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Palabras incómodas


Fue leyendo un artículo de Carmen Posadas titulado “Palabras feas” que se me ocurrió redactar este post, que, como digo está inspirado en dicho escrito.
Tras su lectura he llegado a la conclusión de que hay algunas palabras cuyo uso resulta incómodo. Y por eso cada vez se usan menos, ya que su contenido no significa casi nada para la gente moderna. Y como cada vez tienen un significado menor, cada vez comprometen a menos, acabarán por no significar nada. Y entonces, esta palabra, por falta de uso, por inútil, se anquilosará y morirá.
A estas palabras Carmen Posadas las llama “palabras feas” y son las siguientes: “culpa”, “responsabilidad”, “esfuerzo” y “censura”.
Empecemos por la última, la “censura”. Tal vez el paso atroz del franquismo por la España del pasado siglo, que nos llevara a luchar contra aquella censura franquista, haya podido viciar el significado del término censura, que literalmente significa “juzgar el valor de una cosa, sus méritos y faltas”, nada más. Hoy, nadie que se precie de ser políticamente correcto está autorizado a censurar nada. Porque hoy parece ser que nada es susceptible de ser censurado. Ni lo éticamente reprochable, ni lo abiertamente malintencionado debe ser censurado. Nadie quiere convertirse en un censor. Todo vale, pues, porque lo que no vale es censurar. Sólo censuran los fachas, los retrógrados. Sin embargo, en mi profesión, la de docente, irremediablemente, tenemos que acudir al ejercicio de censurar una y otra vez, pero para salvaguardar nuestra pureza cívica, más nos vale utilizar verbos como “reconducir”, “guiar” o “amonestar”, que suenan menos impositivos.
Otra palabra trasnochada es “responsabilidad”. Yo me acuerdo en mis años mozos las veces que me repetían, tanto mis padres como mis maestros aquella manida cantinela de que teníamos que ser responsables, que teníamos que comportarnos como adultos. Ahora, en cambio, el tema es al revés. Los niños no deben parecerse a los mayores. Son niños y por tanto deben comportarse de esta inocente manera el mayor tiempo posible. Sin darse cuenta que la responsabilidad, o se aprende muy pronto, en la niñez, o no se aprende nunca. Y la infancia se alarga y se alarga… y la adultez parece no llegar nunca. Con lo que tenemos toda una generación de adultos aniñados que no quieren saber nada de responsabilidades. Bien haríamos los docentes en no cejar en el antaño empeño de inculcar en nuestros alumnos esta “fea palabra” que compromete a tanto, exigiéndoles sin ningún tipo de escrúpulo, aquello que nos exigían nuestros maestros, responsabilidad.
Tampoco es conveniente asumir ni aceptar abiertamente la palabra “culpa”. Otra vez el nacional-catolicismo del régimen anterior cobra aranceles. Antes, la sombra de la culpa y el pecado dominaban nuestras acciones. Había infinidad de cosas que estaban prohibidas, o lo que era peor, eran pecado. Según se tratara de temas políticos o morales. Yo, que viví mi niñez en los sesenta del pasado siglo y mi adolescencia en los primeros setenta, padecí esta represión psicológica. Y debo confesar que muchas veces me sentí culpable de conductas o ¡pensamientos! que se desviaban de la recta senda que dictaba nuestro gobernante y todo el aparato estatal de entonces. Hoy la gente está libre de todo eso. Libre de pecado, libre de culpa. Ya no existe el maldito yugo que atenazaba las conciencias de los españolitos y nos obligaba a ser sumisos y obedientes al credo franquista. Tardamos casi cuarenta años en descubrirlo, pero hoy sabemos a ciencia cierta que nada es pecado porque el pecado no existe; era una invención, un engañabobos urdido maliciosamente por el régimen. Y la culpa, que va colateralmente unida al pecado, por el efecto dominó, tampoco tiene razón de ser. Pensémoslo bien, quién me va a culpar de algo a mí si realmente mis acciones están todas mediatizadas por el entorno y la sociedad, que, inclementes, me empujan a hacer lo que hago. Culpable será el calentamiento global, o la desertización, o la globalización, o la crisis, pero ¿yo?, yo que reciclo el papel, los vidrios, y el plástico, que no utilizo, a penas, sprays porque sé que dañan la capa de ozono, que pago mis impuestos, que he apadrinado a una niña del Vietnam… creo sinceramente que estoy libre de toda culpa. Y mis hijos, educados como están en estas premisas, tampoco merecen ser acusados de nada por las susodichas razones. Si falla en clase, no le culpen, la culpa está clara: El Sistema Educativo. Y dejen a mi hijo ser feliz y vivir sin traumas. No les pase como a los niños de mi época, a los cuales aquellos maestros y profesores autoritarios amargaban su existencia haciéndoles creer que si algo fallaba en sus notas, o en su comportamiento, ellos eran los únicos culpables.
En este idílico mundo donde la culpa siempre es de otro, donde nada es censurable y en donde nadie tiene responsabilidades, no cabe, pues, utilizar la palabra esfuerzo. No tiene sentido. Para qué incomodar nuestro cuerpo y nuestra mente en conseguir resultados si no somos responsables de nuestro propio fracaso. Si la culpa, como ha quedado dicho, seguro que tendremos que buscarla en causas etéreas, y además, en este paradisíaco mundo, todo vale porque nada se puede censurar, no veo motivo para que alguien (un alumno, por ejemplo) se esfuerce en labrarse un puesto y un prestigio.

