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El lazo rojo


Cuando nos casamos, hace casi treinta años, mi mujer, no sé por qué motivo, puso un lazo rojo en el pomo de la puerta del baño por la parte de dentro. No me dijo nada. De hecho aún hoy no me ha dicho nada sobre el tema. Lo puso y ya está. Y hoy, después de sobrevivir a dos cambios de puerta, el lazo rojo sigue ahí. Nunca le pregunté por qué lo puso allí, ni nunca le insté a que lo quitara. De hecho nunca hemos hablado de ello. Es raro, pero nunca ha salido a la conversación el lazo rojo. Hay como una especie de tácita complicidad entre nosotros sobre este lacito rojo que nos impide sacarlo a colación. Yo lo miro y adivino alguna idea supersticiosa o festiva de esas que sacuden la feliz mente de mi mujer. Y allí lo dejo. Nunca lo toco. Lo miro, pero no lo toco.
Mi mujer no es supersticiosa (más que nada porque eso da mala suerte) pero a veces, me demuestra lo contrario. Como ahora con lo del lacito rojo. Yo, sinceramente, ahora tampoco lo quitaría. Me ha contagiado esta simple superstición. Y allí está. Y cada vez que me ducho (porque yo a este baño sólo voy a ducharme, para el resto tengo uno para mí solo) lo miro, y siempre, indefectiblemente, una invisible sonrisa brota de mi interior. Y me acuerdo de mi mujer. Ella no lo sabe, pero a través de ese lazo encarnado me comunica sus emociones más ocultas. Porque yo sé que allí ella ha depositado sus cuitas y temores más inconfesables. Y yo, cada vez que lo miro, me siento cercano a ella. Y la quiero más. Me gusta esta debilidad suya de conferir a las cosas alma propia. La hace más humana, más vulnerable... Hoy, que hemos vuelto de nuestro retiro estival en Benicàssim, cuando he ido a ducharme lo he vuelto a ver, y lo he visto más rojo y reluciente que nunca, como mis sentimientos.
Y vosotros, ¿tenéis también algún tipo de superstición que sin marcar vuestra vida, esté presente en vuestro devenir diario?

37 comentaris:

Joselu ha dit...

Me ha cautivado este pequeño relato, que es bueno siendo probablemente real, pero sería todavía mejor si fuera totalmente inventado. El lazo rojo se carga de valor simbólico y enigma. ¿Un elemento que propicia la buena suerte, la seguridad de la familia, de la estabilidad del amor? Puede tener multitud de interpretaciones. Los símbolos son poderosos por lo que proyectamos en ellos, y en ese lazo rojo hay mucha historia. No me cabe duda de que si un día tú harto quemaras el lazo rojo o lo hicieras desaparecer, algo se habría roto entre vosotros.

Creo que no tenemos ningún elemento comparable a este literario lazo que une vuestras vidas misteriosamente. Pienso y pienso y no encuentro nada. La vida de una pareja -feliz también en nuestro caso- se hace a base de cien mil complicidades explícitas y no explícitas, tolerancia, espacio para desarrollar el mundo interior de cada uno... Lo que más temo en nuestra relación es el silencio hostil que se ha dado alguna vez en algún tiempo de crisis. Uf.

LOLI ha dit...

Yo le habria preguntado desde el mismo momento que lo puso que significaba,soy muy curiosa jajaja.
Ahora no caigo en ninguna supersticion entre los dos,pensare y te lo contare.
Un besazo

Lourdes ha dit...

Ah, pues yo no creo tener nada así como el lazo rojo. Pero es que vuestro lazo rojo mola. Puede significar tantas cosas...

Pero es genial lo que sientes cuando lo ves. Y se te ilumina la cara, y te acuerdas de ella...
Para qué hace falta saber nada? Está allí desde siempre, y a mí me pasaría igual, ni se me ocurriría pensar en quitarlo.
jejeje


Un beso, Miguel!!

María ha dit...

Pues a mi, mi querido MIGUEL,

me ocurriría como a LOLI ¡¡imposible no preguntarle que significa el lazo rojo!! ahora bien, viendo el significado y lo que evoca ese lazo ¡¡¡NI UNA PALABRA!!!

