
Bueno, pues mi querida compañera Ana me ha mandado un meme. Como sea que mis habilidades informáticas son escasas, y aún no me aclaro a hacer enlaces, obviaré (infringiendo las normas del meme) la parte correspondiente a ellos. Lo siento. Pero prometo ir reciclándome poco a poco como he hecho hasta ahora gracias, precisamente, a Ana.
Vayamos pues, al grano. El tema del meme es “postear una imagen o hacer/tomar/crear una propia que capture lo que más TE APASIONE que sea aprendido por los estudiantes.”
Veréis que he puesto una foto de un amanecer sobre el mar. Y una gaviota revoloteando sobre las áureas aguas marinas.
El sol es la sabiduría. La sabiduría bien entendida. Aquello de “cabezas bien hechas, mejor que cabezas bien llenas” que era por lo que apostaba Rousseau. El sol abraza con sus invisibles rayos dorados las desplegadas alas de una blanca gaviota. La gaviota es el alumno. Un ser libre y procaz. Volandero, despistado, travieso… sujeto a las influencias del cálido astro rey, pero a veces es escurridizo. La mar quiere mediar entre ambos. La mar quiere poner orden. La mar es el maestro. Las calmosas aguas marinas serenan los sentimientos. Las tormentosas olas, en cambio, los desbaratan.
Yo quiero ver el armonioso respaldo que propicia la tranquila paz de la mar en calma al fulgurante sol mañanero. Quiero ver saltar de alegría por los etéreos aires a la libre gaviota. Quiero adivinar en sus alas el reluciente atisbo del sol en sus plumas. Quiero gozar de las tranquilas aguas marinas que ven reflejarse en ellas la silueta grácil y feliz de una ave pizpireta que con su graznido penetrante saluda al mar. Eso quiero yo de mis alumnos, que sean gaviotas libérrimas, sabias y que un día cuando vean el mar… le saluden con sinceridad.
Vayamos pues, al grano. El tema del meme es “postear una imagen o hacer/tomar/crear una propia que capture lo que más TE APASIONE que sea aprendido por los estudiantes.”
Veréis que he puesto una foto de un amanecer sobre el mar. Y una gaviota revoloteando sobre las áureas aguas marinas.
El sol es la sabiduría. La sabiduría bien entendida. Aquello de “cabezas bien hechas, mejor que cabezas bien llenas” que era por lo que apostaba Rousseau. El sol abraza con sus invisibles rayos dorados las desplegadas alas de una blanca gaviota. La gaviota es el alumno. Un ser libre y procaz. Volandero, despistado, travieso… sujeto a las influencias del cálido astro rey, pero a veces es escurridizo. La mar quiere mediar entre ambos. La mar quiere poner orden. La mar es el maestro. Las calmosas aguas marinas serenan los sentimientos. Las tormentosas olas, en cambio, los desbaratan.
Yo quiero ver el armonioso respaldo que propicia la tranquila paz de la mar en calma al fulgurante sol mañanero. Quiero ver saltar de alegría por los etéreos aires a la libre gaviota. Quiero adivinar en sus alas el reluciente atisbo del sol en sus plumas. Quiero gozar de las tranquilas aguas marinas que ven reflejarse en ellas la silueta grácil y feliz de una ave pizpireta que con su graznido penetrante saluda al mar. Eso quiero yo de mis alumnos, que sean gaviotas libérrimas, sabias y que un día cuando vean el mar… le saluden con sinceridad.
