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Esa canción


-No, no quites esa canción, déjala… me trae recuerdos de unos tiempos lejanos muy felices. Unos tiempos en que yo era muy joven. Un adolescente. Dieciséis años. Un chaval que empezaba a sentir ganas de amar. Un chico guapo. De frondosa y salvaje melena morena. De primeriza barba y de algunos granos impertinentes en la cara. Pero no quites la canción, que mientras la estoy escuchando me siguen viniendo a la mente preclaros recuerdos de aquellos días. Casi los estoy reviviendo. Yo no sé si entonces era feliz. Antes he dicho que sí, que era feliz, pero ahora rectifico. Y digo esto porque advierto que mis cuidados eran muchos y muy variados. Y no todos los llevaba bien, todo hay que decirlo. Las chicas que me gustaban eran inaccesibles para mí. Los estudios me resultaban sumamente peligrosos porque en cualquier momento de descuido el fracaso podía asomar en el expediente. Y mi ilusión de llegar a triunfar en el fútbol se desvanecía a cada partido… Pero eran tiempos de emociones. Me pasaba el día emocionado. Mira, mira cómo suenan los acordes de esta canción. Me acuerdo haberla escuchado una y mil veces en mi viejo tocadiscos que me compró mi padre al terminar el quinto de bachillerato. Oía los perfectos acoples de los vocalistas y el sonido limpio de las guitarras que los acompañaban. La batería marcaba un ritmo serio y formal. Y yo me imaginaba a los cantantes cantando para mí. Y mientras disfrutaba de la canción, venían a mi mente anhelos del presente ¡de aquel presente! Claro, era tan joven que mis recuerdos eran muy sucintos y se limitaban a mi infancia. No soñaba con el pasado, sino con el presente. Yo, recuerdo, tenía ínfulas de un joven conquistador. Pero nada era verdad. La verdad era muy distinta a mis sueños. Yo quería acercarme a la vida de frente, sin miedo, con resolución, pero mi timidez doblegaba mis intenciones y éstas quedaban en un prudente segundo plano. Ahora que el paso de los años han reblandecido los recuerdos y los han transformado en vivencias firmes y amables, y así es como yo las recuerdo, quiero volver a soñarlas despacio... Ya se acaba la canción, me sigue gustando tanto ahora como entonces, pero fíjate en estos acordes finales… son preciosos. ¡Qué belleza!

34 comentaris:

Castilla ha dit...

Pocas cosas con tanto poder de evocación como la música. Con las brumas del paso inexorable del tiempo se van diluyendo recuerdos, emociones, sensaciones, vivencias, que, mágicamente acuden invocadas al poder de aquella canción que tanto te hizo sentir en un momento determinado de la vida. Y esos recuerdos, esas emociones se embellecen, se engrandecen, se expanden si son acompañadas, si vienen envueltas en aquella música, en aquella poderosa melodía que te hacía volar al infinito. En la adolescencia todo es desmesurado, todo se magnifica, todo es blanco o negro sin los sabios matices intermedios que luego vas añadiendo a tu devenir vital. Y esa canción, esa canción que aun resuena en tu mente y en las entretelas de tu corazón te vuelve, de devuelve a aquella época en que eras invencible, en que sabías que te comerías el mundo, que nada te detendría, en aquella época en que eras un gigante. Quizás ese son, es lo único que te quede con el paso de las hojas del calendario...¡bendita canción!
Un abrazo grande.

La chica de los sueños de cristal ha dit...

Yo también tengo una canción que me devuelve al pasado.. Bueno, una no. Bastantes! ;)

Miguel ha dit...

Castilla: Es verdad que los recuerdos se puedes refrescar y hasta engrandecer si se les inyecta una melodía oportuna, como es en este caso.

La chica de los sueños: Yo también tengo muchas canciones evocadoras. Lo que pasa es que ese día sonó esa canción...

Joselu ha dit...

El pasado me produce sensaciones contradictorias y más ese periodo adolescente que tú y yo debimos vivir por los mismos años. La música de esos años me desconcierta, me descolora, aunque la siento formando parte de mi historia personal. No me gusta volver a ella sentimentalmente. Sé que mi descubrimiento de los Beatles, justo cuando se separaron en 1969, fue una revelación para mí. Me pasaba horas y horas escuchando el primer cassette que tuve de ellos (Beatles Oldies), luego vinieron todos los demás. Quizás también sea mi recuerdo más luminoso de aquellos años en que no sé si fui muy feliz. Quizás sea esa turbulencia emocional, esa oscuridad del proceso la que me aleje sentimentalmente de ese periodo que no puedo añorar. Bueno, algunas cosas sí, aunque se me muestran entre excitantes y dolorosas. Pero sí, yo también amé a Los Beatles, eso es cierto. E incluso intenté tocar la guitarra para interpretarlos, pero mi oído era peor que malo.