Ahora, seguramente será la cosa más preciosa que tenéis en casa Mmmmmmm, pero ¡¡qué bonito!!
Debe ser un amor, tu esposa, como tú claro, los dos a juego :-)

Pues yo, me temo que no tengo nada semejante, es más dudo muchísimo que una cosa como la vuestra la tenga alguien, " el amor atado con un lazo rojo en le baño", no MiGUEL, yo no soy tan afortunada.

Un beso muy grande, para los dos.

Y...¡¡cuidar muchísimo ese lazo!!
se le ve nuevito, no porblem:-)


¡¡Felices sueños!!

Isabel ha dit...

Quizás sea que el baño es de amor en tu hogar. Y sí, eso debe cuidarse, vale un montón.
Un saludo

Belén ha dit...

Que yo sepa, no tengo ninguna superstición.... eso si, vivo sola, así que si alguien viene a compartir mi vida, lo más seguro es que se sorprenderá con algo :)

Besicos

Miguel ha dit...

Joselu: Me ha gustado tu comentario. Me ha hecho pensar. Y a lo mejor es cierto que la cosa material tenga más fuerza de lo que me imagino.

Loli: Sí que eres curiosa... yo he preferido mantenerlo en este precioso y cómplice silencio.

Lou: Sí, allí está y allí estará, no lo pienso quitar.

María: Eso del amor atado en un lazo en el cuarto de baño me ha gustado. A lo mejor los tiros van por ahí.

Isabel: Pues a lo mejor sí.

Belén: A lo mejor tienes costumbres que rozan la superstición, y tú no lo sabes...

cactus girl ha dit...

Llevo en el bolso un monedero pequeño al que llamo "kit suerte".

Está compuesto de un cuarzo, una virgen de La Milagrosa, y dos o tres cosillas más.

Nunca me separo de él e incluso se lo dejo a la gente que lo necesita en algún momento preciso: un examen o alguna otra cosa importante.

Cosas que tiene una..

Miguel ha dit...

Cactus girl: Hoy mismo acabo de leer que cuando alguien tiene una superstición y cree que algo le da suerte, la persona se predispone a que las cosas le salgan bien, le aumenta la autoestima, y por eso tiene más moral en lo que va a hacer. O sea que sí que funcionan esas cosillas.

Esther ha dit...

¿Para qué saber la razón?

El planteamiento es el siguiente, ¿no es el amor irracional?, sería una equivocación fatal buscarle una racionalidad a todo aquello que lo rodea, porque seríamos incapaces de plantear una verdad.

Ese lazo es simplemente una chispa de magia cotidiana, que sirve para el deleite de tu amor, para arrancarte ferozmente una sonrisa o evocarte un Te quiero...

Una mujer muy afortunada tu esposa ;D.

Recuerdos perdidos ha dit...

¡Cuánta complicidad! ¡Qué envidia! Un saludo

Yolanda ha dit...

Miguel, mi marido rara vez me dice qué tengo que comprar o si necesita algo. Su manera de comunicarme que necesita alguna medicina de las que suele tomar es dejar la caja casi vacía a la vista, donde yo la veo seguro, y así sé que debo comprar más.
Cuando llaman para alguna propaganda dice cosas como "la señora no está, yo soy el mayordomo" o "la señora está en el jacuzzi y no se puede poner". Cuando tiene ganas de broma es muy divertido escuchar cómo le toma el pelo al pesado de turno.
La vida en pareja está llena de pequeños detalles que tejen nuestra historia íntima y particular, algunos inconfesables y otros con significado sólo para los implicados. Un lazo rojo en vuestro caso es una historia de complicidad tierna y significativa.
Sigo sin ganas de escribir en el blog, me siento tan triste, tan afectada... Para colmo de males, mi hermana está otra vez ingresada, lo de mi hermano le ha causado otro bajón, a ver si no es grave y sale pronto, ahora que empezaba a recuperarse... Qué asco de vida a veces, de verdad...
Un abrazo, colega.

