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1 de enero


Esta noche ha tenido lugar el tránsito a un año nuevo. Y no ha pasado nada reseñable. Todo ha discurrido por los cauces previstos. Mejor así. A veces, estos saltos resultan traumáticos, y este paso anual se salda con más de una secuela que hubiera sido evitable. Y es que no bastan las doce uvas, ni el sincronismo con las campanadas, ni el pertinente brindis con cava o champán, o los fríos besos de rigor…
Cuando arrancamos la última hoja del almanaque, un vacío atroz se muestra ante nosotros. Tal vez esta última hoja contenga una máxima, o un consejo, o un chascarrillo, pero en cualquiera de los casos, tras su lectura, nuestra mente se queda desnuda ante el calendario. No más hojas. El soporte de madera rematado por dos anillas metálicas se ha quedado vacío. Sólo por unos instantes. Porque raudos nos ocuparemos en colocar el reluciente taco del año nuevo. Pero mientras tanto, han pasado unos segundos. Un tiempo sin calendario. Un tiempo sin control temporal. Y esto puede llegar a ser peligroso. Muchos no lo saben, pero entre el día 31 de diciembre y el día 1 de enero pasan cosas raras. Cosas que no se contemplan en ningún anuario ni en ningún calendario. Es un tiempo libre y fugaz que no todos saben vivirlo. Hay personas que ni siquiera se dan cuenta. Yo sí que me doy cuenta. Y por eso, todos los años, por estas fechas, me preparo para este trámite. No es fácil. No lo es porque los acontecimientos se precipitan. Y nos obligan a estar pendientes de todos los ritos mundanos que están especialmente establecidos para estos casos. Pero en mi mente dejo un rinconcito para soñar en este pedacito de no tiempo que transcurre implacable al margen de todos los calendarios del mundo. Y siempre los resultados son satisfactorios.
Hoy estoy feliz porque desde anoche estamos inmersos en un año nuevo. Y el año no ha sufrido desamparo en ningún momento porque muchas personas han asistido a este tránsito con las debidas precauciones. Y estamos en condiciones de desear tranquilamente un feliz año 2011 a todos y todas.

22 comentaris:

D.F. ha dit...

Prospero 2011.

Yolanda ha dit...

Miguel, yo suelo cumplir con algunos de esos ritos supersticiosos que aseguran un año nuevo feliz y próspero. Anoche me salté algunos. No brindé con cava porque a mi marido no le gusta y una copa para mi hijo y para mí no merecía abrir una botella, pero no me importó. Tras recoger la cocina (chiste machista: ¿Cuál es la primera botella que abre una mujer el 1 de enero? La botella de Fairy) me dediqué a ver pasajes de películas musicales en YouTube, a falta de una oferta televisiva interesante. Ya ves de lo que me sirvió hace un año hacer tantas piruetas, que si rojo, que si oro en la copa... De la nómina con la extra de 2009 a la de 2010 he perdido casi 500 euros y de la salud de los que me rodean mejor no hablar, qué cúmulo de desgracias... Así que este año, por fuerza, tiene que ser mejor. Así lo espero y te lo deseo de todo corazón.
Un fuerte abrazo, colega.

Lourdes ha dit...

Feliz año nuevo para ti tb, Miguel!
Y eso que dices, a mí tb me pasa. He quitado de en medio todos los calendarios de 2010, y ahora, hay huecos hasta que ponga los de este año. Y sí, noto esos huecos.
:)
Un beso muy grande!

cactus girl ha dit...

Precioso e inquietante post.

Ahora tenemos todas las paginas en blanco para llenarlas de proyectos, cumplirlos y VIVIR, que no es poco.

Un beso y feliz año!

VANESSA ha dit...

Feliz Año para tí también. Que este año nuevo sucedan tantas cosas buenas como para recordarlo siempre!
Besos.

Angelosa ha dit...

Feliz año nuevo Miguel para ti y todos los tuyos,que todos vuestros deseos se cumplan y que si no es mejor que el pasado por lo menos sea igual, por lo menos por mi parte jajajaj. Un beso

Miguel ha dit...

Temujin: Lo mismo te deseo.

Yolanda: Espero y deseo que este nuevo año te traiga mucha felicidad y que se arreglen esos problemillas de salud que has tenido este año pasado. Por cierto Yolanda, en mi casa la botella de Fairy la abro yo...

Lourdes: Hay que tapar estos huecos, pero ya. No es bueno dejar que el tiempo campe a sus anchas.

Cactus girl: Es bonito ver estas páginas en blanco esperando a que las llenemos con uestras vivencias.

Vanessa: Eso espero y deseo. Y para ti también.

Angelosa: Pues eso, por mi parte, ya me conformo que sea como el pasado.

Diana Puig ha dit...

Yo intento que la celebración sea posible, aunque no siempre lo consigo, una celebración sin la que la compañía acompañe y commparta los mismso intereses es difícil, las uvas solo me las comí yo, las doce, eso sí pequeñitas.
Mi noche vieja depende del lugar en donde me toque celebrarlo existe una gran diferencia y solo por las costumbres, simplemente, a veces tan importantes y otras tan indiferentes.
Un abrazo y feliz 2011.
didi.