También me enamoré (o creí que me enamoraba) de una extraña chica con el sonido de fondo de la sinfonía número 21 de Mozart. Hace mucho tiempo que no la oigo, pero entonces me estremecía.

Antonio ha dit...

El pasado musical está lleno de cintas BASF y AGFA, de vinilos con los surcos desgastados y las tapas roídas por los cantos. El pasado huele a escay y a plexiglás. El pasado suena hoy, más que nunca, con un chisporroteo que da ritmo al inexorable paso del tiempo.

Recuerdos perdidos ha dit...

El pasado se hace presente con canciones, olores, objetos,...Y hay que aprovechar esos instantes de lucidez para que el olvido no caiga sobre nosotros.
No te imagino con melena, jejeje
Un saludo.

Belén ha dit...

Yo creo que todo el mundo tiene idealizado la adolescencia, porque los problemas que teníamos eran nimios, pero dios, ¡cuánto se sufría!

Besicos

Novicia Dalila ha dit...

Era una época intensa, hicieras lo que hicieras. Todo te lo tomabas por la tremenda y ponías el corazón entero en cualquier cosa... Arriesgabas sin pensar en las consecuencias, y prácticamente todos, todos, todos los momentos de tu vida estaban vinculados a una canción. Ahora, cuando escuchas esas canciones, inmediatamente rebobinas al momento exacto y parece que fue ayer....

Igual no éramos más felices, sobre todo por el dramatismo que envolvía a todo lo que hacíamos, especialmente en los asuntos relacionados con el amor, pero tampoco teníamos la certeza que ahora tenemos de que hay cosas que por mucho que las desees o que las intentes incluso, nunca se harán realidad.

Un beso, Miguel

Luis Antonio ha dit...

La música de la adolescencia me acompañará toda la vida y escuchándola surgen las asociaciones, la idealización de "aquellos entonces" y la lógica... nostalgia. La memoria tiende a seleccionar lo grato y a olvidar lo demás. Afortunadamente.

Un abrazo

Miguel ha dit...

Joselu: Los Beatles fueron para mí un descubrimiento con mayúsculas. Y este, el de Rubber Soul, el primer vinilo que me compré de ellos. Corría el año 1974. Ahora lo tengo en CD. Pero aún lo oigo muchas veces. Y me gusta dejarme llevar por los recuerdos.

Antonio: A todo esto suena el pasado. Pero aún está vivo en algún rincón del alma que diría Cortez.

Recuerdos perdidos: Sí, sí, con melena... todo ha cambiado, pero todo permanece.

Belén: Yo te confieso que sufría por problemas que ahora, solo ahora, me parecen nimios, pero entonces me agobiaban. Pero es una época que hoy está idealizada.

Novi: Sí, es verdad, había un intenso dramatismo en todo aquello que te provocaba adrenalina a raudales. La verdad es que prefiero el sosiego de mis cincuenta y pico que los diez y pico de entonces. Pero el recuerdo es algo ideal.

Miguel ha dit...

Luís Antonio: Tal vez sea eso. Que la memoria limpia los recuerdos y los deja nítidos, sin traumas ni malas vibraciones. Por eso a mí me gusta soñar.

María ha dit...

¡¡Uy MIGUEL!! ¡¡qué peligro cuando atizan los recuerdos!! :-)

No sé, yo viví una dolescencia un poco atrasada, me negaba a dejar de ser pequeñaja, a jugar todo el día y ser una locuela... casi todas las épocas de mi vida fueron muy felices, sólo recuerdo un año especialmente drástico, que coincidió con 1º de BUP, el paso del colegio al instituto ( quise probar porque todas mis amigas se iban) y fue horrible, no encontraba mi sitio en ninguna parte, ni en la clase, ni en mi casa, ni en el mundo...sólo bajo el hedredón... recuerdo que fue el año de mi vida que más horas pasé metida en la cama, me acostaba prontísimo jajaja único lugar en le mundo en le que me sentí a salvo y tranquila.

