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Recuerdos de infancia




Esta semana hemos llevado a cabo en el instituto la “evaluación cero”. Se trata en estas evaluaciones de intentar detectar incipientes problemas escolares y de anticipar al equipo docente un poco de la personalidad y situación familiar del alumnado.
Cada tutor, previamente, ha pasado tests y cuestionarios en la hora de tutoría y de ahí ha sacado la información para el resto de sus compañeros.
Entre todas las preguntas siempre nos llama la atención, por lo variadas que son, aquellas respuestas a los miedos y temores que tiene el alumno. Hay algunas coincidencias como por ejemplo el miedo a la muerte o el miedo a que le pase algo algún familiar próximo, o el miedo a que se separen sus padres… Pero de vez en cuando surge algún miedo o temor original, como es el que es motivo de este post.
En una clase de primero de la ESO (12 años) una niña contestó que su mayor temor es que en un futuro, cuando ella sea adulta, que se le olvide todo lo que está viviendo en esta etapa actual de preadolescencia. Según ella, quiere guardar para siempre estas vivencias actuales en su memoria porque son fantásticas, y según le han contado, ya nunca más se repetirá la infancia, ni la adolescencia. Será una mujer adulta toda la vida. Y ella no quiere desprenderse de esto que está viviendo ahora y que la hace tan feliz. Si pudiera guardarlo, aunque solo fuese en la memoria, volvería a ser feliz. Y ahí reside su miedo. Que no sea capaz (estoy hablando, recuerdo, de una niña que acaba de cumplir doce años) de conservar ese espíritu infantil de ahora el resto de su vida.
Yo me sentí identificado con esta niña. Y deseé que le pasara como a mí, que fuera capaz toda su vida de poder revolver de vez en cuando entre sus recuerdos infantiles y soñarlos con la misma intensidad con la que yo lo hago. 

25 comentaris:

Little ha dit...

Uf, me sentí totalmente identificada. A veces siento el síndrome de Peter Pan dentro de mi alma, y no quiero soltarlo. Aunque mucho me temo que mi etapa de preadolescente ya pasó hace años.

Angie ha dit...

Me llama mucho la atención la obsesión de la niña por retener y no olvidar las experiencias de la niñez y la adolescencia "porque son fantásticas" ya que luego será una mujer adulta, es decir, ya nada será fantástico. Parece que cree que su felicidad, cuando sea adulta, solo provendrá del recuerdo que le quede y no de la vida misma. Y lo peor de todo es que no es feliz tampoco ahora porque puede con ella el miedo a perder la memoria de todo ello algún día.

Hay que hablar con esa niña, Miguel, ¿eres tú el tutor?. Hay que saber más.

Venga, besos.

Bertha ha dit...

Los recuerdos de infancia que marcan tanto para bien o para mal.

Es una niña feliz y, aunque la vida le de algun sinsabor tiene una buena base.Tiene ese don de la bondad de querer y dejarse querer-Porque los hay despotillas que por mucho que te acerques no aceptan ni se aceptan. .

-Es una edad muy especial y delicada ojalá le dure hasta que sepa diferenciar las cosas en su justa medida para que no la hieran.

Yo tengo unos medio salvajillos de Bachillerato que todos estan deseando pirarse y ser adultos jejeje ummm.

Un abrazo Miguel


Lore ha dit...

Yo tambien pienso que es un poquitín extraño el modo de pensar de esa niña, porque yo creo que ese es el momento de comenzar a sentir, a querer ser como una niña mayor, creo que es el deseo de todas las niñas de esa edad.
Si estoy de acuerdo contigo, en que lo más bonito es el recuerdo que podamos tener de nuestra niñez, incluso nos sentimos felices si conservamos ese algo especial en nuestro yo, de los niños que fuimos. Es bonito sentirse niño

Un abrazo grande Miguel.

Gemma ha dit...

A mí me parece que se siente feliz y que el futuro por incierto no le asegura esa felicidad. Yo lo valoro igual que tú, pienso que ha sido original respecto a la media de preadolescentes. Yo lo único que le diría es que nuestra forma de pensar, progresa con nosotros, con todo lo que nos rodea y que la ventaja de un adulto es que cuando tenga hijos, nietos, sobrinos etc...podrá siempre con ellos, volver a ser esa niña. Nos dan miedo básicamente las perdidas, los cambios, hay que ver, que somos adaptables. Nadie recuerda cuando era un bebé y cuando nos vemos en las fotos, rodeados del lujo que da el calor de una madre, de sus brazos...podríamos pensar que cómo me voy a ir a la escuela con lo bien que estoy aquí contigo...pues es así, poco a poco crecemos, nos despegamos, aunque nunca del todo...

Un beso

Novicia Dalila ha dit...

Creo que la infancia y la adolescencia son determinantes para nuestro desarrollo emocional y lo que seremos en la madurez. No olvidará jamás esas etapas de su vida. Para bien o para mal.
Me alegra que ella, por su afán de mantener en la memoria para siempre el recuerdo de todo lo que está viviendo, se sienta feliz y segura. Pero espero que este miedo que siente a olviarlo le condicione de por vida, le haga añorar siempre tiempos pasados y le impida vivir todo lo bueno que la madurez tiene, que es mucho.

