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Una anciana de cincuenta años



Pérez Galdós dejó escrito en una de sus novelas “…se me acercó una anciana de cincuenta años…”
Leer esto un siglo después de haberse escrito suena raro. Pero quiero pensar que en su momento sería algo normal. ¡Ancianos de cincuenta años….!
Y sí, así es. De un siglo a esta parte la esperanza de vida ha aumentado de manera significativa. Hoy la delgada línea que se traspasa para entrar en el grupo de los ancianos está por lo menos en setenta años. Nadie llama anciano a un trabajador que está a punto de jubilarse con sesenta y pico años. Mi padre, con setenta cumplidos, me confesaba que se sentía casi ofendido cuando alguien le llamaba anciano.
Lo que ha pasado es que la gente (hablo de España) de hoy en día ha alargado mucho sus etapas de la vida. Se alarga la infancia, la adolescencia, la adultez, la senectud. Antes había niños de diez años que trabajaban de sol a sol. Hoy un niño de esta edad solo sabe de juegos. Se casaban pronto, y pronto tenían hijos. Hoy cada vez se retrasa más el momento tanto del casamiento como el de su primer hijo. Todo se dilata, hasta la hora de nuestra ancianidad. Pero valga esta cita con que se iniciaba el post como referente para valorar el proceso de la vejez. Y el de la muerte. Caminamos hacia un mundo donde se ha puesto la diana alta. Se quiere alargar el momento de la muerte. Y con ello, prolongar los días fértiles y poderosos de la juventud. La piedra filosofal de la juventud…. Dentro de nada, vivir cien años será casi una obligación. Mal hará aquel o aquella que no haya puesto su cuerpo a punto para ser centenario. Incluso, será motivo de crítica por dejadez, aquel o aquella que confiese su edad por sus arrugas faciales. Hoy estamos en camino de vencer a la vejez. A la muerte, aún no. Pero todo se andará…

23 comentaris:

Myriam ha dit...

Menos mal, menos mal que Galdós
no lo dice ahora, porque sino lo despellejábamos las cincuentañeras.
jajajaja.

Ahora enserio: me parece fantástico que hayamos ganado en calidad de vida y que las etapas se hayan alargado también. Hoy podemos llegar a la vejez con salud.

LO que me parece terrible y enfermo es que se haga un culto de la "eterna juventud" a toda costa y por medios artificiales como cirugías, botox, ciliconas etc., que gente de cierta edad se disfrace con atuendos de adolescentes y patético con un varón de 50 por ejemplo, pretenda vivir como un puber aeternum.

Un abrazo, Miguel

Myriam ha dit...

PD- Tengo clarísimo que de tener más canas de las poquitas que tengo, no me las pintaré jamás. Cada una me la he ganado en buena lid y tiene una historia que contar, de la cual estoy orgullosa.

VivianS ha dit...
L'autor ha eliminat aquest comentari.
VivianS ha dit...

Leí y sin ver el comentario de Myriam pensaba empezar a escribir de una forma muy parecida: ¡Menos mal que Pérez Galdós no está para decirlo ahora! Aunque ya lo dijo, y nosotras las mujeres somos “memoriosas” (no rencorosas jiji)
Creo, y para bien, que la ancianidad cada día se aleja más, sin dejar de mencionar que a veces también va en el carácter porque hay personas de treinta que parecen viejos amargados. (No me gusta la palabra viejo, pero es una forma de decir)
Y si, a este paso moderno llegaremos al geriátrico como unos “pibes” jaja
Tendremos tatuajes, buenas tetas, cara lisa, boca insinuante, en fin…¡Diosas totales! (Y todos/as divorciados porque cada vez se casan menos y los que lo hacen duran menos que un merengue en la puerta de un colegio)
Ay, creo que hablé pavadas para algunos, pero recién me levanto y tenía ganas de escribir.
Un beso.

(Perdón, corregí el comentario porque tenía una espantosa redundancia al principio)

Diego ha dit...

Aunque también es verdad que hay gente de 25 o 30 años que parecen que tienen 80...
Desde luego, mi abuela (87) hace vida más activa que muchos/as jóvenes.
Un abrazo y larga vida Miguel!

Joselu ha dit...

Es un problema, Miguel, el aumento de la esperanza de vida es insostenible para la hacienda pública. No se puede sostener que alguien se jubile a los sesenta (como hacíamos en la enseñanza) o sesenta y cinco y viva veinte años más como mínimo. Es muy bonito pensar que vivimos más y que las edades de la vida se prolongan pero la cuestión es que también tendremos que trabajar hasta los setenta para intentar compensar esto. Si alguien ha pensado con esperanza que en la jubilación en buenas condiciones hay todavía la experiencia de una edad fértil y productiva, me temo que va a ser difícil. Es una buena cuestión saber si viviéramos hasta los cien años ¿quién pagaría las pensiones? En eso hay que pensar también. Al sistema le interesa que muramos pronto para pagar menos.