Todas mis amigas estaban en plena adolescencia y a mi aun no me había llegado... no comprendía ese empeño por parecer mayores, todo el día con los ojos entornados por los chicos y los actores que las tenía absolutamente obnuviladas ¡¡ya no les apetecía jugar a polis y cacos, la balón bolea y cosas de esas de correr!!jajaja yo las miraba horrorizada como si me las hubieran abducido a todas...

Sobre los 16 empecé yo, pero a mi me pegó muy suave...la música siempre ha sido algo muy importante en mi vida, ya sabes, recuerdo que a mi me dio por las baladas de los italianos Mmmmmm ¡¡cómo me gustaba escuchar el italiano aunque no entendiera nada!! con esas voces desgarradas que se te enrroscaban por tooodos lados y el caso es que no creas que fui muy de enamoramientos... ni entonces, ni nunca la verdad es que no me enteraba de nada ... sencillamente estaba en las nubes toooodo el día jajaja bueno, más o menos como ahora:-)

Del LP Rubber Soul que aparece en la entrada sin duda la más famosa y bonita al menos para mi es...

MICHELLE

¡¡Hale Miguel!! cierra los ojos y sueña....


Un beso lleno de bueno recuerdos para ti.

Vane ha dit...

Ay, la música! nos hace recordar tantos momentos, tengo tantas canciones asociadas a tantos momentos! Que sería de nosotros sin la música!
Besines

Miguel ha dit...

María: Gracias por la canción. Es sencillamente maravillosa. Pero la canción que me trae esos recuerdos no es ésta, ni "Girl", ni "Norwegian wood", ni "Drive my car" (todas sublimes) sino que se trata de "Nowhere man"... esta es "esa canción" que me trae estos recuerdos de mi adolescencia.

Vane: Eso digo yo... y es que la música está por dentro de mi vida.

Lourdes ha dit...

Y quien diga que no tiene una canción que le devuelve a un tiempo concreto de su pasado, miente!
:)
Lo normal es que tengamos tropecientas canciones ahí, en el recuerdo.


Un beso, Miguel!

Miguel ha dit...

Lourdes: Pues sí. Yo tengo muchas, muchas canciones que me llevan a otros lugares en el tiempo.

Vanessa ha dit...

A veces suena una canción y nos transporta en el tiempo, tanto, que es como si no escucháramos nada más en ese momento. A mí me ha pasado también algunas veces..
Besoss!!

Miguel ha dit...

Vanessa: Así tal como tú lo cuentas pasa...

María ha dit...

TU CANCIÓN, MIGUEL :-)


Conste, que tú no tienes nada que ver con "el hombre de ninguna parte" del que habla la canción :-)
Bien ¡¡ahora sí!! cierra los ojos y disfruta :))


Un besito, MIGUEL y feliz tarde

TORO SALVAJE ha dit...

Los recuerdos son modificados constantemente por nuestra memoria.
Eso está demostrado.
De lo que creemos que pasó a lo que pasó seguro que hay mucha diferencia.

Saludos.

cristal ha dit...

Me ha encantado tu entrada, Miguel, qué bien descritas las emociones que rescata la música, que consiguen convocar los acordes de una canción.

Me gustaban como a ti los Beattles, representaban entonces, un canto a la libertad, a la juventud al desenfado de aquellos años sin grandes responsabilidades.

Un fuerte abrazo.

cristal ha dit...

Me ha encantado tu entrada, Miguel, qué bien descritas las emociones que rescata la música, que consiguen convocar los acordes de una canción.

Me gustaban como a ti los Beattles, representaban entonces, un canto a la libertad, a la juventud al desenfado de aquellos años sin grandes responsabilidades.

Un fuerte abrazo.

Esther ha dit...

Un hilo musical, nunca mejor dicho. Porque con hilo se va cosiendo nuestra entramada vida, y con hilos uno se encuentra como por sorpresa premeditada, y se ve de nuevo, en el espejo, con las facciones que casi ya había olvidado. Porque de un estirón, es como nos damos cuenta que seguimos siendo los mismos, pero más intensos.

Un abrazo y muchas gracias por tus incondicionales palabras.

Raúl ha dit...

El poder evocador de la música, Miguel...
En cualquier caso, ya lo dijeron en su día les Luthiers: "cualquier tiempo pasado, fue... anterior".