Toni Solano ha dit...

Claro que pasan cosas en ese tránsito... Fíjate que un año, los astrónomos tuvieron que colocar un segundo que decían se había perdido en el cómputo global. En realidad, en ese segundo se escondían mil asechanzas que están ahí, cada año, esperando en la bisagra del tiempo.
Feliz año.

Belén ha dit...

Recuerdo el año 2000, cuando decían que igual se rompían las cosas porque las máquinas se iban a liar... un amigo mío se pasó la nochevieja de guardia al ser informático, en el hospital... cuando salió de la guardia me dijo que lo mejor de esas noches es precisamente que no pase nada...

(Y qué razón tiene)

Besicos

Miguel ha dit...

Didi: Sí que es importante la compañía, ya lo creo. Ellos y ellas marcan el rito de este tránsito anual.

Antonio: Los astrónomos no pueden saber si es un segundo lo que hay entre año y otro año, ellos no saben nada de magia y de sueños...

Belén: Nos asustaron con aquello del efecto 2000, y después, no pasó nada. Claro, que se tomaron las debidas precauciones.

Novicia Dalila ha dit...

Yo no creo en estos rituales que dicen garantizar un año nuevo fantástico... No sé, creo que si funcionasen no cambiarían cada 2x3 no?? Es cuestión de modas nada más. Para mí lo más importante es pasar ese tránsito con los míos y después abrazarnos y besarnos para celebrar eso, que estamos juntos un año más.
Feliz 2011 para ti y los tuyos, Miguel.

Miguel ha dit...

Novi: A mí me pasa como a ti. Pero eso sí, me gusta pasar esa noche con los míos y brindar con cava o champán. Feliz año.

Joselu ha dit...

Fíjate, Miguel, escribiste esto para publicar el día uno, y ya es cuatro cuando lo he leído yo. Esa transición inmaterial ya ha pasado. Dura unos minutos de tensión contenida y expresión emocional cuando suenan las doce campanadas. Hubo un tiempo -que yo recuerdo dichoso- en que mi pareja y yo ignorábamos esa transición. Actuábamos como si no existiera, preparábamos la cena con toda parsimonia, nos vestíamos elegantemente y en la intimidad más maravillosa -ella y yo solos- disfrutábamos como elfos de la situación. No sabíamos en qué hora estábamos ni había ninguna prisa, y al día siguiente no había horario. Era nuestro modo de hacer la transición, pero eso ya pasó y ahora toca la socialización de la noche, pero que conste que yo, si pudiera, seguiría con ese rito casi iniciático. Un cordial saludo y feliz año.

TORO SALVAJE ha dit...

Feliz 2011 Miguel.

Gracias por cuidar del cambio.

Saludos.

FERNANDO SANCHEZ POSTIGO ha dit...

Te deseo lo mejor lo mejor en este año impar. Un abrazo.

Miguel ha dit...

Joselu: Evocador comentario. Yo creo que el que más y el que menos tenemos un rito (a lo mejor secreto) que utilizamos para casos como este.

Toro Salvaje: Igualmente. Y es que yo creo que los cambios se tienen que cuidar porque pueden ser peligrosos.

Fernando: Lo mismo te deseo a ti.

María ha dit...

Jajaja ¡¡qué enigmático te encuentro MIGUEL!!

¿te imaginas si en ese espacio de tiempo, entre que están sonando y no las doce campanadas, en la sexta, se colapsara todo y nos quedáramos en el limbo temporal? sin terminar un día, sin comenzar un año...paralizados... ¡¡menos mal que tú estuviste atento y pasaste la hoja del almanaque justo a tiempo!! jajaja ¡¡buuuff!! que alivio, nunca me había parado a pensar en la trascendencia de ese instante :-)

Para mi la noche mágica, siempre ha sido y será Nochebuena... la del calorcillo de la familia... Fin de año, sólo es ruido, jolgorrio y algarabía pero ya pasó.

Todo lo mejor del mundo para ti y tus chicas para este nuevo año, mi querido MIGUEL ¡¡ah!! también para tu perrito ¿tú crees que se enteró?;-)


Un beso grandísimo y... mil gracias Mago Merlín:-)

V ha dit...

Y a cada instante un nuevo salto.

Besos y feliz año, Miguel :)

Miguel ha dit...

María: Pues son momentos mágicos y sólo la magia puede contestar a tus preguntas. Hasta a hora nunca ha pasado, pero puede pasar. Pues, mira, nosotros la nochevieja la pasamos junto con mi hija y su perrita Lluna. Por cierto la perrita sí que se enteró de la fiesta porque este día tuvo una cena especial...

Verónica: Es verdad, siempre estamos saltando, pero has de reconocer que el salto del día 31 es mucho más solemne.

Luis Antonio ha dit...

El año nuevo nos seduce porque está cargado de incertidumbres, - ahí está la magia - mientras que el viejo es ya historia pasada...

Un abrazo, Miguel

Miguel ha dit...

Luís Antonio: Eso es. Lo nuevo siempre tiene la magia de lo que está por estrenar...

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