Un beso, Miguel

Marinel ha dit...

Qué ternura de chiquilla,qué mente tan lúcida y especial la suya.
Yo creo que su miedo es el que en el fondo todos hemos pasado e incluso seguimos pasando siempre, temiendo olvidar lo bueno que nos ha hecho sentir felices.
Ocurre que conforme cumples más y más años,lo que nos atemoriza más es,quizás,olvidarlo todo...
Besos.

Miguel ha dit...

Little: Es que, la verdad, cuesta desprenderse de esa inocente infancia. Aunque hay gente para todo.

Angie: No soy su tutor, pero tienes razón. No es normal esa actitud. Visto desde la adultez te hace hasta gracia esta actitud, pero, repito, no es normal.

Bertha: La niña, no es que tenga miedo de hacerse adulta, el miedo radica en la posibilidad del olvido de esos días que constituyen su presente.

Lore: A mí me gusta recordar cuando yo era niño. Visto desde la distancia tiene un sabor especial.

Gemma: Tal vez esa niña (aún no la conozco bien) no es que no quiera crecer, es que valora tanto el presente que tiene miedo de olvidarlo. Pero creo que ella no tiene miedo a hacerse mayor, solo teme a perder los recuerdos.

Novi: Sería un error por su parte. El presente, pienso yo, siempre es la etapa más importante de nuestra vida. Si no es así, hay un problema.

Marinel: Así pasa, que si se trata de alguien soñador, puede que tenga el miedo ese que la niña dice. Pero yo creo que precisamente este tipo de personas son las que nunca olvidan estas vivencias.

Lourdes ha dit...

Debe ser que la chiquilla parece que "intuye" que cuando sea adulta, las vivencias no serán tan fantásticas o algo así. Verá el mundo adulto demasiado triste y preocupado, o vete a saber.
De todas formas, tiene razón. Ninguno deberíamos perder nuestra alma de niños, así, por muchos años que pasasen...
¿Y si le recomiendas que escriba un diario con las cosas guays que le pasen ahora? Así, cuando sea mayor podrá leerlas...
Es que ha sido mucha casualidad leer tu entrada justo después de haber colgado la mía que habla precisamente de eso, de mi diario. :)

Un beso, Miguel!!

Toni Solano ha dit...

Decía Rilke que la verdadera patria del hombre es la infancia, y habría que añadir que la adolescencia es por tanto la aventura del viaje, el rito iniciático que nos saca del cobijo familiar y nos muestra el mundo como es. No se puede -no se debe- olvidar ese primer viaje.

Miguel ha dit...

Lou: Pues no es mala idea... Cuando venga al caso, se lo comentaré.

Toni: Tienes razón. Y la niña lo sabe.

Yolanda ha dit...

Miguel, yo también estoy ultimando el papeleo de la evaluación inicial, que por lo que cuentas es bastante diferente de esa "evaluación cero" de Secundaria. Nosotros hemos de aplicar a los alumnos unas pruebas sólo de contenidos dados en el curso anterior, algo absurdo e inútil porque hasta pasadas al menos dos semanas los chavales no recuerdan ni cómo se suma. Poco a poco van desperezándose y retomando los hábitos escolares, pero a nosotros nos exigen una toma de datos exhaustiva y demencial que nos pone de muy mal humor porque es una trabajera considerable que no sirve para nada. Y, claro, cuando he de hacer algo que considero absurdo se me hace eterno y me sale fatal.
Es curioso lo que preocupa a tu alumna. No recuerdo lo que pensaba a esa edad, pero ahora tengo miedo de olvidar cosas importantes de mi pasado. De momento me pasa lo contrario, recuerdo detalles insignificantes de hace muchos años pero no sé decir qué comíel lunes, por ejemplo. Algunos dicen que es normal, no lo sé. En todo caso, perder la conciencia de quién somos es angustioso.
¿Sigues en Benicássim? Con el calor que hace parece que vamos hacia el verano de nuevo. ¡Disfruta del mar mientras puedas! Un abrazo, colega.

TORO SALVAJE ha dit...

Me parece alucinante.
Se puede interpretar de muchas maneras la petición de esa niña.
Desencaminada no va.

Saludos.

Miguel ha dit...

Yolanda: Ya hace un par de semanas que estoy en Castellón. Pero la verdad es que hace un calor impropio de estas fechas y el viernes que tuve que ir al apartamento por unas cosas, me hubiera quedado allí. Pero pronto vendrá el frío... Bueno, pues ya ves por dónde nos salen algunos alumnos y alumnas. Nos quedamos todos sorprendidos. Yo creo que a esta niña (que a penas la conozco todavía) lo que le pasa es que es una soñadora. Y yo, que soy un soñador adulto, no recuerdo si cuando tenía su edad pensaba en estas cosas.