Me gustaría, para finalizar, hacer un llamamiento en pro de estas palabras que están en cierto peligro de desuso, de extinción, en fin, y luchar, cada uno desde su puesto, en aras de una recuperación de los mencionados términos que nos llevan a una sociedad donde “crecer”, “madurar”, “envejecer” (otras “palabras feas”) sean verbos venerables y de uso feliz.

37 comentaris:

Joselu ha dit...

Hay otras palabras olvidadas que formaban parte de generaciones anteriores: valores morales, la dimensión espiritual, sabiduría, alma... No las has citado pero creo que ocupan también un lugar destacado en nuestras ausencias. ¿Es la moral un valor caduco? ¿tiene el espíritu algún lugar en nuestra era digital? ¿Y el alma que reiteraba Neruda en sus poemas? ¿Acaso no somos sólo cerebro, conexiones nerviosas, neurotransmisores? En estas palabras se sustentas todas las que citas: esfuerzo, culpa, responsabilidad...

Queremos crear una sociedad que sea fundamentalmente "agradable", cómoda... pero la historia o la experiencia demuestra que en un estanque de peces rojos, que viven sin agresiones, la especie se deteriora y termina por extinguirse. Si en el estanque de peces rojos ponemos unos cuantos blancos que comen peces rojos, curiosamente la especie sobrevive.
Una sociedad cómoda y confortable termina por debilitarse y empobrecerse (no sé si desaparecer). Y algún día necesitaremos de nuevo recuperar esas palabras olvidadas.

Un cordial saludo. Excelente artículo.

Recuerdos perdidos ha dit...

Pues cierto Miguel, yo lo defino la generación Peter-Pan, n esfuerzo, ni culpa, ni responsabilidad,...

Joselu, espero que ese momento llegue pronto porque esta la semana pasada me he tiré de los pelos en el trabajo por ese "buenismo" y "comodismo" con el que yo he quedado como si fuese el mismo demonio.

Saludos a ambos. Y sí, excelente.

RAMPY ha dit...

Hola, Miguel, hacía tiempo que no tenía oportunidad de leerte, no por falta de ganas, sino más bien por falta de tiempo.
Me ha encantado tu post. Como bien dices,son palabras incómodas. Yo añadiria otra, que antes de las elecciones era incómoda para el gobierno.La palabra en cuestión era crisis, y la llamaba de todas maneras posibles, pero no usando esa palabra.
Y hay otra que es guerra, que ahora dicen "conflicto bélico. En realidad, es lo mismo,pero con esa higiene del lenguaje, muchas palabras salen malparadas.
Recibe un abrazo enorme.
Rampy

RAMPY ha dit...