Fernando Manero ha dit...

Todos tenemos algun fetiche que nos transmite sensaciones, ideas y pensamientos que nos pertenecen sólo a nosotros mismos. No hay que racionalizar el tema, pero es normal que eso ocurra, y es bueno también que se respete la privacidad y las motivaciones que han llevado a simolizar en algo trivial emociones que pudieran ser profundas. Tu actitud es admirable. Sin saber las causas quje justifican ese símbolo, lo has acabado asumiendo y haciéndolo tuyo aunque sin apropiarte plenamente de él. Antepones el respeto y el cariño a la curiosidad. La mejor postura para lograr que la convivencia perdure y se enriquezca cada día. Un abrazo, maestro

La Vero ha dit...

Que cosa, está genial. A mí ese tipo de cosas me encantan. Me parece, como dicen que hace que las personas se unan.

Yo tengo un llavero que me dieron al terminar el curso, 2º de bachiller, y siempre que abro la puerta me acuerdo de todos los amigos y personas que conocí en el instituto

Abrazos

Miguel ha dit...
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Miguel ha dit...

Esther: Qué comentario más bonito. Es precioso. A lo mejor es como tú dices. A mí me gustaría que fuera así.

Recuerdos perdidos: Gracias por tu comentario. La verdad es que sí que hay complicidad entre nosotros.

Yolanda: Me ha gustado esa complicidad que hay entre tu marido y tú. Por otra parte te diré que ya empezaba a echarte de menos en este mundo de los blogs... y ahora me dices que han ingresado a tu hermana. La vida es dura, y a veces, aprieta, pero siempre después de la tempestad viene la calma. Ánimo colega.

Fernando: Sí, al final ese lazo lo he hecho mío. Es verdad. Ahora soy yo el que no lo quitaría. Pero de eso no hablamos mi mujer y yo. Callamos.

La Vero: Es verdad, a veces las cosas más triviales son las más significan para nosotros.

Miguel ha dit...
L'autor ha eliminat aquest comentari.
***Vanessa*** ha dit...

Uff!! No sé cómo puedes resistir tantos años sin saberlo! Yo no pararía de preguntar todos los días,jeje!
Pues no sé qué será, sólo sé q se ha convertido en vuestro amuleto.
En mi vida destaca el número 13, no es un amuleto ni nada, simplemente es un número q siempre me ha perseguido.
Besos!

Miguel ha dit...

Vanessa: Pues nunca me ha picado la curiosidad, la verdad. Y ese lazo ahora lo tengo como propio.

Rachel ha dit...

Hola Miguel, me ha encantado tu relato, yo también tengo algo como ese lazo rojo, tampoco lo sabe nadie sólo mi marido y yo y cuando lo veo me llena de sensaciones y como tú dices de tu mujer, yo también quiero más a mi marido. Fue una cosa que traje la primera vez que nos vimos, él vivía en ibiza y yo en valencia, cuando vine lo traje para él o para el viaje no recuerdo bien, pero lo puso en la cómoda de la habitación y sigue allí después de casi 5 años. Tampoco hemos hablado mucho de ello simplemente cuando le digo si lo tiro, me dice que ni lo piense que eso está ahí y siempre estará, me hace sentir muy bien y revivir todo lo que siento por él que es muchísimo, cada día más y más. De verdad que me he emocionado con tu lacito rojo pq me he sentido reflejada. De hecho hemos cambiado de casa y sigue ahí jeje. Besos, Rachel

Miguel ha dit...

Rachel: Me ha gustado tu comentario. Me ha gustado saber que a veces se comparten cosas...

cristal ha dit...

Lo primero que me ha conmovido tu relato; esa complicidad sin palabras que compartes con tu mujer.

Tengo mis pequeñas supersticiones, que no figuran en ningún libro, como por ejemplo, que cuando me doy un golpe o un pequeño accidente doméstico, siento que es un aviso de que algo nada bueno me va a ocurrir.

Me ha pasado en alguna ocasión y le tengo cierta prevención a esta clase de cosas, será una superstición, pero no puedo evitar ponerme en guardia.

