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Sobre la felicidad


Este mes de enero se hicieron públicos los resultados del estado de felicidad de los países del mundo.
Siempre me han chocado estas aseveraciones.
La verdad es que esto de la felicidad siempre me ha parecido, y estoy convencido de ello, un estado íntimo y personal de cada cual, que nada tiene que ver con nada de lo que ocurre a su alrededor.
Si algún estudioso construyera una ecuación (que de hecho existe) que nos determinara el nivel de felicidad de cada individuo, los resultados no serían fiables. Las matemáticas están reñidas con las emociones. Esto lo tengo claro. Dos y dos serán cuatro, pero x más y (y pongamos el valor que se quiera a estas variables) no tiene por qué ser igual a felicidad. Las condiciones objetivas de felicidad es lo más engañoso que hay. La felicidad es otra cosa.
La felicidad es, posiblemente, la facultad (o el don) más preciado que se le otorga al ser humano desde el mismo momento de nacer. Y esta cualidad humana no hay que desaprovecharla. Pero cuidado, las retorcidas mentes de muchas personas que no han sabido sacar provecho de su facultad gratuita de ser felices, responden de mala manera ante quienes sí que han sido capaces de beber del gratuito manantial de la felicidad humana. Su respuesta es la envidia. El odio. Y en fin, la destrucción.
Como decía al comienzo del post, acaban de publicarse las listas de los países más felices. No sé bien cómo se hacían las entrevistas, pero confío en que algo de sensatez y sentido tendrían. Y confío también en que las personas responderían sin miedo y sin malas intenciones. En otras palabras, creo que responderían de buena fe. Y por lo tanto que sus respuestas serían sinceras.
Pues bien. Los resultados son sorprendentes.
En primer lugar tenemos al pequeño estado insular de las islas Fidji, allá en pleno Pacífico. Nada que objetar. Me lo creo. Sus condiciones objetivas parecen claras.
Pero en segundo y en tercer lugar aparecen por este orden: Colombia y Nigeria.
Y entonces uno, que es tendente a cuestionar casi todo, está en un tris de pensar que le están tomando el pelo. Pero no. Está estudiado y corroborado. Es una información fidedigna. Colombia y Nigeria son los países más felices del mundo.

¿Alguien me puede explicar esto?

13 comentaris:

Lore ha dit...

Increible es el resultado de ese estudio...¡madre mía!!! Está claro que en esos países la pobreza no debe de tener nada que ver con la felicidad.
Para mí el motor de la felicidad humana es el sentimiento de superación personal junto con las relaciones humanas, y creo que es muy importante que cada uno de nosotros se pregunte, donde encuentra la felicidad.

Muy bueno tu post, y ... a ser felices Miguel.

Besos.

MAR ha dit...

Unas islas de ensueño( supongo) no me extraña de su felicidad
Bss

Marinel ha dit...

No.
No puedo explicarlo porque como bien dices, la felicidad es tan relativa, tan misteriosa que ninguna ecuación por muchas que existan, podrían valerme, al menos a mí, para descifrarla y medirla.
Quizá esos seres cuya realidad no propicia la felicidad, saben,como ningún otro ser,en qué consiste el enigma y por tanto, saben extraerle el jugo.
Aún así...me cuesta trabajo creer esa encuesta, la verdad.
Besos.

Bertha ha dit...

Y yo también soy bastante dada a cuestionar y sobre todo cuando las estadísticas las hacen los que les interesa ese terreno...-Porqué Colombia?.-Cuando han sometido a esa pobre gente en un vivir sin vivir por la droga y, si lees en cualquier informe: a EE UU le aporta grandes dividendos la mariguana o la coca o como diantres le quieras llamar.-Con respecto a las islas no cuestiono nada.

Un abrazo y espero que ese proyecto: (el libro), vea pronto la luz.

Luis Antonio ha dit...

En mi última entrada también he abordado este tema, pero desde otra perspectiva.

Hay algo que sí tengo claro: Necesitamos querer y sentirnos queridos para ser felices. Hay mil cosas más que contribuyen o no a que vivamos momentos gratos, pero quizá tengan menos relevancia de la que pensamos...

Un abrazo

Luis Antonio ha dit...

En mi última entrada también he abordado este tema, pero desde otra perspectiva.

Hay algo que sí tengo claro: Necesitamos querer y sentirnos queridos para ser felices. Hay mil cosas más que contribuyen o no a que vivamos momentos gratos, pero quizá tengan menos relevancia de la que pensamos...

Un abrazo

Toni ha dit...

De todo eso concluyo que la felicidad nos quiere pobres y me acuerdo de un chiste de Gila que decía :"¿te acuerdas cuando eramos pobres?" se refería a los tiempos de postguerra o de antes y su recuerdo como comprobé era de una añoranza como de una felicidad perdida, es curioso que mis padres y abuelos también hablaban en esos términos: "no había nada de lo que hay ahora, pero héramos más felices" "había más solidaridad y la gente héramos como hermanos compartiéndolo todo desde la sencillez de aquel vivir" "estábamos siempre contentos, había más alegría,no había ambición" "éramos ignorantes de casi todo y la vida consistía en trabajar y celebrar siempre juntos". Por eso no me extraña el resultado de esos estudios; los más felices son los más pobres, mal que nos pese. Hay que volver a lo sencillo y a lo auténtico, nos hemos rodeado de demasiadas cosas inútiles que nos amargan la existencia y nos alejan de la realidad.