Hola, Miguel, hacía tiempo que no tenía oportunidad de leerte, no por falta de ganas, sino más bien por falta de tiempo.
Me ha encantado tu post. Como bien dices,son palabras incómodas. Yo añadiria otra, que antes de las elecciones era incómoda para el gobierno.La palabra en cuestión era crisis, y la llamaba de todas maneras posibles, pero no usando esa palabra.
Y hay otra que es guerra, que ahora dicen "conflicto bélico. En realidad, es lo mismo,pero con esa higiene del lenguaje, muchas palabras salen malparadas.
Recibe un abrazo enorme.
Rampy

Lourdes ha dit...

Ea, es que ni tanto ni tan calvo. Que antes la gente estaba demasiado reprimida, es verdad, pero tenía sus cosas buenas, como dice mi padre. No había vagos, la gente era responsable...
Ahora, que va tó el mundo a su bola, que cuanto menos les calientes la cabeza, mejor, pues mira, tampoco...
Será que no tenemos término medio, no? O que no sabemos manejarlo...


Besos, Miguel!!

Fernando Manero ha dit...

Excelente reflexión, sentida y meticulosa como todas las tuyas. ¿Palabras feas? No lo creo. Simplemente son palabras que designan conceptos, comportamientos y situaciones que existen y que de alguna manera hay que identificar con el verbo. Esos u otros. Las palabras no son rígidas, de modo que lo que antes se utilizaba para definir un hecho reprobable se transforma para significar algo digno de encomio. Es la riqueza de nuestro lenguaje, labrado a lo largo del tiempo y abierto al sinfin de situaciones que la vida y la actividad humana presenta, con sus bellezas y sus fealdades, con sus miserias y sus fortunas. No vivimos en un mundo perfecto, por lo que las "palabras feas" deben existir para, conociendo su significado, lograr que acaben convirtiéndose en bellas. Un abrazo, amigo

LOLI ha dit...

MENUDA LECCIÓN!!!GRACIAS ;)

UN BESAZO

Belén ha dit...

Yo no sabía eso de las palabras feas... ni sabía que responsabilidad era una de ellas!

Que miedo, si esa palabra se deja de usar, ¿no?

Besicos

Vane ha dit...

Pues tienes toda la razón, a dónde vamos a llegar si seguimos ignorando estas palabras???
besines

Raúl ha dit...

El lenguaje está vivo, afortunadamente, lo que me hace pensar, que quizá palabras como éstas vuelvan a tener su tiempo de vigencia. Vete tú a saber

Luis Antonio ha dit...

"Crecer" es una palabra hermosa o no e función de qué otra va acompañada. No es lo mismo añadirle "en sabiduría" que "en maldad" ... El uso que les damos y el contexto en que las ubicamos hace que las palabras sean odiosas o no.

Una palabra muy fea es "sobaco". Suena fatal y no sugiere lo que sugiere...

Un abrazo, Miguel

***Vanessa*** ha dit...

La verdad es q son palabras q no se deben aprender de muy niño pero tampoco muy tarde. Estamos viviendo ahora una etapa en la q no sé dónde se esconden los valores principales de la juventud;yo al menos he tenido la suerte de criarme con ellos.
Te dejo un vídeo q me mandaron justo ayer y seguro q te gusta.Lo que hay que ver!!
http://www.youtube.com/watch?v=EXqe_m1nJcs

Miguel ha dit...

Joselu: Podríase tratar de un problema de evolución. La raza humana evoluciona y nos cuesta darnos cuenta. No sé. Pero yo añoro esas cosas que tú en tu comentario mencionas, valores morales, dimensión espiritual, sabiduría, alma... Yo no quiero evolucionar en este sentido . Me niego. Pero la vida da muchas vueltas...

Recuerdos Perdidos: Sí, esta generación que está naciendo ahora al mundo de los adultos bien podría definirse como Peter Pan. Eternos niños sin responsabilidades adultas. Y esto no puede ser así.

Rampy: Las personas tenemos tendencia a eufemizar algunas palabras, pero no es por falta de significado, sino porque su significado nos da miedo, y así, cambiándole de nombre se nos hacen más llevaderas.

