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Amor anónimo



Era un jueves a primera hora de la mañana. Un jueves anónimo. Un jueves sin ninguna brillantez. Un jueves que estaba aquí estorbando, justo en el medio de la semana. Un jueves que se le presentaba largo y duro a Luís, profesor del instituto, que a estas horas iniciaba la jornada.
La primera hora ya estaba casi terminando cuando un alumno le pidió a Luís que le diera permiso para bajar a hacer unas fotocopias. Luís se lo concedió sin ningún problema.
Al cabo de unos minutos volvió a clase el alumno que había salido a hacer fotocopias. Venía con una carta en la mano. Se la entregó a Luís.
-Estaba en el suelo, junto a la puerta.
Luís la cogió y la miró. Con grandes letras rojas ponía su nombre. No ponía remite. Luís no tuvo más remedio que abrirla. El resto de la clase miraba expectante.
Aquello era una declaración de amor en toda regla. Alguien, un niña de trece o catorce años, le confesaba su amor. Le explicaba que hacía dos años que estaba en el instituto, y que desde que le había tenido como profesor había descubierto el amor. También decía que aquel amor era secreto, que nadie sabía nada de ello, que a nadie se lo había dicho, pero que quería que Luís lo supiera. No dejaba claro si este año aún lo tenía como profesor o ya no. La carta terminaba con un dibujo de un gran corazón donde ponía: "Para que te des cuenta de mi verdadero amor por ti." Y una firma: "Anónima"
Al profesor casi se le subieron los colores al leerla. Los alumnos le preguntaron:
-¿Qué pone la carta?
-Nada, nada importante... - y guardándola, siguió la clase.
Nadie supo nada de este hecho... hasta hoy.

31 comentaris:

Joselu ha dit...
L'autor ha eliminat aquest comentari.
Joselu ha dit...

Ese es un territorio inexplorado e incierto, el de los afectos que algunos profesores suscitan entre alumnos suyos. Un tema inquietante, que no deja de ser susceptible de múltiples interpretaciones, todas sesgadas. Y es peligroso en un tiempo de pensamiento único y moralista. Porque vivimos el tiempo más puritano que yo he conocido. Entiendo el embarazo del profesor debido a la mano inexperta que escribió ese mensaje. Pero no tiene por qué ser así.

TORO SALVAJE ha dit...

Comparto el comentario anterior.
El puritanismo de hoy en día es casi inquisitorial.

Saludos.

LOLI ha dit...

Es muy bonito sentir amor y hacer nacer el amor en otra persona....Quien no ha estado enamorada de un profesor? O enamorado?

Lo que a esa niña no le habra gustado(si estaba en clase) es oir a su profesor decir que no s importante,cuando una niña esta enamorada está muy sensible ;)

UN BESAZO

Diana Puig ha dit...

Yo tuve aquel profesor del que hablas en mi clase también, Fernando... Era mi primer año de instituto y creía estar enamorada de ese profesor que además de ser tremendamente amable, me hizo entender las matemáticas como nadie jamás lo ha hecho. Hoy todavía lo recuerdo con gran cariño. Miguel los profesores a veces son figuras a las que seguir, a las que recordar porque te han enseñado cosas interesantes, fantásticas y si además es una gran persona jamás te olvidas, pero a veces está también el cariño que bueno...puede hace estragos entre las jovencitas.
Un abrazo amigo.

Diana Puig ha dit...

Por cierto no he dicho que ese profesor jamás sospecho que estaba enamorada de él. Es un recuerdo maravilloso de mi infancia, de mi inmadurez, de mi niñez, era mi secreto mas preciado, que más cuidaba.
Feliz de recordar aquellos momentos.
didi.

María ha dit...

Jajaja MIGUEL ¡¡qué manera de iluminarse un aburrido jueves!!:))

Recuerdo que mi mejor amiga en el instituto, estuvo durante más de dos años loquita perdida por el profe de literatura. Buuufff verla era todo un poema, a veces le tenía que pegar codazos en clase de la cara de boba que ponía. Recuerdo que acompañarla montón de viernes siguiéndole a la salida del instituto mientras se iba a casa... sólo nos faltaba la gabardina y ¡¡tal mente dos espías!! :-)

No sé si alguna vez llegó a darse cuenta. Supongo que como tu Luis, sonreiría para dentro y sentiría una mezcla de ternura y azoramiento...pero a mi, visto a lo lejos, me parece bonito, lo digo como alumna, no sé desde el punto de vista del profesor, supongo que también.

Mi amiga, jamás llegó a escribirle carta semejante a la que describes. Era todo tan platónico que ni a eso se atrevió. Toda su ilusión consistía en verle ¡¡fíjate!! nada más, así, era feliz.

Te leía y no he podido evitar recordarlo.



Un besito MIGUEL, me voy sonriendo de tu blog, gracias.



PD
Por cierto, la esposa del director de mi instituto, fue alumna suya :-)

cristal ha dit...

Parece ser que es un fenómeno bastante frecuente, vamos, que no es el primer caso de alumna o alumno que se enamora de algún profesor.

