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La esquela



A las cinco y media llegó Juan del trabajo. Le sorprendió encontrarse la casa vacía. Normalmente, cuando esto sucedía solía encontrarse alguna notita pegada en la puerta de la nevera. Pero aquella tarde no había notitas. Era extraño, muy extraño que no estuviera ni su esposa ni sus hijos en casa a estas horas. Intentó tranquilizarse pensando que habrían bajado un momento a la farmacia o a la verdulería, o que tal vez estarían en casa de los abuelos y que enseguida vendrían.
Encima de la mesa de la cocina había un periódico. Era raro porque normalmente era él quien compraba el periódico y aquel día aún no lo había comprado. Lo cogió, se sentó y se puso a leer el periódico más que nada para hacer tiempo hasta que vinieran su mujer y sus dos hijos.
Pasaba las hojas rápidamente, leyendo solo los titulares. Y de pronto en el apartado de necrológicas encontró algo que le hizo dar un vuelco el corazón. Lo leyó otra vez; no era posible lo que estaba leyendo. Su nombre aparecía en una esquela.
Leyó la esquela esperando encontrar algo que no cuadrara con su personalidad:

“Juan Canedo Ríos
Director de la Editorial Canedo Libros
Ha fallecido en Barcelona a la edad de 40 años el día 16 de enero de 2013. Su esposa, María Luísa. Hijos, Iván y Vanesa. Padres Antonio y Vicenta. Hermanos Antonio y Adela. Padres políticos Fernando y María. Cuñados y demás familia lo comunican a sus amigos y conocidos y les ruegan un recuerdo en sus oraciones. La ceremonia tendrá lugar hoy día 17 de enero a las 17 horas en la capilla del Tanatorio El eterno descanso”

Juan quedó lívido. Todo cuadraba con su personalidad. Todo. Pero no era posible…
Cogió el teléfono y marcó el número del móvil de su mujer. Estaba apagado. Hizo lo mismo con el de su hijo. Estaba apagado. Sintió que la ansiedad le corroía el alma. Fue a las páginas amarillas, y sin saber bien por qué, buscó el teléfono del tanatorio “El eterno descanso”. Llamó al tanatorio. Un señor con voz cálida y gesto grave le cogió el teléfono. Juan no sabía por dónde empezar. Y preguntó por su mujer, María Luisa, su interlocutor le dijo que no la conocía. Y entonces se atrevió a preguntar si allí ahora estaban celebrando alguna ceremonia. “Sí, -le contestó taxativamente. -Se trata del editor Juan Canedo Ríos”. Juan colgó el teléfono.
No podía dar crédito a lo que estaba pasando. Y, si era verdad lo de la esquela… y si estaba muerto de verdad y todo lo que estaba viviendo no era más que un sueño. Empezó a sudar a raudales.
Se fue a la cocina y miró en derredor. Le llamó poderosamente la atención un cuchillo largo y fino que usaban para cortar el jamón. Y entonces tuvo un mal pensamiento… 

25 comentaris:

Clares ha dit...

Misterioso relato, amigo. Inquietante. Con un final igualmente inquietante y misterioso. Me ha gustado mucho.

Miguel ha dit...

Clares: A mí lo que más misterioso me parece es la esquela Quién la puso...?

Bertha ha dit...

Alguna broma de mal gusto puede ser?.Y, sino que misterio encierra este relato...?

Un abrazo Miguel: nos han quitado hasta los 15 mintos de desayuno y auds?

Miguel ha dit...

Bertha: Pues seguramente sería esto, porque si no...

Lourdes ha dit...

A ver si estaba muerto de verdad y todavía no lo sabía... Puede pasar eso tb, no?


Besos, Miguel!!

MAR ha dit...

Lo voy a leer otra vez, que no me he quedado con la copla

MAR ha dit...

No será, que lo mataron, al pobre hombre? o se suicidó...
Si fuese muerte natural, no rondaría por la casa.Digo yo, es un suponer mío
Bss Miguel

Myriam ha dit...

jajaja caben 5 posibilidades:

1- lo mató su mujer
2. LO mató uno de sus hijos o ambos
3- lo mató un ladrón
4- se suicidó
5. El fantasma va a matar al director del Tanatorio.

Besos

Joselu ha dit...

Ese final in media res y totalmente truncado dota de calidad a este relato … que nos deja en lo mejor, con la miel en los labios … y lo llena de incertidumbre y extrañeza … que es la sensación que hemos tenido al leerlo, solidarizándonos con la realidad del señor Canedo al que no queremos darlo por muerto … En todo caso, recientemente encontré una esquela en internet en un velatorio virtual en que figuraba un hombre que tenía mi nombre y mis dos apellidos en orden preciso y exacto. No pude por menos que enviarle mi pésame sentido a aquella familia que tenían un miembro exactamente igual que yo. Me hubiera gustado saber más de él, pero no me han contestado.

Miguel ha dit...

Lou: Eso es lo que pensó Juan.

Mar: A lo mejor todo era un sueño.