Lou: Es eso, precisamente es eso. Que no tenemos término medio. Que estamos en una sociedad pendular y que andamos de un extremo a otro. Y así nos va.

Fernando: Hacer bellas las palabras por su significado es propio de los artistas. A ellos se debe que el lenguaje esté lleno de citas preciosas. Lo malo es que a veces, ese significado (que compromete a mucho) no se hace efectivo.

Loli: Me alegro de que te haya gustado.

Belén: Miedo no, pánico es lo que me da viendo cómo vienen las nuevas generaciones con el uso de la palabra responsabilidad.

Vane: No vamos a llegar muy lejos, porque esto tiene que cambiar, así no se puede seguir. Ya madurarán. Eso espero.

Raúl: A ver sie es verdad, y los padres y docentes podamos utilizar estas palabras y sean aceptadas y entendidas.

Luís Antonio: Tienes razón, pero yo me refería a crecer en positivo, claro. Y lo de sobaco, sí, suena fatal, y aveces, huele fatal.

Vanessa: Paso enseguida a ver el vídeo. Gracias.

María ha dit...

Interesante tu post sobre esas palabras.

Los niños antes estaban reprimidos, había mucho respeto, y miedo, hoy, por el contrario, creo que se estan perdiendo los valores humanos, cada vez hay menos respeto hacia los mayores, debería haber término medio.

Un beso.

Clares ha dit...

No sé, Miguel, de cada una de esas palabras se podría decir mucho y quizás no en todo estaría de acuerdo contigo. Es que no tengo la costumbre de considerar que cualquier tiempo pasado fue mejor, sino, como decían Les Lutrhiers, sólo fue anterior. Lo malo es cuando los valores son impuestos o no se es consciente de ellos, que es lo que pasaba cuando yo era pequeña; los críos oíamos esas cosas y, bueno, si lo decían los mayores, vale, pero conscientes no éramos. Ahora, del miego sí que éramos conscientes. Y por ejemplo, la culpa estaba muy clara; uno tenía la culpa de todo. Tanto que, pasara lo que pasara, tenías que saltar a defenderte cuando tú no eras el culpable. ¿Pecados? Casi todo era pecado. ¿Responsabilidades? No lo eran, simplemente si la hacías te la ganabas, sin más charla ni más historia. Yo creo que la sensatez es el mejor medio de educación, y aquello no era sensato ni normal. No, gracias. Me gustan más mis pequeños salvajes actuales, que en realidad no lo son. Y que conste que doy primero de la ESO tan contenta.

Miguel ha dit...

María: Si de eso se trata, de encontrar ese punto medio. Aquí es donde hallaríamos la virtud. Pero ya se sabe. O todo o nada.

Clares: Yo también tengo este año dos cursos de primero y otros dos de segundo. Y te puedo asegurar que estos chavales no son como antes. Salvo excepciones, hay muy poco respeto hacia el prójimo. La responsabilidad no saben qué es y la culpa, lo que yo digo, siempre es de otro. Creo que deberíamos ir hacia un sitio en donde estos términos se pudieran calibrar, y no llegar al miedo y el pecado, pero que se respete y se tenga más sensatez.

Yolanda ha dit...

Miguel, dos veces he escrito mi comentario sobre tu interesantísimo post y las dos ha desaparecido por no poder ser procesado, lo que me recuerda esa letra de una canción de Víctor Manuel: "Adónde irán los besos que guardamos, que no damos... Dónde se irá ese abrazo si no llegas nunca a darlo..." Eso digo yo: ¿dónde están mis palabras, las incómodas y las otras? ¿Quién me las ha robado? Ya no me siento con fuerzas para repetir mi respuesta.
Coincido con tus argumentos y los suscribo. Quizá algún día los comente como es debido... si la técnica me deja.
Un abrazo, colega.

V ha dit...

