguel ha dit...

Garcias por tu comentario Antonio. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Voy a contarte un secreto: Yo duermo todas las noches abrazado a mis recuerdos.

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