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Una nueva jornada acaba de empezar


Voy en mi coche camino del instituto. Son las ocho de la mañana. Las luces de cruce alumbran la penumbrosa carretera. Pronto el sol brotará rojo y fulgurante de las entrañas de la mar. Hoy los alumnos de segundo tienen examen. Es a tercera hora, antes del recreo. No sé si habrán estudiado lo suficiente, porque el tema es un poco complicado. Trata de la Reforma y el Renacimiento. Temas amplios y un tanto complicados para las mentes prácticas y superficiales de mi alumnado. No sé, espero que les salga bien. En el compact disc del coche suenan los Beatles. Los escucho y tarareo “Yesterday” cantando a dúo con Paul McCartney. Delante de mí, un camión enorme como un gran animal pelea con una cuestecilla que hay en la carretera. Tengo que reducir. El sol ya ha salido. Sus primeros rayos, de una tonalidad extrañamente lila, manchan las montañas que hay a mi izquierda. El paisaje, agazapado por la leve oscuridad de hace tan sólo unos minutos, va tomando forma. Y ante mí se asoman tímidamente los almendros en flor, todos pintados de precisas pinceladas blanquecinas y violáceas. Es febrero, la primavera aún está lejana, pero en mí surge espontáneo el deseo de esta grata y florida estación.
Estoy llegando a Benicàssim. Solo en mi coche, sólo puedo pensar. Antes no era así, mi hija me acompañaba en el trayecto. Ahora se ha hecho mayor y ya ha dejado el instituto. Entonces no parábamos de hablar, y de reírnos. Ella me contaba cosas de sus profesores, compañeros míos, y yo, con toda la complicidad del mundo, le dejaba decir. Y me señalaba la manía de éste, o los despistes de aquel otro, o las virtudes de sus profesores favoritos. También me hablaba de las asignaturas: la complicación que suponía para ella la Tecnología, que no había manera de hincarle el diente, lo difícil que era la Química, o la Economía, y yo que le aconsejaba que cogiese “letras” como yo … o a veces lo que salía a la conversación eran sus compañeros de clase, la mayoría ex alumnos míos, de los que me contaba sus penas y glorias… y yo le dejaba hablar sin dejar de mirar la carretera...
….pero ahora viajo solo y sólo puedo pensar.
Tras una curva aparece el edificio del instituto como una mole blanca. Ya estoy llegando. Hace frío. El termómetro que tengo en el coche señala cinco grados. Aparco junto a la valla del centro. Los alumnos, todos enfundados en sus abrigos, van entrando con prisa y resignación al instituto.
Son casi las ocho y media. Hora de empezar las clases. Un alumno me da los buenos días y me pregunta si he corregido los exámenes. Yo le contesto que sí. Me pregunta si ha aprobado y yo le digo que luego se lo diré. Un estridente timbre resuena por todo el centro. Las clases van a empezar. Ahora tengo clase con primero E. Hoy toca explicar las Guerras Púnicas. El sol ilumina con sus flamantes rayos las aulas aún vacías de alumnos. Una nueva jornada está a punto de empezar.

20 comentaris:

Ana ha dit...

A mí me encanta el trayecto desde casa al centro, es mi mejor momento para pensar, algunas ideas geniales se me han ocurrido al volante, yendo o viniendo del instituto. Además nadie me discute, ni hijas, ni alumnos, ni madre ... Creo que por eso no pido el traslado al lado de casa, porque adoro ese rato de intimidad que robo a la vida frenética que llevamos (ahora que no me oye la familia, no tengo nada de ganas de estar cerca de casa :D )

Adrisol ha dit...

gracias por tu relato!!!!!!

es una forma de entrar en tu vida cotidiana, una forma de conocerte más......
un abrazo y buen fin de semana

Antonio ha dit...

Pensar es hablar con uno mismo, una tarea propicia mientras se conduce; y, además, como no necesitas móvil, tampoco te quitan puntos.

Marta ha dit...

Hola papà! que post més bonico ja!

Yo también recuerdo el viaje hacia el insti contigo. Que tiempos aquellos... Los beatles cambiaban a veces por la voz desgarrada de Sergio Dalma.

Parece mentira, han pasado menos de 10 años desde aquellos trayectos en el coche juntos, y lo que han cambiado nuestras vidas, bueno sobre todo la mía jeje tu sigues con los exámenes de la reforma, que por cierto, te cargastes a muchos esta vez? jajaj

Ana: guardaré tu secreto! jeje

Pronto quizás sea yo la profe criticada por sus alumnos....

Petonets

Clares ha dit...