Es fácil despertar el afecto o la transferencia de afecto en ambos sentidos: el alumno hacia el profesor por sus cualidades, o su sabiduría; el profesor hacia el alumno por su juventud, su ilusión, su frescura...

Normalmente se trata de enamoramientos pasajeros, aunque en algunos casos han resultado relaciones profundas que han perdurado más o menos en el tiempo.

En cualquier caso siempre suponen un subidón en la autoestima, tanto para el alumno, como para el profesor el conocimiento de esos amores, así que no me extraña que a nuestro amigo después de recibir la carta se le alegrara el día de esa manera.

Un abrazo, Miguel.

Novicia Dalila ha dit...

¡¡¡Qué recuerdos¡¡¡ Yo estuve loquita perdida por un profesor de gimnasia que tuve en EGB... Bueno, yo y casi todas... Tanto, que le hicimos una carta de amor de este estilo, pero eso sí, como Fuenteovejuna :S. Cobardes que éramos....
Por eso sobre todo, admiro la valentía de esa "anónima", aunque no firme la carta...
Es, creo, muy normal que los chicos y chicas se "enamoren" de sus profesores/as... Son un referente, un modelo muchas veces, y si son cariñosos y tienen palabras amables, es fácil creer que se siente amor... Bueno, y si además están para mojar pan, ya hasta se convierten en protas de las fantasías sexuales ;-)

Un beso, Miguel.

Lore ha dit...

Casi la mayoría de las chicas y chicos nos enamoramos del “profe”, al menos eso creemos y la verdad es que se pasa mal, porque trae un desajuste emocional que debido a la edad del "pavete" cuesta mucho reaccionar, y en este caso, pobre chaval...como dice algún amigo, vivmos en un momento inquisitorial, apesar de haber avanzado tanto.


Besos Miguel.

Little ha dit...

Vaya... A mí nunca me ha pasado. ¡Y tocaré madera! Qué mala pata.
Un abrazo.

Yolanda ha dit...

Miguel, despertar en alguien sentimientos amorosos es muy bonito... salvo que seas docente porque, como bien han dicho otros, pisamos un terreno muy resbaladizo. Siempre ha sido así pero ahora hay que andarse con pies de plomo. Una anécdota como la que cuentas puede convertirse en un afilado cuchillo que puede cargarse la carrera y el honor del más íntegro profesor. Los adolescentes son terreno abonado para experimentar los primeros amores, y no son raros los casos de encandilamiento por admiración o agradecimiento. Cuando yo estaba en Bachillerato tuve una compañera que estaba perdidamente enamorada de nuestro profesor de Religión, que encima era cura, claro, y no veas la de problemas que tuvo el pobre hombre porque ella no lo ocultaba en absoluto. Era su hombre ideal, lo tenía clarísimo. No sé como acabó el asunto, pero hoy por mucho menos te abren un expediente y te echan a la calle,amén de salir en los medios si te descuidas y ser sometido a un linchamiento inmisericorde.
Visto por el lado amable, a cualquiera le gustaría recibir una misiva de amor, pero... quita, quita, mejor no arriesgarse.
Un abrazo, colega.

Belén ha dit...

Ey... seguro que sabemos quién es ese profesor...

Y si, siempre hay un profesor que nos marca más o menos... y por supuesto que siempre está el que nos hace despertar el amor :)

Besicos

Lourdes ha dit...

Oye, qué pasa? Eso es lo más normal del mundo... Bueno, algunas criaturas no nos atrevemos a escribir una carta, pero sí, sí, el sentimiento está ahí.
:))


Besos, Miguel!!

Perséfone ha dit...

Qué bonito.

Posiblemente, uno de los amores más puros y sinceros.

Un abrazo.

Miguel ha dit...

Joselu: Los docentes tenemos que ir con pies de plomo, que los sentimeintos los carga el diablo.

Toro: Sí, ya lo he observado. Estamos asistiendo a un estadio de puritanismo como en los mejores tiempos.

Loli: Yo no sé (Perdón, Luís no sabía) si la niña que había escrito la carta estaba en clase o no. Pero sospecha que no era de su clase...

Didi: Yo sé que a veces (modestia a parte) detecto cierto respeto o admiración entre el alumnado, pero lo otro, lo del amor son palabras mayores, que en cambio, no tienen más trascendencia que la fuerte emoción de sentirlo.

María: Te digo que este sentimiento, el del amor, siempre es positivo, lo que pasa es que hay que saber encauzarlo correctamente.

Cristal: Son enamoramientos raros, pasajeros, como tú bien dices, pero a veces, fuertes. Yo recuerdo cuando empezaba con esto de la enseñanza que una niña de ocho años se enamoró perdidamente de mí. Sí, lo sé porque me lo dijo ella y me lo decían sus compañeros. Pero esto se curó con la edad.

Novi: El amor es el gusanillo que nos mueve a estar vivos, y que levante la mano aquel o aquella que no haya sido víctima de sus flechas enamoradas.

Lore: Yo creo que tienes razón. Le llamamos enamoramiento y a lo mejor no es más que simpatía o respeto, o admiración.

Little: A mí tampoco me ha pasado. La verdad.