Paradójicamente a alguien que ha cumplido los cuarenta y se queda sin trabajo le resulta prácticamente imposible encontrar faena. Ya no digamos a alguien de cincuenta o sesenta como se está dando ahora.

El alargamiento de la edad nos expone a circunstancias nada fáciles, no esperadas.

Miguel ha dit...

Myriam: Estoy de acuerdo contigo. La edad deja sus huellas. Esconderlas me parece estúpido. Pero es cierto que ahora la vejez llega más tarde. Aunque tengamos canas (yo tengo canas y muy poco pelo) estamos más joviales que hace un siglo.

VivianS: Pues sí, la edad no perdona, y aunque el aspecto físico está ahí, la edad, también. y esto no se puede ocultar.

Diego: Yo creo que mucho de lo que pasa es la vida que llevamos. Ahora, aunque tengamos un arsenal de pastillas para poder sobrevivir, vivimos como nunca se ha vivido.

Joselu: Tienes toda la razón. No interesa que vivamos hasta los cien años, pero vamos camino de ello. Espero que no inventen algo para evitarlo...

Bertha ha dit...

Hola Miguel!

Cierto que una mujer en la época de Galdos era casi una anciana...Pero es que en la España profunda era muy dura la vida y más la rural...Cuanto han ahorrado las mujeres de antes a los asuntos sociales...Se paría en casa, todo era manual, se hacian cargo de todo los ancianos, enfermos, etc.

Ahora las pensiones son un suplicio:la juventud no quiere tener hijos(y no les falta razón...para qué).

Afortunadamente se ha ganado en calidad de vida...Aunque nos cueste lo nuestro mantenerla...Cuando ves las estadísticas de hace X tiempo te preguntas: y esto era vida?

-Las canas son filosofía de vida y las arrugas son...bellas...jejeje:(

Un abrazo:)

Yolanda ha dit...

Miguel, hace años que soportamos (más las mujeres que los hombres) la tiranía machacona de medios de comunicación, diseñadores, peluqueros, sociólogos, psicólogos y demás que nos hacen sentir culpables por envejecer, y, por si fuera poco, por envejecer según y cómo: sin hacer desaparecer las canas, las arrugas, los kilos, todo cuanto conlleva el avance inexorable del calendario. No podemos ser viejos y encima aparentarlo, qué pecado... Así que nos enfundamos el chándal aunque estemos jubilados y, hala, a correr, que hay que mantenerse en forma... Ciertamente hay personas que tienen un aspecto maravilloso pasados los setenta, pero otros resultan patéticos en su empeño por parecer jóvenes eternamente. En la época de Galdós a los cincuenta se era anciano sin remedio, hoy es totalmente distinto, por fortuna. ¿Es mejor alargar la esperanza de vida? Pues sí, claro, pero la otra cara de la moneda, como bien aclara Joselu, es que eso supone un coste económico en sanidad, pensiones y demás difícilmente sostenible. El mundo laboral no quiere viejos, por mucha experiencia que acrediten, pero es aún peor que tampoco quieran jóvenes, con la que está cayendo. ¿Qué hacer? Pues lo que hacemos todos con sentido común: vivir conforme a nuestras posibilidades, aceptar los condicionamientos de nuestra edad, no vestir ni actuar como veinteañeros, no empeñarnos en aparentar ser lo que ya no somos porque sólo nos genera frustración. Nadie envejece por voluntad propia, pero rebelarse contra la naturaleza es terrible. Hoy he visto por la tele que se cumplen 25 años de la muerte de Rita Hayworth, una mujer espléndida y envidiada que dejó imágenes inolvidables pero que se vio atrapada por el fatídico Alzheimer a los cincuenta años y murió no mucho después, envejecida y olvidada incluso por sí misma. No le dio tiempo a envejecer dignamente, pasó de la gloria al infierno sin posibilidad de clemente prórroga. Alegrémonos de traspasar esa barrera de otro modo muy diferente, anónimo pero infinitamente más feliz. ¿O no?
Un abrazo, colega.

Novicia Dalila ha dit...

Por desgracia, aunque hemos evolucionado mucho desde entonces y en general, sin matizar, una persona de 50 años está en la flor de la vida, cuando se habla en concreto de mujeres, seguimos bastante cerca de aquella descripción. Para nosotras, pasar de los 50 es en demasiadas ocasiones sinónimo de vejez en muchos ámbitos de la vida, especialmente a nivel social y laboral. El tiempo no ha transcurrido igual para hombres y mujeres. Lamentable.

Un beso, Miguel

Miguel ha dit...

Bertha: Además, independientemente de la apariencia física, antes a los ancianos y ancianas se les veneraba, y ahora, pues ya ves...

Yolanda: Jugoso comentario el tuyo colega; un comentario al que solo puedo apuntar que estoy totalmente de acuerdo con él. Poco que añadir. Solo que, a pesar de todo, antes se trabajaba hasta que el cuerpo aguantaba (no había jubilación) y hoy la cosa ha cambiado.