Hace tres años viajaba todos los días hacia mi instituto de Archena, unos treinta kilómetros de Murcia. La verdad es que al final, después de siete años yendo y viniendo, me resultaba cansado, pero lo más hermoso era precisamente lo que tú dices, ese ir en el coche, pensando, oyendo música, como huyendo del mundo doméstico, para llegar a otro punto en el que tenía otro ambiente, otras personas. El viaje me servía de tránsito entre ambos mundos. Ahora tardo un cuarto de hora andando para llegar a mi centro. He descubierto otro modo de transitar. Los edificios, la gente, los semáforos, el paso del río cada mañana... tampoco está mal.

Miguel ha dit...

Ana: Es verdad, es este un rato de completa intimidad, a solas con uno mismo, que da pie para poner nuestra mente en orden. Por cierto, Ana, en el post no lo he puesto (se me olvidó) pero quiero que sepas que tú eras una de las profesoras favoritas de mi hija.

Adrisol: Este relato intrascendente es una manera de aproximarme a vostros haciéndoos compartir algo de mi vida diaria.

Antonio: Pensar es posiblemente el mayor don, o facultad, que tenemos las personas para crear. Yo he concebido muchas esctrategias y actividades para la clase en estos breves trayectos diarios.

Marta: ¡Qué tiempos aquellos...! ¿Te acuerdas de la canción "Un ramito de violetas", o de la presentación a la guitarra de Manolo Rodríguez... qué risas...? bueno, ahora, la mayoría de las veces se han cambiado las tornas, ahora soy yo quien voy de copiloto.
Bessets

Clares: Es bonito cada momento del día, sólo hay que encontrale ese punto. Ya ves, algo tan prosaico, rutinario y sin gracia como pueda ser el camino al trabajo puede convertirse en un momento mágico.

Lauryna ha dit...

Miguel e de confesarte un pequeño secreto, esto en 2º de bachiller y historia es la asignatura que peor llebo y menos me gusta, seguro que alguno de los aumnos con los que tenias examen querian matarte... Jejeje
Esque la historia de 2º es demasiada historia.. almenos tu admites que son temas complicados ;) donde este la historia contemporanea de 1º de bachiller, esa asta me entusiasmaba.
Bueno, aparte de este pequeñito secreto, yo como tu hija le hablo de mis profesores al los profesores de mi familia, que en este caso son mi tio y mi prima, cada uno en una rama diferente, mi tio musica y mi prima educacion especial. Ellos tambien me escuchan y se rien, y esperan que ninguno de sus alumnos, sobretodo mi tio, sea como yo.
:)

Y por otra parte, el camino de mi casa al istituto(cuando voy andando, suelo ir encoche) me gust mucho, a veces voy sola escuchando mis tems favoritos de musica, otras veces tengo la compañia de mis amigas, y otras conozco a gente de camino.

La rutina del ir y venir a veces trae sorpresas con ella.

Un besito

*Noe* ha dit...

Que bonita forma de contar tu trayecto de casa al colegio.

Olle no es por alagar pero me parece que eres un profesor con vocación, de esos que no quedan. He visto que tienes un blog con tus alumnos y todo. Genial!

La verdad que como la escuela apesar de los exámenes y algún que otro profesor incompetente tengo muy bellos recuerdos de aquella época.Y aprender nunca esta de más, hay que saber coger la información que te dan los profesores y guardarla, aunque creas que no te valdra para nada, con el tiempo de das cuenta de que si.

Un saludo.

Joselu ha dit...

Se nota en tu post que disfrutas con tu profesión y que vives intensamente esos momentos que te llevan al instituto. Me resulta entrañable la relación que tienes con tu hija, fruto de esas buenas vibraciones que proyectas. Un saludo.

Miguel ha dit...

Lauryna: La Historia (como todas las asignaturas) depende muchísimo del profesor. De cómo te presente los temas. Si en clase explica con amenidad y aclara muy concretamente lo que va para el examen y cómo quiere que lo estudiéis, la asignatura es algo fácil. Claro, luego vienen los gustos de cada cual. Te confiesas una mala estudiante... Lauryna... eso no puede ser, ponte las pilas que ahora es el momento.

Noe: Gracias por tu comentario. Bueno, no sé si lo mío es auténtica vocación (creo que sí) pero lo cierto es que estoy muy a gusto con los críos. Si tienes un agradable recuerdo de la escuela es, en parte, gracias a que tú te has sabido adaptar a las circunstancias, porque de profesores, como tú sabes, hay de todo.

Joselu: Gracias por tus palabras. Pues sí que disfruto con mi profesión. A veces a los alumnos los mandaría a la porra... sobre todo cuando los veo que no tienen ganas de trabajar, pero me encuentro a gusto en el aula. Por otra parte, es cierta esa complicidad que tengo con mi hija (como seguro que tú la tendrás con tus dos hijas) y de la cual estoy muy orgulloso. Ahora ya es mayor, pero seguimos igual.