Un abrazo, Miguel.

Miguel ha dit...

Cristal:Yo creo que estas pequeñas coasas tienen en elfondo un significado. Pero no sabemos cuál.

Vane ha dit...

Me ha encantado lo del lacito, y más aún lo de vuestros sentimientos, que después de tantos años, sigan tan vivos o más que antes!
Yo tengo una piedrecita que siempre va conmigo, siempre la llevo metida en algún rincón del bolso y al cambiar de bolso la piedra va también! no puedo salir sin ella, la tengo desde pequeña.
besines

Miguel ha dit...

Vane: Es bonito tener alguna cosa que pienses que te va a ayudar. Sin saber bien por qué, al final es positivo, y nos ayuda.

Marinel ha dit...

Qué bonita forma de hablar de supersticiones,así engrazándolas al amor y la pasión hacia tu mujer.
Precioso.
No soy supersticiosa,pero sí algo maniática y tengo esas manías ya adoptadas de por vida.
Besos.

V ha dit...

Qué bonito... :):) me gusta lo que imagino que significa, no sé... :D y como me gusta me alegro por ella, y me alegro por ti.

Yo llevo encima una mini-calabaza que representa a la Pacha Mama. Me la regaló una conocida ecuatoriana. Pero no diré por qué la llevo. Puede ser por mil cosas, pero es por una. Y si lo dijese, pues rompería el encanto. Mejor el silencio :)

Besotes, Miguel.

Miguel ha dit...

Marinel: Sí, podría ser que la cosa fuera por ahí, engarzando superstición y amor.

V: Yo creo que estas pequeñas y simples cosas lo que hacen es dar más alegría a la vida.

Clares ha dit...

Un relato cautivador. Hace falta mucha sensibilidad para guardar en el corazón esas cosas y mostrar la ternura que tú muestras. Aparte de establecer un misterio delicioso. Me asombra ese respeto por el secreto inocente de alquien, y esa consideración cariñosa. Una delicia auténtica.

Novicia Dalila ha dit...

¡¡¡Cuanta complicidad se adivina entre vosotros¡¡¡ Me encanta :D
Yo desde luego ya habría averiguado el motivo del lacito rojo, eso fijo... Creo que debe provenir de alguna lectura que la cautivó... No sé, me da esa sensación... Me recuerda a la canción esa que dice: "pon alrededor del viejo roble aquel una cinta si tú pensaste en mí...."
Ninguno en casa tenemos supersticiones de ese tipo ni de ninguno, aunque nos conocemos bastante bien para saber nuestro ánimo en cualquier momento...

Un beso, Miguel

Miguel ha dit...

Clares: Es como tú dices "un misterio delicioso". Eso es. Si lo descubro, se rompe el encanto.

Novi: Es verdad, la canción de "ata una cinta alrededor del viejo roble"... además, esa canción (del año 1973) me trae añejos recuerdos... algo así es lo que pasa. El lazo será señal de nuestro buen devenir.

☼El Rincón del Relax☼ *Beatriz* ha dit...

Hola!! siempre un placer pasar a visitarte! Gracias por compartir!!

Te dejo un relajante y cálido abrazo de luz.

Beatriz

Miguel ha dit...

Beatriz: Gracias or dejar tu impronta de paz y relajación.

Diana Puig ha dit...

Un relato muy bonito, bueno si tenemos algo, pero no se ve, se escucha. Efectivamente la pareja guarda cositas dentro que les recuerda de alguna forma un comienzo, una ilusión, una vida en común.
Un abrazo Miguel.

didi,.

Miguel ha dit...

Diana: Pues sí, a veces, son cositas que uno guarda que unen a la pareja. Y esto no debe dejarse perder.

FERNANDO SANCHEZ POSTIGO ha dit...

Yo no tengo supersticiones, pero sí algunas manías o repeticiones sin mucho peso o valor. un abrazo.

Miguel ha dit...

Fernando: La verdad es todos tenemos algunas cositas o rutinas que pueden considerarse manías o supersticiones, y a veces, no somos conscientes de ello.

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