Si no hay responsabilidad, no hay esfuerzo, y si no hay esfuerzo, tampoco hay culpa, precisamente porque no hay responsabilidad. La pescadilla que se muerde la cola. Sin todo ello, tampoco censura, auto-censura, la otra no hace falta si esta está presente en base al respeto. Muy ligado a la responsabilidad también, pero en positivo. Y siendo así... sin respeto, entonces, ¿qué nos queda? Algo muy feo.

Saludos, Miguel.

Novicia Dalila ha dit...

Los valores "valuables" han cambiado con el tiempo. En pocos años, conceptos que tenían un gran valor se han quedado obsoletos y han sido reemplazados por otros... unas veces el cambio ha sido positivo y otras negativo. Creo que no hay palabras feas en ningún sentido, sólo interpretaciones horrendas por parte de algunos individuos.

Un beso, Miguel, y muy buen finde

Miguel ha dit...

Yolanda: Bueno, pues gracias a la técnica te han salido unas palabras preciosas. Me ha gustado tu comentario.

V: Efectivamente, sin respeto no hay nada a hacer. Todo deriva en el respeto.

Novi: Las palabras tienen el significado que cada uno le dé. Y sí, para mí no son feas, pero hay quien las convierte en palabras feas.

María ha dit...

Yo creo mi querido MIGUEL,

que no hay palabras incómodas, las hemos vuelto incómodas, por que no interesa a nadie reconocer la realidad que nos toca vivir.

Antaño por que no interesaba a los gobernantes físicos o espirituales:-) que la gente pensara por si misma, era más fácil de manejar un rebaño aborregado de gente insulsa y timorata que vivía aterrorizada, bajo mil miedos, culpas y amenazas, que dejarles caminar libremente en busca de sus propias vidas.

Hoy, porque nos hemos vuelto cómodos, apáticos, resignados a vivir en la mediocridad de un mundo al que nadie está dispuesto a hincarle el diente. Mejor anestesiarse, responsabilizando a los demás de nuestros propios fracasos, que asumirlos y pelear por superarlos...

Me temo que sí, MIGUEL, me estoy dando cuenta que tienes razón, hay demasiadas palabras incómodas por eso a veces lo que debería ser una vida maravillosa, se nos hace taaaaan incómoda...

A ver si hacemos de una vez limpieza y las tiramos a la basura, las malas digo :-)


Un beso muuuuy fuerte y ¡¡feliz finde!!

Miguel ha dit...

María: Pues sí, a ver si de una vez le damos el valor real que suponen que tienen estas palabras y labramos un futuro sensato y responsable.

Diana Puig ha dit...

Cuando he comentado algo relacionado sobre lo que nos escribes entre amigos, grupo de personas o en el trabajo, me miran como si estuviera "como un cencerro", cuando describes y piensas utilizando la filosofía que tanto enriquece la mente, las personas no están preparadas o les asusta enfrentarse a sentimientos que pueden ser olvidados de ahí que desaparezcan las palabras que los une.
Es triste Miguel, cuánto echo de menos una conversación como la que has escrito, pocas veces tengo la oportunidad de profundizar sobre estos temas.
Me guardo tu post, tal vez un día en clase en medio de una polémica haga uso de tanto saber, eso sí ¿lo aguantarán?...tengo también mis dudas.

Gracias amigo por este DELEITE.

didi.

Diana Puig ha dit...

Se me ha olvidado añadir algo, en mi alrededor si que hay alguien que puede desahogarme y dejar todo bien claro como tu Miguel has hecho con este fabuloso artículo. Es mi pareja, también tengo que decir que a sus 46 años que tiene, es posible, los quince años que nos llevamos en el fondo es lo que me salva.

Otro abrazo de parte de mi pareja que también ha disfrutado mucho leyendo tu escrito.

didi.

Miguel ha dit...

Didi: Muchas gracias por estas palabras de aliento. Reconforta saber que hay gente ahí al otro lado que te escucha. Y a ti, creo, que también hay alguien que te escucha. Los que no quieren escuchar, ellos se lo pierden.

Antonio ha dit...

A mí me parece terrible que la palabra "futuro" se haya convertido para los jóvenes en un término negativo y cargado de pesimismo.
El futuro, lo que ha de ser, tendría que ser siempre un arma de ilusión.