La Vero ha dit...

Mis camitas hacia el insti las utilizo para relajarme sobre todo un día de examen. Ipod en el bolsillo, manos en el bolso y mente en blanco, nada más.

Espero que hayan aprobado muchos.

Saludos

Un profe cualquiera... ha dit...

Así empiezan nuestros días de profesor, y después el bullicio de la clase que empieza con un montón de sorpresas por llegar, jejeje. Que no nos falte.
Saludos

Perséfone ha dit...

Vaya...

Me ha encantado esa manera única de describir el comienzo de lo que sería una jornada típica y rutinaria.

Y también ese toque de nostalgia con el que lo has empañado.

No sabía que Marta era tu querida niña :)

Un abrazo.

Miguel ha dit...

La Vero: Bien está esto de relajarse en los prolegómenos de un examen. El examen salió mejor de lo que me pensaba.

Un profe cualquiera: Gracias por visitar este blog. La verdad es que cada día los alumnos nos sorprenden con cosa nuevas. Si no fuera así, sería muy aburrido dar clases.

Perséfone: Aunque pueda parecer una rutina pesada y aburrida, estos trabajos anejos como son el camino de ida y vuelta al trabajo pueden tener su aquél, hasta su pedacito de nostalgia.

Lauryna ha dit...

Miguel... mi curso como lo llamael tutor es un curso puente... puente arepetir ... pero lo voy asimilando.
Llege casi de milagro aqui, y este año por mucho que me pongo las pilas...
Y si tienes razon depende del profesor... el año pasao vino una sustituta...y la verdad que ya te digo, me gustaba la historia de primero.
Ya sabe spide traslado pa asturias:)
Aunque bueno, una alumna como yo es dificil...que es lo que me dicen, que protesto mucho y eso... mejor seguimos siendo amigos bloggeros ;)

^^

Un besin

Miguel ha dit...

Lauryna: Así que eres de las que protesta... que te consideras una alumna difícil... mira, Lauryna, te diré que en eso del estudio hay pocos secretos, y todos pasan por dos cosas: una, estudiar mucho y la otra es hacer caso a los profesores (te pida lo que te pida, y te caiga bien, o mal) el resto son huidas hacia no se sabe donde. Hazme caso Lauryna, tómate el curso en serio que vale la pena.

Arwen ha dit...

Perdona mi querido Miguel se me habia pasado esta linda entrada...eres como el profesor de mis hijas que van a 3º ESO bueno una de ellas repitio...son tan distintas una responsable quiere ser veterinaria y la mayor no le gusta estudiar nada...no tiene motivación...en fin que me ha gustado mucho tu entrada...vivimos cerquita porque yo vivo en un pueblo llamado Torrente a 8 Km de Valencia...he estado un monton de veces en las playas de Benicasim que son preciosas...te mando un abrazo muy fuerte y gracias por tus entradas son especiales...

Rachel ha dit...

que buen post, me ha parecido que te acompañaba en tu viaje al trabajo, es una forma de conocerte un poco más. Yo voy andando pero llevo mi mp3 con mi música también jeje. Saludos, Rachel

Miguel ha dit...

Arwen: Somos casi vecinos. Tenemos al Mediterráneo por compañero. Y yo, ya te digo, trabajo junto al mar. Desde el aula se ve como está hoy el mar. Es una delicia esta zona. Y esta rutinaria manera de empezar la jornada para mí se ha convertido en algo agradable. Gracias por tu comentario.

Rachel: Me alegro de que me hayas acompañado, aunque sea virtualmente, en mi diario camino al trabajo. Veo que tú también te tomas este camino como un placer más que como una rutina.

Marinel ha dit...

¿Sabes? leyéndote pienso en cuando eres alumno de instituto, que ves a los profesores como alguien lejano que no parece vivir en el mismo mundo que tú,sino en otra dimensión...
Yo,hasta me enamoré de uno,por supuesto sin ser correspondida,por tantas y tantas cosas,ya sabes:edad y todo eso...(amor platónico)
Luego en el transcurso de los años, tu hijo te habla de los profes,de los compañeros y tienen las mismas visiones a pesar de los años de por medio.
Y ahora que te leo a ti y a otros que os dedicais a la enseñanza,me doy cuenta de lo muy ligados que estamos en algo esencial:los sentimientos,la humanidad...
Pero esto se entiende con la edad y la vida.
Me ha gustado mucho tu manera de contar un día cualquiera en tu vida.
Besos.

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