Toro: La verdad es que a mí me impactó. Es algo que nunca había pensado. Pero ahora pienso lo mismo que ella. ¿Recordaré cuando sea un anciano las vivencias de ahora...?

MAR ha dit...

Evaulación cero,estupendo¡
hace unos dias la tutora de mi hijo(15 años,repetidor de 3º ESO, nos anunciaba a bomba y platillo a los padres, que ella no mmira el historial de los niños, de otros cursos, ella prefiere evaluarlos, según la marcha
Me parece una equivocación tremenda, la de esta señora, lo vuestro es el mejor modo, de saber como "va" el alumno, sea de 1 o de otro curso de la ESO
Lo que cuentas de esa niña, es muy bonito, será y debe ser una criatura, ideal
Bss.Miguel¡

MAR ha dit...

Por cierto,Miguel¡ ando a trancas y barrancas con este hijo mío, que le dan tirria los libros...
Ya no se, ni por donde cogerlo
Bss

V ha dit...

Vaya tela ser consciente de ello ya con 12 años. Me resulta... increíble. Y me da por pensar que si todos lo fuésemos en la medida que esa chiquilla, otro gallo nos cantaría.

Un besote, Miguel.

Miguel ha dit...

Mar: Esta evaluación cero sirve para que por lo menos partamos de algo a la hora de empezar a evaluar. A lo mejor luego las cosas no van como se habían previsto, pero es algo de donde partir.
Otra cosa Mar, si me dices que a tu hijo le dan tirria los libros hay que ayudarlo. Los libros, así de golpe, dan tirria a todo el mundo, pero para eso están los profesores y cómo no, los padres, para ayudarles a descifrar lo que pone en los libros.

V: Es verdad. Un poco más de sensibilidad en este mundo no iría mal.

María ha dit...

No creas que es tan extraño lo que os ha contado esa niña, verás...

En octavo de primaria debía dejar el colegio porque no había BUP e irme al instituto, bien, recuerdo que nos hicieron unos test psicológicos, con miles de pruebas, para evaluar de todo...como un chequeo general antes de irnos, al llegar los resultados, me llamaron a dirección ( una monjita filipina encantadora y enanita perdida jajaja) y toda la plana mayor de especialistas porque les había extrañado muchísimo leerme que yo solo deseaba repetir curso:-) y siempre tuve muy buenas notas ( lo siento, es para que lo entiendas:))

Bueno.. lo cierto es que no quería irme de allí, me moría de pena solo pensar que debía dejar el colegío donde había sido taan feliz...mis amigas estaban locas por ir al instituto, por ser mayores y yo no, como a tu alumna no quería dejar de ser una niña, suponía era lo que me ocurriría cuando fuera al instituto... eso de imaginarme en el patio del brazo cotilleando de chicos muerta de aburrimiento, en lugar de saltar y jugar como hacia en el colegía me ponía enferma jajaja y te diré más, no iba nada desencaminada... aun recuerdo 1º de BUP como el año más terrible de mi vida, fíjate... fue mucho más duro para mi el paso del colegio al instituto, que del instituto a la universidad... simplemente yo quería seguir siendo una niña en un mundo en el que ya no me dejaba, supongo que por eso me agarré tanto a ella... fue una lucha a muerte entre el mundo y ella y ganó la pequeñaja que sigue ahí, a pesar de los pesares:))

Así que aun que sí que podéis tantearla, yo no me preocuparía demasiado, no es tan bicho raro... en todo caso yo fui otra igual, seguramente es que es muy feliz y no quiere o le asusta dejar de serlo y convertirse en un adulto sobre el que desde esas edades parece que pesa toda la responsabilidad del mundo...nada más.


Muuchos besos MIGUEL ¡¡cuídala mucho!! sé que lo harás y que no se preocupe... lo bonito que se vive en la vida no se olvida jamás... es más, estoy convencida que yo voy a ser la abuelita centenaria más joven del asilo jajaja



Feli noche.

Miguel ha dit...

María: Desde luego tus comentarios son un soplo de aire juvenil. Desprendes ganas de vivir. Y por eso no me extraña nada de lo que has dicho. A mi alumna le pasa, seguramente, algo parecido a ti. Yo no estoy preocupado por ella. Todo lo contrario, sé, que como tú, tendrá una adultez teñida de juventud.

Raúl ha dit...

Esa niña apunta muy buenas cosas, desde la sensibilidad. Cuidadla.

Miguel ha dit...

Raúl: Tienes razón. Esa niña tiene mucha sensibilidad. Espero que no la pierda nunca.

Miguel ha dit...
L'autor ha eliminat aquest comentari.
María ha dit...

Me gusta cómo llevais allí la enseñanza, es muy amena e interesante.

Un poco extraña la respuesta de esa niña, es casi del tiempo de la mía -ya con 12 años son adolescentes y quieren ser mayores- por eso digo que me resulta algo extraña su respuesta.

Un beso.

Miguel ha dit...

María: Sí, sí que extraña. Pero esto denota que la niña es muy feliz en este período de su vida.

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