Lourdes ha dit...

Joé! Pues cualquiera sabe entonces...
Quizás es que nosotros pensamos en la felicidad de una manera y luego resulta, que en esos países valoran otras cosas y es de otra.
Lo cierto es que, de todas formas, no me puedo creer que Colombia y Nigeria sean los países más felices.

Un beso, Miguel!

María ha dit...

Hombre, así de sopetón mi querido MIGUEL solo se me ocurren dos explicaciones al extraño resultad de tu encuesta...

La primera la que tú das en la entrada, la felicidad es un estado interior, la capacidad de sentirse bien dentro con uno mismo, al margen de las circunstancias exteriores y por adversas que estas sean... además la priorización humana hace que solo cuando tenemos cubiertas nuestra necesidades primarias ( comer, vestir, sobrevivir) pasamos a preocuparnos de las emocionales.. no hay depresión si te mueres de hambre ... antes de nada buscas comida.. supongo que en estos piases de tanta necesidad ... ¡¡¡ con estar vivos cada mañana les llega !!!.. solo eso ya debe ser motivo de felicidad .. abrir los ojos y pensar ..¡¡ SIGO VIVIO!! aquí eso no solo no lo valoramos ..el vivir nos aturde y ahí pudiera estar a explicación..

Otra es que los mandamases de Nigeria y el cártel colombiano sobornaran a los que hacen la escuetas y cocinaran los resultados ¡tongo! :-)

Como yo sé que tú llevas puesto el resorte interior que te hace sentir bien contigo mismo no te voy a desear que seas feliz solo que sigas disfrutando de tu felicidad ... ¿ sabes que cuando vi de refilón la foto y el título pensé que erais SOLE y tú en moto? jajaja .. yo tb me considero razonablemente feliz pero si me invitan a Fidji .. aun lo sería más jaja

Muaaaaaaaaaaaaaaaaakkkkkks inmeenso desde mi olivo jaja mira que eres despistado.. casi 5 años viéndome ahí plantada sin verme, eres aun peor que yo jaja gracias por todo de corazón aah! y como dice BERTHA que tu libro vaya viento en .. ¡¡moto!! jaja más y más besos.. que mira que ojos mañana no veré ni torta del sueño;-)

María ha dit...

jajaja mira que ojos nooo quería decir mira que horas! jajaja

TORO SALVAJE ha dit...

Yo no veo nada extraño.
Aquí vive todo el mundo estresado por tener más y más y más, y estudiar muchísimo, y hacer másters y posgrados, y comprar más cosas...

Estoy convencido de que el estudio es correcto.

Saludos.

Joselu ha dit...

Te había escrito un largo comentario que he preferido no colgar. Un abrazo. ;-)

Yolanda ha dit...

Soy tan escéptica como tú con respecto a este asunto, Miguel. No sé cómo se puede cuantificar la felicidad, cómo se mide o se valora. Podemos medir cuánto pesamos o cuántos años tenemos, pero, ¿con qué cifra expreso el placer que me produce saborear una cerveza bien fría en verano o el gustazo de disfrutar de una siesta, por ejemplo? Hay quien es feliz, o dice serlo, amasando una fortuna, y quien lo es teniendo lo justo para vivir y poco más. No hay recetas mágicas ni objetivos universales para ser feliz, cadacual lo es a su modo. Hay quien lo tiene todo y siempre está amargado, véase el caso de millonarios como Onassis, familia desgraciada donde las haya. ¿Más felices en un paraíso tropical? Es posible. ¿Más satisfechos en medio de un estrés insoportable? Quizá, aunque parezca extraño. Por eso es bastante creíble que se confiesen felices los habitantes de países aparentemente poco envidiables, con penosas condiciones de vida y ausencia de lo que en otras latitudes consideramos imprescindible. Aquí en España parece ser que han elegido San Sebastián como la ciudad ideal para vivir, algo nada extraño si se conoce el lugar, una maravilla, pero, ¿y esos miles de pueblos tranquilos, limpios, agradables, que nadie menciona en ningún estudio? No sé, colega, yo no me creo nada de estas encuestas. Si te dijera que me considero feliz, ¿necesitas razones para entenderlo? Y además, ¿qué pasa si no lo eres? Porque lo grave es que una vez conseguido ese estadio queremos mantenerlo a toda costa siempre, y eso es imposible. Hay que enfrentarse a las dificultades para mantener el estímulo de la lucha y la satisfacción de los objetivos logrados. No nos enseñan a encajar la frustración y el fracaso, y eso sí que genera infelicidad. No se puede ganar siempre, pero vivimos en un mundo tan competitivo que quedar segundo se ve como un fracaso imperdonable. Quizá por eso me da tanta pena que los chavales aprendan desde muy pequeños que hay que ganar a toda costa, se vuelven unos talibanes del fútbol, por ejemplo. Si pierden un partido en el recreo ya tenemos el lío montado. No disfrutan del juego, sólo quieren ganar a toda costa. ¿Son felices por ello? Al contrario, se vuelven chulos, egoístas e insolidarios. ¿Es eso la felicidad? Lo dudo.
Seguimos con el frío polar y la epidemia de gripe pero "Podemos" seguir adelante. Un fuerte abrazo.

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