Novi: Pues tienes razón. La sociedad apremia más a las mujeres ¡siempre! y hasta para envejecer tienen que pedir perdón por haber perdido la tersura juvenil de su cuerpo. Esto no les pasa a los hombres.

Angie ha dit...

Las mujeres nos cuidamos muchísimo más hoy en día. Hay muchas mujeres divinas a los 50 y con la sabiduría de haber vivido y de sentir la vida como muy propia.

Se nos va cayendo todo sí, pero y qué, si todo se nos cae perfectamente bien. Je, je

¿Y los hombres qué? Creo que algunos lo llevan francamente mal, incluso insisten en hacerse la raya cuando no tienen pelo. Recuerdo a un vecino de raya sin pelo durante años. El día que decidió cortarse la melena pensé: ¡por favor, cuánto gana este hombre dejándose ser calvo!

Besos, Miguel.

Lourdes ha dit...

Ser joven está de moda. Y parecerlo tb. Cuidarse está muy bien, y si es para ganar en calidad de vida, pues mejor que mejor.

Cuando yo era una cría, la gente de 30 me parecían muy mayores: Hombres y mujeres. Ahora, son muchachos y muchachas con esa edad...
Sí, las cosas son diferentes, es verdad.


Besos, Miguel!!

Miriam ha dit...

Me niego a vencer a la muerte, me niego a vencer a la vejez... son cosas que llegarán cuando deban... no pedí venir a este mundo, tampoco pediré dejarlo...
Amo cada minuto vivido! hasta cuando? quien lo sabe?? solo me preocupo en "como" vivirlo!!
Besos

Tropiezos y trapecios ha dit...

La esperanza de vida a aumentado, es cierto pero yo creo que lo de sentirse anciano va por dentro, hay personas de 90 años que se sienten más jovenenes que cuando tenían cinco años...

Yo creo que el cuerpo envejece pero la mente, a base de vivir y de cargarse de experiencias se vuelve joven.

No creo que podamos vencer a la muerte nunca, supongo que la ciencia todavia podrá ampliar la esperanza de vida unos años más pero dudo que sea mucho más allá de 100 años, los cuerpos se deterioran, somos química y no duran más :-) a no ser que nos conviertan en robots remendados.

En fin, aunque tengo la mitad de años que la mujer de la novela de Galdós espero llegar por lo menos al doble de los que tiene ella y que se retrase mucho la fecha en que me llamen "anciano".

Un saludo.

Oski.

Miguel ha dit...

Angie: Es que resulta patético querer aparentar lo que no se es.

Lou: Efectivamente, todo es relativo. Pero hay que asumir la edad que uno va teniendo.

Miriam: Veo que eres una mujer vital. Y eso ter hará no estar sometida a la dictadura de la eterna juventud.

Oski: Todo se andará, pero dentro de 100 años, todos calvos...

Luis Antonio ha dit...

Hoy ya se habla de que entre la edad adulta y la tercera edad hay que intercalar la "edad senior"...

Mientras se viva de forma autónoma y sin suponer calvario para el entorno, bienvenida sea la longevidad...

Un abrazo

Marinel ha dit...

No sé yo...
Vencer a la vejez,puede ser, gracias a las infinitas posibilidades que ofrece la cirugía,pero tal vez esa estética sea puro artificio y el interior,sabio,siempre vencerá.
Al menos eso creo yo.
Aún así,nada más cierto que vamos venciendo el pulso al tiempo un algo.
Yo veo fotos de mis hermanos con veinte años de entonces y nada que ver con los jóvenes de ahora,por ejemplo.
Así que no es de extrañar que los cincuenta fuese ancianidad.
Me quedo con este ahora,con mis arrugas del momento(soy muy cobarde para eso de las operaciones)con las que han de llegar.
Y cómo no,me encantaría saber del futuro lejano respecto a este y otros muchos temas.
O quizá no...
Estoy leyendo un libro de Rosa Montero que se llama Lágrimas en la lluvia y habla de esto desde una perspectiva para mi gusto,terrorífica.
Besos.

Miguel ha dit...

Luís Antonio: No tiene por qué ser mala la longevidad. Hay que buscar la dignidad tanto física como psíquica. Por eso es por lo que hay que luchar.

Marinel: Yo no creo que haya que temerse la llegada de las arrugas. Eso es algo que conlleva la edad. Ir contra esto es una batalla perdida de antemano.

Gemma ha dit...

Es que antes cumplir cincuenta años era la impronta de medio siglo de los de antes. Ahora se vive más rápido y se lucha contra todo, aunque la gravedad es la gravedad.

Un beso

Miguel ha dit...

Gemma: ...Y es que los tiempos adelantan que es una barbaridad.

María ha dit...

Sí, la verdad es que suena muy raro llamar anciana a una persona de 50 años que aún está en la flor de la vida, y más ahora que la esperanza de vida se ha alargado tanto.

Un beso.

Miguel ha dit...

María: Eso significa que la vida cambia. Que las personas, de una manera u otra, vamos evolucionando.

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