Myriam: Yo diría que caben aún más posibilidades. Todo depende de la imaginación del lector.

Joselu: A veces, Joselu, la realidad supera a la ficción, ya sabes. Gracias por tu comentario.

MAR ha dit...

Te felicite tarde, pero lo hice.
En tu entrada anterior , lo dejé.
Muy guapas,tus mujeres.
Bss

Luis Antonio ha dit...

Lo raro es que no le dé un soponcio al leer semejante noticia... Así no tendría necesidad de usar el cuchillo. Perdona que me lo tome un poco a guasa...Espero que simplemete sea un mal sueño.
Un abrazo

Miguel ha dit...

Mar: Gracias por tus palabras. Y por la felicitación.

Luís Antonio: Yo creo que fue un mal sueño.

artMemori ha dit...

Inquietante relato. Me ha gustado y he compartido el enlace en twitter. Estoy segura que gustará a más de una persona.

Yolanda ha dit...

Buf, qué yuyu, colega... La muerte siempre nos provoca rechazo, y si encima se ve uno como protagonista de una esquela ya ni te cuento. La literatura lo ha plasmado en varias ocasiones, y el cine, y hay que reconocer que como recurso es eficaz. La lacrimógena "Ghost" empieza con la muerte del chico en brazos de su chica, él se ve como si fuera otro, ya está en la otra dimensión. Me gusta más la tenebrosidad de "El estudiante de Salamanca", por ejemplo, o el propio Tenorio (qué gran pérdida la de Fernando Guillén, por cierto, quizá el mejor Tenorio de todos los tiempos). ¿Habrá realmente un Más Allá desde el que se puede contemplar cómo es el mundo sin nosotros? Inquietante relato, te felicito. No es noche de Difuntos, pero con el frío que hace estamos más cerca de las gélidas lápidas que de los soleados atardeceres...
Un abrazo, colega.

Miguel ha dit...

ArtMemeori: Gracias por tu visita. A ver si gusta por ahí el relato...

Yolanda: El más allá es algo que siempre ha preocupado al ser humano. Y la muerte es el tránsito al más allá. De ahí su mágica importancia en todos los intríngulis del pensamiento. Juan era, o no era. Era sueño o era verdad. Un misterio.

TORO SALVAJE ha dit...

Final abierto.
Diferentes posibilidades.
Yo opto por que despierte.

Saludos.

Miguel ha dit...

Toro: La vida es sueño.

Gemma ha dit...

Me gusta el suspense, la intriga que has creado. Puede que haya algo más después de la muerte o puede que no. Por qué tendrían todos el móvil apagado?
Qué mal pensamiento tuvo? si fue asesinado o si se suicidó con el cuchillo jamonero, el cuchillo no estaría allí...
Un mal pensamiento no, un mal sueño...a que sí?

:D

Besos, Miguel.

Miguel ha dit...

Gemma: Yo opino que fue un sueño. La realidad, aveces, es un sueño.

María ha dit...

La sensación de angustia que transmite tu historia, mi querido MIGUEL, es la misma que se vive en las pesadillas... esas con las que la mente nos castiga a veces, donde realidad y ficción se entremezclan hasta el punto de despertarnos como tu protagonista encharcados en sudor con la sensación que de verdad hemos vivido lo que no fue más que eso... un mal sueño. Vivir la sensación de haber muerto sin ser verdad a mucha gente les hace replantearse su propia vida... ¿recuerdas el cuento de Navidad de Dickens?

Quizá Juan Canedo Ríos tenía algo que cambiar de su vida y vivcir esta pesadilla le hizo recapacitar... espero no decidiera clavarse el cuchillo y hacer realidad la pesadilla...jajaja no... mejor que se dirigiera con el cuchillos a cortarse unas lonchas de jamón para hacerse un bocadillo... a lo mejor la pesadillla se la generó el hambre:-)



Muaaaaaaaaaaakss enoorme MIGUEL y graacias... por lo que aquí y de allí... lo sabes de sobra pero da igual, te lo recuerdo... eres un cielazo.


Muy feliz día ¿nos hacemos un bocadillo de jamón ahora que llega la hora de comer?:-)

Recuerdos perdidos ha dit...

Envuelve, atrapa, intriga y crea la ansiedad necesaria en el lector para querer llegar hasta el final y saber qué está pasando. Por eso, esta historia debería tener una 2ª parte, ¿qué pasó con ese cuchillo?¿Lo asesinaron?¿Se asesinó?¿Intentará investigar quién fue el asesino?

Saludos

Miguel ha dit...

María: A lo mejor sería eso, mi admirada letrada, los sueños, a veces, nos hacen despertar a la realidad.

Recuerdos Perdidos: Solo fue un sueño, pero un sueño real. Y los sueños no tienen final.

Recuerdos perdidos ha dit...

Bueno, podrías inventártelo, sigo con las ganas de saber más, de saber qué ocurre después :)

Miguel ha dit...

Recuerdos perdidos: Pues a lo mejor, un día de estos cuento la verdadera historia...

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