Yolanda: Esos "amores", querida colega, hay que saber administrarlos. Y darles la importancia que tienen, que en fin, no es más que anecdótica. Y ahora que no nos oye nadie, Yolanda, te confesaré que Luís no es Luís, soy yo.

Belén: Sí, yo conozco a ese profesor.

Lou: Pues eso, que sí, que tienes razón. Las personas solemos andar por caminos extraños por lo que respecta a los sentimientos, y así pasa...

Perséfone: Si, como dice aquel, es bonito mientras dura.

MAR ha dit...

Miguel:mi cuñada( que en paz descanse)se caso con su profe de la facultad,una historia de película.
Como siempre, leerte,es un lujo.
Besos.

Luis Antonio ha dit...

Yo siempre me enamoraba de las profesoras de Literatura que además resultaron ser muy guapas... Creo que a ellas les debo mi amor por esta materia.Puro platonismo, claro.
Un abrazo

Miguel ha dit...

Mar: Pues mi cuñada también se casó con su profe de inglés. Y de eso hace ya casi treinta años, y los dos tan felices...

Luís Antonio: Es que las profesoras de literatura tienen todoas su aquel...

Angie ha dit...

No recuerdo ningún profe que me haya alterado en ese sentido.
Sí sé de algunos profes que tienen mucho éxito entre los alumnos. En la mayoría de los casos es simplemente que cumplen muy bien con el canon de belleza que impone nuestra sociedad, en otras supongo que entrarán en juego otros factores y, por supuesto, existirá algo más.

Sí, es un tema que está ahí, tan claro como la vida misma.

Besos.

VANESSA ha dit...

Me pregunto por qué no se ha sabido nada hasta hoy, ¿es que acaso ya se ha declarado y no es anónima?
Siempre gusta recibir una carta de amor, lo malo es quedarse con la intriga de quién es.
Besoss

V ha dit...

Pobreta, espero que no fuese alumna de la clase con la que estaba, si no, menudo chafón se llevaría con el comentario del profe diciendo que no era nada importante :(

Personalmente es algo que nunca me ha pasado, y tampoco sé de nadie a quien le sucediese, pero sí tuve un profe de mates en el instituto que tenía una retaguardia que eso era para hacerle un monumento. Me quedaba emparrada mirándole el culo en lugar de a la pizarra o.Ô

Antes de él, no creo nunca haberme fijado en los culos de los hombres, así, en general, pero debió de marcarme porque vamos, ahora según que traseros, es que me dejan medio loca :P

Un besote, Miguel.

Miriam ha dit...

Momento dificil si lo hay... pero seguro que muy en el fondo al profe le gusto, no?
Besos

Miguel ha dit...

Angie: Pues sí, es un tema que está aquí. Y a veces, lo sé por experiencia, algunos alumnos/as confunden la ambilidad y la entrega del docente con algo más.

Vanessa: No se ha sabido hasta hoy, porque hasto hoy no le he contado a madie. Y la lverdad es que no sé de qué alumna se trata.

V: Ja, ja, ja, así que a ti te va la retaguardia... Y es que donde esté una buena retaguardia... sin desmerecer la delante ¿eh? Pero vamos, que a ti también te marcó un profesor...

Miriam: Siempre es bonito recibir señales o mensajes de este tipo.

Bertha ha dit...

Nosotras teniamos un profesor de Filosofía que las traía de calle con la labia que tenía.Y en una de esas clases magistrales que daba se puso en plan ligón con una alumna que le paro los pies, las consecuencias no se hicieron esperar.Pero afortunadamente estos son los menos.

Es un terreno muy resbaladizo, son edades que todo lo idealizan y lo sacan un poco de contexto.

Un abrazo

Recuerdos perdidos ha dit...

Me ha recordado lo enamorada que estuve durante tres años de mi profe de historia en el instituto. Nunca le dije nada, nunca le escribí nada. Tu alumna es muy valiente y la historia entrañable.

Miguel ha dit...

Bertha: Lo que nunca nunca puede hacer un profesor es tratar de ponerse en plan ligón con alguna de sus alumnas. Lo otro, lo de que haya alguien que platónicamente se enamore, es otra historia.

Recuerdos perdidos: Me gusta esta pequeña historia de tu enamoramiento. Es más común de lo que parece esto de enamorarse de personas fuera de tu órbita. Y es que el amor es así.

Bertha ha dit...

...esto viene a pasar un poco cómo soy amigo de mí hijo...pero,pero hay que marcar los límites.No mezclar las cosas...

Un saludo

Miguel ha dit...

Bertha: Efectivamente. Hay csas que no pueden ni deben mezclarse. Y si se hace, malo.

Gemma ha dit...

Nada importante? para la anónima seguro que era importantísimo. Si estaba entre los presentes después de "ese nada importante" seguro que decidió no salir jamás del anonimato. Amor estrellado.


UN BESO.

Miguel ha dit...

Gemma: Pues la verdad, yo creo que la anónima no estaba en el grupo que tenía delante. Pienso que era de otra clase. Pero no se sabe quién es. A lo mejor algún día se sabe...

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