LOLI ha dit...

A mi me duele el pasado...

Así que con melena,eh? Jeje.

Sabes? A aaron le han mandado una carta del instituto(ahora está haciendo las practicas) es una mencion honorifica por a ver sacado durante todo el curso sobresalientes!!!
Me dice que eso no vale para nada,pero oye como que no?

BESAZOSSSSSSSS ♥

Cris ha dit...

Cmo decía el anuncio... sería imposible vivir sin música...
:)
(O al menos mucho más aburrido)

Besitos!

Miguel ha dit...

María: Gracias... eres un sol.

Toro: Eso lo tengo claro. Pero esto hace que la vida sea preciosa...

Cristal: Gracias por tus palabras. A mí los Beatles me siguen gustando tanto como antes.

Esther: Precioso comentario. Sí, somos más viejos, pero más intensos.

Raúl: Efectivamente.La música es capaz de hacernos revivir cosas y hechos que parecían olvidados.

Loli: Sí, sí con melena... no me reconocerías. Oye, ¿Cómo que no vale para nada? ni más ni menos que para llenarse uno de orgullo y subirle la autoestima, que no es poco.

Cris: Para mí no es que sería más aburrido, es que sería imposible.

LOLI ha dit...

Pues eso le he dicho.jejeje.

Mira te pongo un video que me mandaron ;)

Aqui tienes a ver que te parece ;)

Hada Isol ♥ ha dit...

Mi hermana tenía un tocadiscos winco 8 creo que así se llamaba y era recuerdo muy difusamente una adolescente que escuchaba mucho su pequeño disco favorito,una y mil veces esa canción,en ese entonces casi no entendía lo que para ella significaba y cuando ya era adolescente yo ,también escuché mi canción favorita al igual que ella,pero en ese entonces ella ya casada ,escuchaba su canción y sus ojos se ilumunaba era como si de algun modo viajara al pasado y yo pensaba en broma,estará en la maquina del tiempo? pues si,ahora lo sé una canción te transporta a otras épocas,y aunque el presente es lo que deseamos y es bueno vivirlo,también es hermoso que cuando esa canción,justo esa,suene en algun sitio y uno reviva esas emociones frescas que trae de regreso,me encantó leerte,siempre es un placer! que tengas un buen fin de semana Miguel,que tu y tu familia disfruten de la primavera a full!

Miguel ha dit...

Loli: Si es que ya te lo dije, es un honor.

Hada Isol: Es verdad, las canciones tienen en sí algo que te hace viajar en el tiempo. y esto a mí me encanta.

Ana Márquez ha dit...

"No hay más dios que la dicha
ni más sangre que la sangre adolescente,
cuando todo es amor
y amor no es todavía.

Lo demás es mirar,
pasar callando".

Me han venido estos versos leyendo tu texto. Ni siquiera recuerdo el autor (si lo recuerdo, te lo diré). En google no los he encontrado, pero te aseguro que no son míos :-) Ya me gustaría!

Gracias por ayudarme a recordar. Un abrazo.

Yolanda ha dit...

Miguel, tengo últimamente un conflicto con la técnica, escribo comentarios y desaparecen al intentar publicarlos. Te decía en uno de ellos que nuestra adolescencia estuvo marcada por esa música, Serrat, Santana, aquellos guateques inolvidables, los primeros escarceos amorosos, las primeras desilusiones, los primeros descubrimientos de la vida... Muchas veces me pasa eso que tú cuentas tan bien, escucho una melodía y es como regresar a un momento determinado de hace tantos años que parece que fue en otra vida. Si puedo me quedo en el coche hasta que termina, envuelta en nostalgia. Los que ya tenemos una edad atesoramos recuerdos con banda sonora propia. Hoy me he quedado escuchando una canción de Mocedades que siempre me hace casi llorar porque habla del amor infantil y adolescente, el que no se olvida. Ay...
Un último tirón, y ¡vacaciones! Vosotros las tenéis la semana de Pascua, ¿no? Un abrazo, colega.

Miguel ha dit...

Ana: Me alegro que te haya ayudado a recordar. Esto siempre es bonito.

Yolanda: Sí, así pasa.La adolescencia es la etapa de la vida que pasa rápido pero que deja huella.

María ha dit...

Los recuerdos forman parte de la vida, y creo que casi todos tenemos alguna canción que nos recuerda algún momento y persona especiales.

Un beso.

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