Miguel ha dit...

Antonio: La ilusión en el futuro nunca es gratuíta. Uno tiene que esforzarse en lograr sus planes de futuro. Ya lo dijo Serrat: "La vida te la dan, pero no te la regalan"

María ha dit...

Feliz puente, amigo Miguel.

Un beso.

Miguel ha dit...

María: Lo mismo te digo. Por cierto, aquí en la Comunidad Valenciana no han hecho puente. Pero en mi instituto sí que hacemos puente porque este día lo hemos cogido como fiesta local.

cactus girl ha dit...

Lamentablemente es así. Estas palabras "feas" son unas de las más importantes para transmitir valores a los hijos o a los alumnos.

No sé si serán retrógadas o no, pero están cargadas de significado y llevan otras palabaras implícitas como "respeto", "superación"...

SI hiciéramos una lista con las palabaras "bonitas" que se usan ahora, nos echábamos las manos a la cabeza. Todo se está perdiendo, lamentablemente.

Un beso!

Miguel ha dit...

Cactus girl: Pues sí, suenan a retrógadas. Pero no deberían serlo, y no lo son. Por eso hay que recuperarlas.

cristal ha dit...

Suscribo totalmente las conclusiones a las que llegas al final de tu entrada.

Vivimos en un mundo que se caractriza por la moralidad del avestruz, nadie quiere saber nada de nada de todo lo que incomoda, de lo que supone un esfuerzo o un compromiso (otra palabra fea, pero fea de verdad) como todas las que nombras. Veremos al final qué clase de mundo nos depara todo esto

Un abrazo, Miguel.

Miguel ha dit...

Cristal: Es verdad, la palabra compromiso también es otra de las palabras que son de uso incómodo. La gente joven es reacia a comprometerse, porque esto supone responsabilidad.

Marinel ha dit...

La verdad es que son palabras incómodas...
Lo son por los escrúpulos lapa que sentimos de,más que utilizarlas,hacerlo mal.

Soy de las que creen que todas ellas deben ser parte de nuestro vacabulario. Que inevitablemente hay que censurar ciertas conductas desde sus reflejos,evitando así males mayores en el futuro.

Que la palabra responsabilidad es fundamental para el crecimiento personal y que no por inculcarla, se ha de martirizar la infancia. Casi lo contrario diría yo.

La culpabilidad es un sentimiento que también se nos inculca,no ya por haber cometido "un pecado",porque ¿quién es quien ha de valorar si lo es?

Pero si creo que es bueno sentir un algo de eso cuando nos sabemos equivocados y que nuestro error,ha podido dañar a alguien de la forma en que sea,aunque se haya hecho involuntariamente.
Nos enseñará a medir mejor nuestras acciones la próxima vez.

Siendo franca como es mi costumbre,creo en los valores humanos.Siento la necesidad de educar a mis hijos como seres independientes,responsables, educados,solidarios y respetuosos.

Y para todo ello,me resulta imposible no echar mano de esas y otras palabras,las que sean,con tal de que se formen como personas.

Y nada me importa que conserven cierto poso de la niñez,porque hasta yo lo conservo,pero en su debido momento,cuando la ocasión lo requiera y no a todas horas.
Cada etapa ha de ser vivida intentando aprender de ella y disfrutarla también por supuesto.

Ufff, cómo me he pasado hoy,¿no?
¿Ves?,ahora me siento un algo culpable por soltarte tanta perorata...
Mis disculpas.
Un beso.

Miguel ha dit...

Marinel: No, no has sido pesada, sino todo lo contrario; me ha gustado mucho ese punto de sentido común que has puesto en el comentario. No puedo añadir nada más que decir que estoy totalmente de acuerdo contigo.

María ha dit...

¡¡Hale, MIGUEL!!

limpia tu blog de estas palabras incómodas y escríbelas nuevas, de esas bonitas de las tuyas.

Feliz resto de semana cortita y muchos besos.

Miguel ha dit...

María: Voy a limpiarlo rápidamente. Voy a escribir un post con plabras de las otras, de las que traen buenas vibraciones.

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